InfoCatólica / Sapientia christiana / Archivos para: Mayo 2022

16.05.22

VIII. El modo de la concepción de Cristo

La encarnación del Verbo en una mujer[1]

Anunciación, Fra AngelicoAl tratar «la concepción del Salvador en sí misma»[2], además de estudiar la genealogía de Jesús, Santo Tomás lo hace también sobre el papel que tuvo la Santísima Virgen en la concepción de Cristo por obra del Espíritu Santo. En primer lugar, establece que, aunque la concepción de Cristo fuera sobrenatural, el Hijo de Dios se encarnó en una mujer. Así se afirma en la Escritura, pues: «está lo que San Pablo dice: «Dios envió a su Hijo, nacido de mujer» (Gal 4, 4)»[3].

Asimismo da tres razones sobre la idoneidad del modo como lo hizo Dios, porque: «aunque el Hijo de Dios hubiera podido tomar carne humana de cualquier materia que hubiese querido, fue sin embargo convenientísimo que la tomase de una mujer».

La primera, porque: «de este modo fue ennoblecida toda la naturaleza humana» tanto en el sexo masculino como el femenino, Cristo tomó la naturaleza humana en el primero, y, como dice San Agustín, puesto que: «la liberación del hombre debió manifestarse en los dos sexos (…) era también conveniente que se hiciese patente la liberación del sexo femenino, naciendo tal varón de una mujer» (Ochent. y tres cuest., c. 11)» .

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2.05.22

VII. Genealogía de Jesús

El árbol de Jesé, de Geertgen Tot Sint-Jans

Origen terreno del cuerpo de Cristo[1]

Al ocuparse de la concepción de Cristo, en las cuatro cuestiones, ya examinadas, trata Santo Tomás de su madre, la Santísima Virgen, que lo concibió. En la siguiente empieza a explicar «la concepción del Salvador en sí misma». Primero se plantea: «si la carne de Cristo fue tomada de Adán»[2], porque: «da la impresión de que el cuerpo de Cristo no debió formarse de la masa del género humano derivada de Adán, sino de otra materia distinta»[3].

Una razón de esta indecisión sobre la materia en que fue concebido el cuerpo de Cristo está en que: «como dice San Pablo: «EI pecado entró en este mundo por un hombre» (Rom 5,12), esto es, por Adán, porque todos los hombres pecaron originalmente en él, Pero, en el caso de que el cuerpo de Cristo hubiera sido tomado de Adán, también él hubiera estado originalmente en Adán cuando pecó. Luego hubiera contraído el pecado original. Esto no convenía a la pureza de Cristo. Por consiguiente, el cuerpo de Cristo no fue formado de la materia tomada de Adán»[4].

Sin embargo, como ya había dicho el Aquinate, Cristo se encontraba en Adán: «sólo en cuanto al origen corporal. Cristo no recibió de Adán como de principio activo su naturaleza humana, sino del Espíritu Santo. De Adán la recibió como de principio material, de igual modo que Adán tomó materialmente su cuerpo del barro de la tierra, aunque como de principio activo lo recibió de Dios. Por esto, Cristo no pecó en Adán, en el cual sólo se encontraba de un modo material»[5].

Debe tenerse en cuenta que: «dice San Pablo que: «El Hijo de Dios no asumió en ninguna parte a los ángeles, sino que tomó la descendencia de Abrahán» (Heb 2, 16). Y como: «la descendencia de Abrahán fue tomada de Adán», debe concluirse que: «el cuerpo de Cristo fue formado de la materia tomada de Adán»[6].

Además, se puede argumentar que: «Cristo tomó la naturaleza humana para purificarla de la corrupción». Es patente que esta naturaleza humana no necesitaba de tal purificación sino en cuanto que estaba infectada por el origen viciado que traía de Adán». De estas dos premisas se sigue que: «fue conveniente que tomase carne de la naturaleza derivada de Adán, para que esa misma naturaleza quedase curada mediante este medio»[7].

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