Quien anuncie otro evangelio, sea anatema

Queridos lectores, muy recientemente han sido publicadas por la Santa Sede unas consideraciones del papa León XIV sobre la Exhortación apostólica “Amoris Laetitia” que a mí me han resultado sumamente preocupantes. Su Santidad sostiene que ese documento constituye “un luminoso mensaje de esperanza sobre el amor conyugal y familiar” y la equipara a la Exhortación apostólica “Familiaris Consortio” de San Juan Pablo II. Sin embargo, ¿Es esto, realmente, así? ¿Es “Amoris Laetitia”, verdaderamente, un texto luminoso y es, en definitiva, bueno para la Iglesia?

Con total honestidad intelectual y respeto al Santo Padre les digo: Yo creo que no. No es así. Verán, yo no digo que absolutamente todo en “Amoris Laetitia” sea malo. Sin embargo, coincido plenamente con el punto de vista de los Cardenales que plantearon las famosas “Dubia” al difunto papa Francisco, esto es, Sus Eminencias los cardenales Burke, Brandmüller, Caffarra y Meisner (descansen en paz, los dos últimos). Y coincido, también, con el profesor Seifert, injustamente expulsado del Instituto de Filosofía “Edith Stein” de Granada por el anterior Arzobispo de esa diócesis, precisamente, por causa de su opinión en este tema. Así, considero que el famoso capítulo VIII de la Exhortación apostólica “Amoris Laetitia” constituye un torpedo en toda la línea de flotación de la moral católica, contraviniendo, gravemente, la Encíclica “Veritatis Splendor” y la citada Exhortación apostólica “Familiaris Consortio”, ambas de San Juan Pablo II; pues, entre otras cosas, “Amoris Laetitia” legitima la llamada “moral de situación”, condenada con claridad por el santo Papa polaco y afirma que Dios puede querer situaciones de pecado, según en qué circunstancias, lo cual es falso. Además, de la combinación de “Amoris Laetitia” con la interpretación que de ella hicieron los Obispos de la Región Pastoral de Buenos Aires y que Francisco validó como la única posible, se deriva que, ahora, se permita a las personas en situación de adulterio recibir la Sagrada Comunión, en contra de las Sagradas Escrituras y el Magisterio bimilenario de la Iglesia. Ese capítulo VIII es, pues, de tal gravedad que, a mi juicio, oscurece toda la Exhortación “Amoris Laetitia” y pone en peligro la salvación de muchas almas. En mi opinión, debería ser anulada y abrogada, toda ella, cuanto antes, por S. S. León XIV (y lo mismo la Declaración “Fiducia supplicans”, dicho sea de paso, pues también es francamente nefasta). No parece, sin embargo, que esto vaya a ocurrir, dada la opinión del actual Pontífice sobre ella y que ya, finalmente, acabamos de conocer.

Por si lo anterior fuera poco, además, llevamos ya mucho tiempo encontrándonos con declaraciones de Obispos que son, asimismo, profundamente perturbadoras. Por citar tres ejemplos recientes, tenemos:

  • Las declaraciones del Obispo de Málaga, Mons. Satué, diciendo que “la bendición de personas que tienen un proyecto de pareja del mismo sexo sí que, bajo mi punto de vista, es un paso adelante” (un paso adelante, ¿Hacia dónde, Ilustrísima? ¿Hacia el Infierno?).
  • Las palabras de Mons. Gründwidl, Arzobispo de Viena (recientemente nombrado para el cargo por León XIV), afirmando que “lo que viene del Espíritu Santo no puede ser detenido por el derecho canónico”, mencionando al respecto, por lo visto, situaciones como las de los divorciados vueltos a casar o las relaciones que no corresponden al ideal del matrimonio católico (situaciones tratadas no solo por el Derecho Canónico, sino, también y sobre todo, por el mismo Evangelio y el Sexto Mandamiento de la Ley de Dios, dicho sea de paso; por lo visto, el Espíritu Santo puede contradecirse a Sí mismo y revelar, en nuestra época, lo contrario de lo que ha revelado desde siempre y hay Jerarcas en la Iglesia que consideran que pueden apelar a la Tercera Persona de la Santísima Trinidad, nada menos, para justificar lo que se les ocurra y no precisamente para bien. “Cosas veredes”).
  • El Obispo de Amberes, Mons. Bonny, anuncia que ordenará hombres casados antes de 2028, a lo que parece, porque sí, porque le apetece y porque él lo vale. Pues nada, ya se verá qué hace Roma ante este nuevo desafío.

Son tres ejemplos, hay muchos más. Respecto a la Iglesia de Alemania, sería para empezar y no parar, dejando al margen contadas excepciones. Toda esta situación es extraordinariamente grave y profundamente cansina. Y son varias las citas del Nuevo Testamento que vienen a mi memoria, al contemplarla. Pero vamos por partes.

En primer lugar, procede recordar que el Papa y los Obispos no son dueños de la Iglesia Católica y no pueden, por tanto, hacer con Ella, ni con la doctrina ni la moral católicas lo que quieran.  El Papa y los Obispos son siervos, no señores. El Dueño y Señor de la Iglesia es Nuestro Señor Jesucristo y Él nos va a pedir cuentas a todos por lo que hayamos hecho, para darnos premio o castigo, según nuestras obras. A los Jerarcas de la Iglesia, también. Cabe recordar, además, que León XIV es Sucesor de San Pedro, no Sucesor de Francisco. El Papa, de manera especialísima, se debe a la Voluntad de Dios y solo a ella y su fidelidad y amor a Jesucristo son extremadamente importantes, para él mismo y para toda la Iglesia: “Simón, hijo de Juan, ¿Me amas más que éstos?” (Jn 21, 15). Por tanto, está muy bien que un Papa, el que sea, predique a Jesucristo, pero ello no sirve de nada, ni el testimonio verbal del Pontífice resultará, a la postre, creíble si, al mismo tiempo, no obedece al Señor. Y respecto a los demás Obispos, sucede lo mismo.

En segundo lugar, los católicos, al menos hasta antes del Pontificado de Francisco, estábamos habituados a acoger con confianza las enseñanzas y directrices de los Romanos Pontífices, tal como el Magisterio de la Iglesia nos insta a hacer. No estábamos, ni estamos, diría yo, acostumbrados a plantearnos la posibilidad de que un Papa pueda equivocarse. Sin embargo, ciertamente, un Papa puede equivocarse (y puede pecar y arrepentirse y salvarse o condenarse, como toda persona; el Papa es Vicario de Cristo, pero no es Cristo mismo). La Iglesia nos enseña que el Papa es infalible, únicamente, cuando se pronuncia “ex cathedra”, cosa que sucede muy pocas veces. Sin embargo, respecto a las cosas que un Papa diga y que no sean manifestadas “ex cathedra”, la “música” nos sonará mejor o peor, en función de nuestro conocimiento de las fuentes de la Revelación Divina, esto es, la Sagrada Escritura y la Tradición y del Magisterio de la Iglesia y de lo respetuosas y acordes que sean, con estos elementos, las palabras del Papa. Los fieles, en mayor o menor medida, podemos reconocer las palabras del Buen Pastor en las palabras del Papa cuando éste se esfuerza en enseñarnos la sana doctrina, con plena fidelidad al depósito de la fe y la moral católicas. Con los Obispos, nuevamente, pasa exactamente igual.  Y a la inversa, si lo que nos trasladan los Pastores son “novedades” nada acordes con la sana doctrina, no será excesivamente difícil que nos demos cuenta de ello, a poco que tengamos un nivel aceptable de formación. De hecho, hasta los enemigos de la Iglesia son capaces, en ocasiones, de darse cuenta de que un Pastor de la Iglesia está realizando afirmaciones que contravienen lo que la Iglesia ha enseñado siempre (entre otras razones, porque les agrada que tal desgracia suceda).

En tercer lugar, las tristísimas “novedades” que nos estamos encontrado desde el Pontificado del difunto Francisco parecen ir, en su mayoría, en una misma línea: Acoger a los pecadores sin llamarles a la conversión, a cambiar de vida apartándose del pecado; intentando, así, “integrar” y, en definitiva, aprobar, no ya la fragilidad de las personas, sino sus pecados, según cuáles sean éstos. Frente a esto, se ha de decir que la Iglesia Católica jamás debe aprobar, ni lo más mínimo, el pecado y debe evitar todo acto o afirmación que pueda sugerir lo contrario; pues la Iglesia no debe confundir, en modo alguno, a los fieles respecto a qué es pecado y qué no. La Iglesia debe expandir la luz de la Verdad, no las tinieblas del pecado, la mentira y la confusión. De otro modo, nos encontraremos, ya nos estamos encontrando, con un escenario terrible: Vemos a parte de los Pastores de la Iglesia cegados, intentando guiar a los fieles basándose en su propia situación de ceguera y en sus ocurrencias, nada acordes con la sana doctrina. Y ya dijo el Señor lo que puede pasar en casos así: “Si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en el hoyo” (Mt 15, 14).

¿Qué podemos hacer los fieles, ante esta situación tan dura y triste? Podemos y debemos hacer varias cosas. Primero de todo, debemos rezar mucho por el Papa y los Obispos; por todos, nos gusten más o menos. No olvidemos la advertencia de Jesucristo a San Pedro: “Simón, Simón, Satanás os busca para ahecharos como trigo” (Lucas 22:31). Por supuesto que a Satanás le conviene mucho confundir y perder, en lo posible, al Papa y a los Obispos, porque de ello puede depender la condenación de muchísimas almas, él lo sabe perfectamente. De este modo, los fieles debemos rogar por nuestros Pastores, tal como hizo Nuestro Señor, para que, una vez convertidos de lo que, en su caso, deban convertirse, nos confirmen en la verdadera fe católica y en la auténtica sana doctrina.

Asimismo, me temo que, en los tiempos actuales, los fieles no tenemos más remedio que tener muy presentes las palabras de San Pablo que dan título a este artículo:

Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio distinto del que os hemos anunciado, sea anatema. Os lo he dicho antes y ahora, de nuevo, os lo digo: Si alguno os predica otro evangelio distinto del que habéis recibido, sea anatema(Gálatas 1, 8-9)

¿Qué supone esto? En mi opinión, dos cosas: En primer lugar, no acoger en nuestro corazón y en nuestra mente lo que sabemos, con seguridad, que contradice la Voluntad revelada de Dios en la Sagrada Escritura, la Tradición y el Magisterio bimilenario de la Iglesia, nos lo diga quien nos lo diga. Y obrar en consecuencia. Por ejemplo, yo, con segura conciencia, aconsejo a quienes se encuentren en situación de adulterio (o cualquier otro pecado mortal) que no se acerquen a comulgar bajo ningún concepto, mientras sigan en esa situación pecaminosa y no se hayan confesado con sincero arrepentimiento y propósito de enmienda; pues quien comulga el Cuerpo del Señor estando en pecado mortal, como dice San Pablo, “se come y se bebe su propia condenación” (1 Corintios 11, 29). No olvidemos nunca que el Infierno existe, es eterno y no está vacío, tal como han atestiguado tanto el Señor como la Virgen e, igualmente, diversos Santos que Dios ha querido que tuvieran visiones del Infierno.

En segundo lugar, debemos, también, dar testimonio de la Verdad, ante quien sea y en la medida en que cada uno pueda. Esto atañe, de forma muy especial, a los Obispos, que no deben callar si ven que un Papa (sea el que sea) u otros Obispos adoptan una posición que contraviene la Verdad revelada. Es su deber imitar a San Pablo cuando, de forma pública, resistió y corrigió a San Pedro en Antioquía “porque se había hecho reprensible” (Gálatas 2, 11 – 14). Por supuesto, han de hacerlo con caridad y respeto como, seguro, lo hizo San Pablo. Pero deben hacerlo, en bien del rebaño que les ha sido confiado, esto es, en pro de la salvación de las almas, para mantenerlas en la luz de la Verdad y protegerlas de las tinieblas de la mentira, el pecado y la confusión. Asimismo, los fieles tenemos el derecho y el deber de pedir a nuestros Pastores que sean fieles a Jesucristo y a su misión, pues resulta durísimo tener que seguir aguantando el lamentable espectáculo que están dando tantos Jerarcas de la Iglesia, desde hace ya años, con declaraciones absolutamente inaceptables e intragables, impropias e indignas de los Sucesores de los Apóstoles. Disculpen que lo diga así, pero así lo veo y lo siento.

Asimismo, si me permiten, recomiendo que procuremos, todos, mantenernos muy unidos a Nuestro Señor Jesucristo, a la Santísima Virgen María y a los Santos, por medio de la oración y la recepción de los Sacramentos; pues la Iglesia, la barca de Pedro, es el medio que tenemos para salvarnos y no tenemos otro. Debemos permanecer en comunión con la Iglesia, veamos lo que veamos y oigamos lo que oigamos, pues Cristo está en la Iglesia Católica y, como dijo San Pedro, ¿A quién iremos, si no? Sólo Él tiene palabras de vida eterna (Jn 6, 68).

Finalmente, roguemos a Dios, con todas nuestras fuerzas, para que tenga piedad de la Iglesia y, en bien de todas las almas, la saque pronto de la espantosa crisis en que se encuentra (que, a mi juicio, es, ante todo, una crisis de fe y de amor a Dios).

Que San Pedro y San Pablo y los demás Santos Apóstoles protejan mucho al Papa y a los Obispos, para que sean, en verdad, muy dóciles al Espíritu Santo y nunca busquen otra cosa que no sea cumplir la Santísima Voluntad de Dios; tal es la mejor forma de servir al Señor, a la Iglesia y a la causa de la salvación de las almas. Así sea.

21 comentarios

  
Rubén (de Argentina)
Un enorme artículo al que no le sobra ni una coma; un once en la escala del uno al diez.

En cuanto al Papa León XIV, desde el principio tuve dudas respecto a los resultados de su pontificado cuando en su primer discurso no hizo otra cosa que una apología de Francisco. Esas dudas fueron en aumento cuando no solo no derogó Amoris Laetitia y Fiducia Supplicans sino que mantuvo en su puesto a "Tucho" Fernandez. Y en estos días se confirmaron mis peores temores cuando por un lado León XIV calificó de "luminosa" la exortación Amoris Laetitia (como bien lo hace notar el artículo) y cuando por otro el Padre Charles Murr publicó fotografías de Robert Prevost (en enero de 1995) adorando a la pachamama mientras asistía a una conferencia sobre ‘ecoteología’ en São Paulo, Brasil (demás está decir que el Papa no salió a decir que estaba arrepentido de lo que hizo). Y sobre este último punto y para despejar cualquier duda, en el día de ayer se localizo en youtube un vídeo (confieso de que me sentí tentado de incluir aquí el vínculo al mismo) de la Organización de Agustinos en América Latina (OALA) en donde también se refleja el evento de 1995, apareciendo Prevost en acto de adoración pachamamica. Que ironía, se prohíbe recibir la comunión de rodillas (o se hace todo lo posible para desalentarla) y no hay el más mínimo empacho en arrodillarse ante un ídolo (como también pasó en los jardines del Vaticano en 2019). Así está la Iglesia hoy. Ojalá que el Papa no resista a la gracia de Dios y rectifique (por su propio bien y el de toda la Iglesia) puesto que todos podemos errar.

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L.V.: Muchas gracias por su valoración, Rubén.
21/03/26 7:17 AM
  
Javier de Miguel
Los Papas preconciliares publicaron listas de errores: explícitas, concisas, claras e inequívocas. En cambio, el CVII dijo que el tiempo de los anatemas se había terminado. Los Papas preconciliares se quedaron afónicos de decir que se abstuviera todo católico de procurar la fusión entre las verdades católicas y las filosofías modernas. Hoy, el personalismo, la fenomenología, el existencialismo, etc., en sus múltiples derivadas son la doctrina filosófica de cabecera. En vez de una filosofía servidora de la teología, tenemos a una filosofía mentirosa que pretende someter a la teología a sus postulados, convirtiendo la religión en una decoración al servicio del hombre.
21/03/26 10:57 AM
  
jacta est
Tiene frases que han sido explicadas a posteriori por grandes sacerdotes de masas como Santiago Martín o Mons Munilla con sus cientos de miles de seguidores y la audiencia de sus mass media.

Por otro lado, es como si usted hablara pestes de sto Tomás porque afirmo que María no fue inmaculada antes de la concepción o que el alma se infundía al tercer mes de gestación.

Santiago Martín en sus explicaciones de Amoris en TV es totalmente contrario a sus opiniones

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L.V.: Respeto que el padre Santiago Martín o que Mons. Munilla digan lo que estimen conveniente sobre "Amoris Laetitia", tratando de explicar, según deduzco de las palabras de usted, que ese documento no dice lo que sí dice. Los hay que pensamos de otra manera. Además, si un documento hay que explicarlo y requete-explicarlo para intentar lograr que encaje con la moral católica Dios sabe cómo, mal asunto. En cuanto a la comparación que usted hace con Sto. Tomás, tengo muy claro que Francisco no era, ni de lejos, como Sto. Tomás; y "Amoris Laetitia" contradice la postura de la Iglesia en cuestiones previa y muy claramente respondidas por Ella e, incluso, por la misma Palabra de Dios. Nada que ver, por tanto, con cuestiones que, en tiempos de Sto. Tomás, hasta donde yo sé, eran hipotéticas.
21/03/26 11:40 AM
  
Luis Fernando
Ante una verdad dolorosa existen dos posibilidades:
- Aceptarla, asumirla y, llegado el caso, enfrentarse a sus consecuencias.
- Negarla, disfrazarla, ocultarla, engañar a los demás y a uno mismo.

Ante Amoris Laeitita solo existen dos posibilidades:
- Aceptar lo que es. La destrucción absoluta de la fe de la Iglesia, de su enseñanza moral.
- Negar lo que es y, lo que es peor, ocultar lo que es a los poco formados y débiles en la fe.

Lina, como buena hija de Dios y de su Iglesia, hace lo primero. El texto de este post es impecable.

Otros no hacen eso. Y cuando el que niega y oculta la verdad de Amoris Laetitia tiene responsabilidad pública, caso de obispos y sacerdotes mediáticos, el mal que provoca es tan inmenso como el propio texto. A Dios rendirán cuentas. Es mejor callarse y no denunciar que servir al mal y al error.

Lo que está en juego es la salvación de las almas. Y ante eso, no cabe ni la tibieza, ni la cobardía, ni la perversidad de llamar bien al mal.

Amoris Laetitia no es la conversión pastoral de la Iglesia. Es la puerta abierta a la perversión moral en toda su amplitud. Fiducia Supplicans es ejemplo de ello.

Como dijo San Pablo: "¡Ojalá se mutilasen los que os perturban!" (Gal 5,12)

El silencio no es una opción. Si no habláramos nosotros, hablarían hasta las piedras.

Gracias, Lina, por recoger el testigo de los que han combatido y combaten al error que está asolando la Iglesia. No es fácil ser fiel en tiempos de apostasía. Que el Señor te ayude y te acompañe.

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L.V.: Muchas gracias, Luis Fernando, Dios te bendiga.
21/03/26 12:22 PM
  
jacta est
https://www.youtube.com/watch?v=-RPqWLFT7yc

https://www.youtube.com/watch?v=mSWWzkz502k


Mire los videos y verán lo equivocados que están

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L.V.: El blog de La Cigüeña de La Torre ha tenido la amabilidad de difundir un vídeo reciente del padre Santiago Martín, en que aborda este asunto (a partir del minuto 5:15) y, la verdad, creo que la postura de este sacerdote y la mía son, en realidad, bastante cercanas. Eso sí, yo subrayo la realidad de que León XIV ha alabado "Amoris Laetitia" y la ha equiparado a "Familiaris consortio", el padre Santiago Martín, no tanto. No obstante, recomiendo escucharle hasta el final.
https://infovaticana.com/blogs/cigona/pueden-comulgar-los-que-estan-en-pecado-lo-va-a-autorizar-leon-xiv/
21/03/26 7:33 PM
  
Rubén (de Argentina)
"Tiene frases que han sido explicadas a posteriori por grandes sacerdotes de masas como Santiago Martín o Mons Munilla con sus cientos de miles de seguidores y la audiencia de sus mass media"
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A ver, en principio no dirijo mis respuestas a trolls, pero en este caso haré una excepción para que los que leen esta cadena no sean embaucados por tus falsedades.

Primero, que es falso que Santiago Martín comulgue con Amoris Laetitia; en su último video la trata de sacrílega (la doctora en su respuesta a tu comentario incluye el vínculo a dicho video). Segundo, ¿desde cuando el número, la cantidad, es criterio de verdad? En el arrianismo, el 90% de los obispos negaba la divinidad de Cristo; y los que se oponían a esa doctrina les costó destierro (San Hilario de Poitiers en Occidente) y destierro y excomunión (San Atanasio de Alejandría en Oriente). ¿Quienes tenían razón? ¿Los pocos que defendían que Cristo era/es Dios o los muchos que negaban su divinidad?

Y si a ti, con citar dos nombres (y uno mal incluido) crees que es suficiente para probar que Amoris Laetita es ortodoxa, pues entonces los cardenales Burke y Brandmüller, los obispos Schneider y Strikland, por citar solo algunos, dicen lo contrario. Pero si el número es lo único que cuenta para ti, pues entonces te remito al documento Correctio Filialis de Haeresibus Propagatis, con 250 firmantes (religiosos, teólogos, profesores en Historia de la Iglesia, etc., etc.) que puedes encontrar aquí:

https://www.correctiofilialis.org/wp-content/uploads/2017/08/Correctio-filialis_Espan%CC%83ol_1.pdf

y los nombres de los firmantes aquí:

https://www.correctiofilialis.org/es/signatarios/

en donde tendrás la demostración de la heterodoxia (en realidad es herética, pero bueno, esa es una calificación mía) de Amoris con base en la Escritura, la Tradición y el Magisterio preexistente. Y si quieres abundar, has una búsqueda en Google con "2019 Open Letter to the Bishops on Heretical Pope".
21/03/26 8:50 PM
  
María Marta
No sé por qué no me sorprende... Dios, que sigue guardando misteriosamente Su Iglesia, se apiade de los miembros de su Cuetpo Místico que militan en la tierra y envíe pronto sus segadores porque la mies está muy madura ya
22/03/26 1:07 AM
  
Fray Nelson
Yo te agradezco, Lina, por este artículo. Es valiente. Es claro. Es oportuno. Lo comparto plenamente. Dios te bendiga.

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L.V.: Muchas gracias a usted, Fray Nelson. El Señor le bendiga a usted también.
22/03/26 3:46 PM
  
Farías
(...)

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L.V.: Si no le gusta mi blog, no lo lea. Puede usted leer lo que han dicho los Papas a lo largo del dos mil años de Historia de la Iglesia, en ellos me baso yo.
22/03/26 5:22 PM
  
Farias
(...)

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L.V.: Por lo visto, no termina usted de captarlo: No voy a aguantarle el tono. Por favor, no vuelva a escribir aquí.
22/03/26 8:09 PM
  
Juan Mariner
Lina, el Vaticano está tomado por el NOM, y, sibilinamente o no tanto, estos jerarcas aburguesados amigos de los poderosos pretenden hacernos comulgar con ruedas de molino. La resistencia a estos satrapas se ve en el mínimo interés que despiertan entre los fieles, y que siga así. No es mala la baja asistencia a funciones religiosas que promueven estos sujetos con banderas politicas en presbiterios y campanarios, que no se ponen en el confesionario, que hacen lo mínimo de lo mínimo para que otros no les sustituyan, que apuntalan a los politicastros con el dinero de los cepillos...

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L.V.: Hombre, Juan, no es bueno que la gente no acuda a la celebración de los Sacramentos... La respuesta a lo que vemos en la Iglesia que no nos gusta no es dejar de practicar la fe, sino, más bien, hacer lo que yo propongo en el post: Rezar mucho por nuestros Pastores y por la Iglesia, dar testimonio de la Verdad y continuar practicando nuestra fe y nuestra vida religiosa con lealtad a Jesucristo, veamos lo que veamos.
23/03/26 11:42 AM
  
Adriel
Le agradezco su artículo, hay pocas personas que hoy en la Iglesia se atrevan a hablar de estos temas con la honestidad con la que usted lo hace. Me gustaría mencionar dos cosas:

La primera es que siempre se hace referencia al ex-cathedra como si fuera un "detector de herejías"; como si mientras no se diga una herejía ex-cathedra pudiera ser admitida como magisterio pontificio, pero la realidad es que la Iglesia ha condenado en su historia muchas herejías y nunca se ha dicho una herejía ex-cathedra. ¿Por qué en estos casos se sube tanto en listón? Toda negación pertinaz de una verdad revelada es herejía, la diga quien la diga, incluso un ángel del cielo. Han pasado 10 años desde Amoris laetitia y la pertinacia queda más que demostrada, ¿por qué no nos atrevemos a llamar las cosas por su nombre? ¿Tenemos miedo de las consecuencias que pueda tener esta afirmación de la verdad? ¿No estamos entonces contribuyendo con nuestros reparos a que la herejía se asiente en la doctrina de la Iglesia? Amoris laetitia y Fiducia Supplicans son herejías y podemos afirmarlo con la autoridad de las Escrituras, la Tradición y el Magisterio de la Iglesia. Quien no esté de acuerdo, no tiene la fe católica y, como nos enseña Pío XII, no pertenece a la Iglesia Católica.

El segundo comentario es sobre la expresión "la Iglesia es la barca de Pedro", que ya está muy asentada coloquialmente y que en tiempos convulsos como estos puede resultar problemática, porque puede llevar una obediencia ciega a quien dirige la barca. Creo que deberíamos tener más presente definición magisterial de Pío XII: la Iglesia es el Cuerpo Místico de Cristo, porque nos recuerda que Cristo es la cabeza de la Iglesia y si hay contradicción entre Cristo y Pedro, la referencia siempre tiene que ser Cristo.

No lo entienda, por favor, como un reproche, necesitamos que más personas como usted sigan hablando de estos temas. Muchas gracias.

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L.V.: Muchas gracias por su valoración. Yo creo que el post queda bastante claro sobre lo que pienso, la verdad, aunque no utilice según qué expresiones. Asimismo, no puede existir herejía en una definición "ex cathedra", el Señor provee para que tales definiciones sean infalibles. En el caso del resto de pronunciamientos pontificios no es imposible que pueda haber error...
Respecto al uso de la expresión "la barca de Pedro", en el artículo he dicho, explícitamente, que el Dueño y Señor de la Iglesia es Jesucristo y no la Jerarquía de la Iglesia; así que poca duda puede haber sobre el sentido con que yo he usado dicha expresión.
23/03/26 2:54 PM
  
Antonio (de Zapopan, Jalisco, México)
Muchas gracias, Lina, por tu excelente artículo.
Orar, por supuesto, en primer lugar, por nuestros pastores y por toda la Iglesia.
Formarse en la fe de la Iglesia, con la fe de 2000 años, "creída siempre, en todas partes y por todos", que se encuentra explicada en los catecismos "preconciliares" (el Romano de Trento, el Mayor de San Pío X, Astete, Ripalda, etc...), para no dejarse confundir o seducir por "novedades" que se apartan de la fe Apostólica.
Huir de toda filosofía derivada del nominalismo que, como se apunta certeramente en un comentario anterior, pretende someter a la teología y no servirla, así como de toda "nueva teología" surgida de esas filosofías.
Rogar a Dios, insistentemente, por el Don de la perseverancia para no errar en la fe y apartarnos siempre del pecado, pues nadie tenemos asegurada la salvación.

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L.V.: Muchas gracias a usted.
23/03/26 4:04 PM
  
Federico Ma.
Muchas gracias. Muy buen artículo: Dios se lo pague.

La malhadada interpretación de AL no fue dada por todos los obispos de Argentina, a Dios gracias: la Carta está firmada sólo por los obispos de la región de Buenos Aires.

Sobre esto que se dice: "el Papa es infalible, únicamente, cuando se pronuncia “ex cathedra”...", pienso que viene bien recordar lo que enseña la "Nota doctrinal ilustrativa de la fórmula conclusiva de la Professio fidei", de la CDF: "En el caso de un acto no definitorio, se enseña infaliblemente una doctrina por medio del Magisterio ordinario y universal de los Obispos esparcidos por el mundo en comunión con el Sucesor de Pedro. Tal doctrina puede ser confirmada o reafirmada por el Romano Pontífice, aun sin recurrir a una definición solemne, declarando explícitamente que la misma pertenece a la enseñanza del Magisterio ordinario y universal como verdad divinamente revelada (primer apartado) o como verdad de la doctrina católica (segundo apartado). En consecuencia, cuando sobre una doctrina no existe un juicio en la forma solemne de una definición, pero pertenece al patrimonio del depositum fidei y es enseñada por el Magisterio ordinario y universal –que incluye necesariamente el del Papa–, debe ser entendida como propuesta infaliblemente. La confirmación o la reafirmación por parte del Romano Pontífice, en este caso, no es un nuevo acto de dogmatización, sino el testimonio formal sobre una verdad ya poseída e infaliblemente transmitida por la Iglesia" (n. 9).

Lo de "situación de adulterio" se entiende, pero suena raro: parece un tanto eufemístico.

Por último, la crisis entiendo que, propiamente, es de algunos miembros de la Iglesia y no de la Iglesia misma en cuanto tal, que es indefectible.

Cordial saludo.

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L.V.: Gracias a usted, Federico, por su valoración del post y su puntualización acerca de los Obispos de la Región Pastoral de Buenos Aires, que he corregido en aquél. Por otro lado, no creo que "Amoris Laetitia" se encuentre en el caso al que se refería la CDF, por no tener el carácter universal al que se refería dicha Congregación; y menos aún, teniendo en cuenta el carácter profundamente polémico del texto.
En cuanto a que llamar "adulterio" al pecado de adulterio resulte eufemístico, pues hombre... ¿Cómo quiere que lo llame, entonces? Hasta donde yo sé, ése es su nombre.
Finalmente, la Iglesia es indefectible y por eso sigue en pie; pero, francamente, dada la situación provocada o, si se quiere, agravada por el Pontificado de Francisco y, hasta ahora, continuada con León XIV, creo que sí puede decirse que la Iglesia se halla atravesando una profunda crisis. Cristo dijo que las Puertas del Infierno no prevalecerán, pero no dijo que no fueran a hacer daño.
23/03/26 8:34 PM
  
Federico Ma.
Gracias, Lina.

Por supuesto, no me refería a AL en la puntualización que hice sobre el magisterio, dado que la misma, en lo que con razón señala, es errónea y dañina, como bien dice. Quise expresar que puede haber declaraciones definitivas por parte del Sumo Pontífice, no propiamente "ex cathedra", pero infalibles, según enseñaba la CDF en mejores tiempos... De ninguna manera se aplica esto a AL en lo que tiene de non sancto, claro está.

En cuanto a lo eufemístico, precisamente iba por lo de "situación de", no por lo de "adulterio", cosa esta última que cuadra con todas las letras cuando uno de la nueva unión ya está casado. Si encuentro a un tipo robando en mi casa y alguien dice que el susodicho está "en situación de" robo o de latrocinio..., bueno, mejor decir lisa y llanamente que es un ladrón y punto.
23/03/26 9:29 PM
  
Farias
Yo lo escucho al Papa, no a Uds.
24/03/26 3:45 AM
  
JSP
1. En el Sacramento del Matrimonio no tiene cabida la moral situacional, la moral es objetiva. La Tradición de la Iglesia lo ha sostenido de manera clara y constante.
2. El Sacramento lo instituye Dios y Su Palabra encarnada establece su naturaleza. El matrimonio sacramental es indisoluble: “Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre” (Mt 19,6). No depende de circunstancias, sentimientos pasajeros o dificultades personales; su validez y moralidad son objetivas y universales. Por ello, es un error doctrinal grave, otro evangelio, AL y la Carta del Santo Padre Francisco a los obispos de la región pastoral de Buenos Aires en respuesta al documento "Criterios básicos para la aplicación del Capítulo VIII de la Amoris Laetitia."
3. Los actos matrimoniales deben ser fieles, libres y abiertos a la vida. El adulterio, el divorcio civil, matrimonio no nulo, la poligamia, o cualquier forma de unión que vaya en contra del vínculo sacramental son pecado mortal siempre, sin excepción.
4. El Señor Jesús, la Palabra eterna de Dios, deja claro que el pecado no puede ser aprobado ni “ajustado” por una situación determinada. Dios, que es Santo y Justo, no cambia la naturaleza del bien y del mal según las circunstancias humanas. La Voluntad de Dios sobre el matrimonio es objetiva y universal, no relativa a las dificultades, emociones o contextos sociales.
5. Sobre el pecado, afirma: “No penséis que he venido para abolir la Ley o los Profetas; no he venido para abolirlos, sino para cumplirlos” (Mt 5,17). El pecado no se ajusta a situaciones: la ley de Dios permanece inmutable. “El que mira a una mujer con lujuria, ya adulteró en su corazón” (Mt 5,28). No hay excusa por “dificultad emocional” o “circunstancia”. “Cualquiera que se enoje contra su hermano, será reo de juicio” (Mt 5,22). La intención o situación no relativiza la gravedad del pecado. “La verdad os hará libres” (Jn 8,32). La verdad y la rectitud moral son absolutas; no se adaptan a conveniencias por deseos del hombre viejo.
6. Un principio fundamental es que el pecado nunca puede ser aprobado, ni siquiera parcialmente, bajo la excusa de la situación, porque cualquier intento de “ajustar” el pecado a circunstancias humanas es contrario a la enseñanza de Cristo y abre la puerta a confusión moral y espiritual.
7. En otras palabras, el Señor Jesús establece la moral como absoluta y no negociable, y Su Palabra sirve como brújula para discernir lo que es pecado y lo que no. Su Iglesia, al enseñar la moral objetiva, refleja esa verdad eterna. Si no, la consecuencia práctica, ante cualquier intento (AL) de aplicar moral situacional al matrimonio sacramental, es abrir la puerta a la confusión, relativismo moral y riesgo de condenación espiritual, al comulgar en pecado mortal condenación. Por tanto, quien predique y aplique AL cap. 8 sea anatema, porque es otro evangelio, un mal evangelio. El documento es herejía material y debe ser declarado herejía formal y derogado, retirado, anulado.
24/03/26 6:44 AM
  
Gerardo S. I.
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L.V.: Si no le importa, más que dejar el enlace a un vídeo de casi dos horas de duración, preferiría que dejara usted su opinión por escrito (más bien breve, no se trata de responder al artículo con otro artículo). Gracias.
25/03/26 5:30 AM
  
Juan Carlos Villaverde
Yo sólo sé que según los evangelios (Mateo 19:8, Marcos 10:5), Jesús explica que Moisés permitió el divorcio y el repudio de mujeres como una concesión temporal ante la «dureza de corazón» del pueblo, no porque fuera el plan original de Dios. Fue una medida adaptada a la fragilidad humana, mientras que Jesús restaura el ideal de indisolubilidad,condenando el adulterio, que ahora se quiere aceptar contraviniendo la Tradición de la Iglesia Católica y al mismo Señor Jesucristo.
Sé de matrimonios católicos divorciados y vueltos a casar por la Iglesia, "legalmente" ,y que comulgan.
No juzgo,pero da que pensar.También pienso en la Misericordia de Dios con los divorciados y vueltos a casar.Y rezo,y cada vez más que nunca.Pienso que sí me sucediera lo mismo y me separase de mi esposa no me volvería a casar, para poder seguir comulgando.
Rezo a Dios por mi matrimonio. La mejor medicina
25/03/26 10:32 AM
  
Alvar
Estamos en guerra espiritual, durísima; la primera víctima en la guerra es la verdad. Un católico se caracteriza por decir la verdad, por eso el martirio suele ser prueba de fidelidad a la verdad, no matan por nada, matan por decir la verdad.
Gracias por decir la verdad.

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L.V.: Gracias a usted, Alvar.
25/03/26 4:45 PM
  
mentecato johnsM
(...)

PARA SU INFORMACIÓN

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L.V.: Muchas gracias, tomo nota.
29/03/26 4:07 AM

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