Sanando brechas generacionales por anuncios de televisión

Un amigo mío no creyente llevaba años diciendo que no quería casarse ni tener hijos porque había tenido malas relaciones con su padre y pensaba que las familias sólo causaban y perpetuaban problemas en el mundo. Pero, hace poco anunció que se iba a casar. A nivel social, la brecha generacional es algo que todos enfrentamos más pronto o más tarde, sean las que sean nuestras creencias religiosas.

El gobierno de Singapur comenzó en 2008 por medio del Ministerio para el Desarrollo Comunitario, Juventud y Deporte una campaña [inglés] en apoyo de la familia y de los hijos. Anteriormente había encargado anuncios por medio de Petronas, la compañía de gas y petróleo que pertenece al gobierno nacional de ese país.

Estos dos emotivos anuncios de televisión (uno de cada iniciativa) muestran lo difícil que puede ser vivir de día a día la brecha generacional, pero también que está a nuestro alcance hacer algo para mostrar amor a los que nos son más prójimos, a los que más nos puede costar amar, antes de que sea demasiado tarde.

Corrección a la traducción en el primer vídeo: Al final, la mujer comenta: “Mi padre fue un hombre generoso más allá del límite de sus medios.”

Traducción de los subtítulos en inglés

Médico: - Puede volver a casa, señor. Descanse en casa de su hija.
Abuelo: - Si puedo, preferiría volver a mi propia casa.
Madre: - Papá, puedes volver a casa con nosotros. Te cuidaré hasta que te recuperes.
Padre: - ¿No se pueden quedar con él hasta después de Raya [fiesta musulmana en noviembre “Hari Raya Haji”, muy célebre en Singapur]?
Madre: - Lo pregunté. Pero no tienen camas.

Padre: - ¿Hasta cuándo será esto?
Madre: - Hasta que se cure.
Padre: - No hay cura para eso, de todas formas.
Madre: - Pues, ¿qué más puedo hacer?
Padre: - ¿Qué tal si consigo un lugar fuera de casa?

Padre: - ¿Está demasiado caliente el café?
Madre: - No. Le tiembla la mano.
Padre: - Parece que tendremos que comprar otra alfombra.
Madre: - Papá, ¿por qué sigues….?

Madre: - ¿Llevas los pañales, papá?
Nietos: - Huele mal.

Padre: - Come aquí, papá. Está cerca de tu habitación y del cuarto de baño. Y éstos no se rompen.
Nietos: - Abuelo, ¿llevas pañales? Puedes hacer tanto ruido como quieras aquí, abuelo.

Padre: - Pásame los champiñones, por favor.

Padre: - ¿A qué jugáis?
Nieta: Cuando sea mayor, tú y mami podéis comer aquí, mientras que mi hermanito y yo comemos dentro.
Nieto: Y papi, tienes que acordarte de llevar pañales.

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El Señor también experimentó la incomprensión y el abandono de seres queridos, por ejemplo el de sus apóstoles durante Su Pasión. Poncio Pilato observó ante Jesús en el Evangelio de la Solemnidad de Cristo Rey que los judíos eran los que le habían entregado a él, pero el Señor explicó que Su reino no era de este mundo, que si lo fuera: “‘mi guardia habría luchado.’” (Jn. 18, 36).

Él no vino para evitarnos las inconveniencias cotidianas, las incomprensiones y dolores de corazón, sino para conducirnos a la vida eterna. Nos manda amarnos los unos a los otros como Él nos ha amado: poniendo los intereses de Dios Padre ante todo, lo cual hizo obedeciéndole hasta la muerte, y muerte de cruz por nosotros. El Señor sí espera que luchemos contra el pecado que nos separa de Dios Padre.

Sta. Catalina Labouré (1806-1876), vidente de Ntra. Sra. de la Medalla Milagrosa (1830), demostró esa verdadera Caridad que tanto agrada al Señor en sus relaciones con su familia. Al quedarse huérfana de madre a los 9 años tuvo que mudarse a casa de su tía, sólo para volver unos pocos años después para hacerse cargo como ama de casa con una hermanita suya. Tenía 12 años y cuidaba de todos, hasta dando de comer a los jornaleros de su padre, sin descuidar la asistencia diaria a Misa y reservando tiempo para la oración y para las visitas a los enfermos.

Ya mayor de edad en 1827, le confió a su padre su vocación religiosa. Su padre se opuso y le mandó a casa de uno de sus hermanos para intentar que cambiara de opinión. De esa casa le mandaron a la de otro hermano que pensaban podría ayudar mejor a Zoe (como llamaban a Sta. Catalina). Con paciencia y humildad perseveró en su vocación a pesar de tantos obstáculos y su padre finalmente le dió permiso.

En 1844 murió a solas la padre de la santa, con quien ella se había mantenido en contacto. Quizás se acordó de él a lo largo de los años mientras cuidaba de ancianos enfermos. La verdadera Caridad se centra en el Amor de Dios que nos impulsa a amar más al prójimo hasta por medio de las más humildes labores cotidianas (como hizo Sta. Catalina Labouré) y a pesar de todos los sufrimientos que nos puedan causar las personas a quienes más amamos. Que esta santa nos ayude a practicar la Caridad en nuestras propias familias, sanando brechas generacionales con Amor de Dios y por Amor de Dios.

[Foto de padre con hija: Ferdinand Reus en Wikimedia Commons]


Preguntas del día [Puede dejar su respuesta en los comentarios]
: ¿Qué valor tiene la familia desde el punto de vista católico? ¿Cómo cree que se pueden superar las brechas generacionales?

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2 comentarios

  
Manuel
En mi opinión la mayor brecha generacional no se produce por la falta de generosidad, dinero etc... se produce por la falta de afecto, contacto, comunicación, conversación; es cierto que el mundo en el que vivimos impide muchas veces tener tiempo para dedicárselo a tus hijos y cuando lo tienes, a veces, hay que demostrar autoridad, disciplina. Pero no deberíamos olvidar que lo que nuestros hijos necesitan es sentirse queridos, abrazados, jugar y hablar con ellos.
Aunque esa comunicación y la sensación de sentirse querido pueda fallar, para un católico el mandamiento "honrarás a tu padre y a tu madre" es fundamental, y no sólo "para que te vaya bien y disfrutes de una larga vida en la tierra" (Efesios 6:1-3 NVI) sino también porque el respeto a tus orígenes es el respeto a ti mismo, aceptar los errores de tus progenitores es aceptarte a ti mismo.
03/12/09 8:56 PM
  
María Lourdes
Manuel, siento muchísimo no haberle podido contestar hasta ahora.

Gracias por su comentario y por recordarnos palabras de las escrituras. El Señor nos manda amarnos como Él nos ha amado, y Él lo puso en práctica hasta en su familia familiar, dándonos buen ejemplo a lo largo de muchos años antes de su vida pública.

Aquí hay otra cita de S. Pablo: "Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, que esto es grato en el Señor. Padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, por que no se hagan pusilánimes." (Col. 3, 20-21), y del Antiguo Testamento:"El que honra al padre expía sus pecados" (Eclesiástico 3, 3). Un saludo.
09/12/09 3:10 PM

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