Una frase de Annibale Bugnini
Poco antes de morir, el arzobispo Annibale Bugnini dijo de sí mismo: “He servido a la Iglesia, he amado a la Iglesia, he sufrido por la Iglesia”. Es una bella frase, un condensado resumen de la actitud que un católico ha de vivir con relación a la Iglesia: amarla, servirla y sufrir por ella y en ella.
A veces me sorprende – y me duele – la acritud con la que algunos católicos hablan o escriben sobre la Iglesia. En sus palabras parece encontrar cobijo todo el desamor, todo el rencor, toda la rabia que almacena el universo. Claro que únicamente se habla con esa dosis de pasión de lo que a uno le importa. Yo soy incapaz de decir una palabra más alta que otra cuando se trata de opinar sobre el fútbol. Me resulta absolutamente indiferente que gane un equipo o que pierda otro. El fútbol ocupa en mi recreación del mundo un espacio mínimo, como si tratase de un elemento opaco que está ahí, pero que nunca ha sido capaz de despertar el afán de mi mirada.













