Un diálogo sobre el pecado original

Pecado original

-          La doctrina del pecado original es injusta, porque implica que alguien es culpable por un pecado que él no ha cometido.

-          Sería injusta  si dijese que se es personalmente culpable del pecado que otro ha cometido, pero no dice eso la doctrina del pecado original, sino que el pecado original originado (es decir, heredado) es un estado de culpa no personal.

-          Pero es que toda culpa tiene que ser personal.

-          Eso es lo que no se puede demostrar. La demostración debería ser algo así: “Todo X es personal. Pero toda culpa es X. Por tanto, toda culpa es personal”. Pero esa “X” no aparece.

-          ¿Cómo puede ser culpa lo que no es voluntario?

-          Es que Santo Tomás aclara que el pecado original originado o “heredado” sí es voluntario, sólo que no con la voluntad del que lo hereda, sino con la voluntad de Adán, que al pecar libremente, perdió el don de la justicia original que había recibido de Dios para trasmitirlo a sus descendientes, de modo que estos nacen privados de esa gracia, en lo que consiste el pecado original.

-          Dice en efecto el Aquinate en Ia. IIae., q. 81, a. 1, c.:

-          “…todos los hombres que nacen de Adán pueden considerarse como un único hombre, en cuanto convienen en la naturaleza que reciben del primer hombre, al modo que en el derecho civil todos los que son de una comunidad se consideran como un cuerpo, y la comunidad entera como un hombre. Dice también Porfirio que, muchos hombres, por participación de la misma especie, son un solo hombre. Así pues, la multitud de hombres procedentes de Adán son como muchos miembros de un solo cuerpo. Mas el acto de un miembro corporal, v. gr., la mano, no es voluntario por la voluntad de la mano misma, sino por la voluntad del alma, que es la primera en mover los miembros. Por donde el homicidio que comete la mano, no se le imputaría a la mano como pecado si se considerara la mano en sí misma, en cuanto separada del cuerpo; sino que se le imputa en cuanto es parte del hombre, movida por el primer principio motor del hombre. Así, pues, el desorden que hay en este hombre nacido de Adán no es voluntario con la voluntad del mismo, sino con la del primer padre, que con la moción de la generación mueve a todos los que proceden de él por su origen, como la voluntad del alma mueve al acto a todos los miembros. De ahí que el pecado así derivado del primer padre a todos sus descendientes se llame original, como el pecado que se deriva del alma a los miembros del cuerpo se llama actual. Y así como el pecado actual, cometido por algún miembro, no es pecado de aquel miembro a no ser en cuanto dicho miembro es algo del mismo hombre, por lo que se llama pecado humano; así el pecado original no es un pecado de esta persona, a no ser en cuanto esta persona recibe la naturaleza del primer padre. Por donde también se llama pecado de la naturaleza, según aquello de Ef 2,3: Eramos por naturaleza hijos de ira.

-          Y dice el Catecismo de la Iglesia Católica:

-          “404 ¿Cómo el pecado de Adán vino a ser el pecado de todos sus descendientes? Todo el género humano es en Adán sicut unum corpus unius hominis (”Como el cuerpo único de un único hombre“) (Santo Tomás de Aquino, Quaestiones disputatae de malo, 4,1). Por esta “unidad del género humano“, todos los hombres están implicados en el pecado de Adán, como todos están implicados en la justicia de Cristo. Sin embargo, la transmisión del pecado original es un misterio que no podemos comprender plenamente. Pero sabemos por la Revelación que Adán había recibido la santidad y la justicia originales no para él solo sino para toda la naturaleza humana: cediendo al tentador, Adán y Eva cometen un pecado personal, pero este pecado afecta a la naturaleza humana, que transmitirán en un estado caído (cf. Concilio de Trento: DS 1511-1512). Es un pecado que será transmitido por propagación a toda la humanidad, es decir, por la transmisión de una naturaleza humana privada de la santidad y de la justicia originales. Por eso, el pecado original es llamado “pecado” de manera análoga: es un pecado “contraído", “no cometido", un estado y no un acto.”

-          ¿Y qué tengo que ver yo con la voluntad de Adán?

-          La frase de Santo Tomás es insuperable: “el pecado original no es un pecado de esta persona, a no ser en cuanto esta persona recibe la naturaleza del primer padre.” Es decir, personalmente no tengo nada que ver, salvo como ser humano que ha recibido de Adán la naturaleza humana, privada de la justicia original por el pecado voluntario de Adán, ahí sí tengo que ver.

-          Eso es castigar al inocente por el pecado de otro.

-          No, porque siendo como somos concebidos en pecado original, nunca somos inocentes.

En ese sentido, los teólogos progresistas han hecho gala también en este tema de esa capacidad infalible que tienen de empeorar todo lo que quieren mejorar. Porque han negado que el pecado original se trasmita por generación, y afirman que se trasmite por una especie de contagio, por el hecho de venir a este mundo ya inficionado por el pecado. Con lo cual resulta que ahora sí, uno que es inicialmente inocente, porque no ha sido concebido en pecado original, es luego hecho partícipe de las culpas de otros.

-          Pero mandar al fuego eterno a alguien solamente por lo que otro hizo…

-          Es que justamente, la doctrina del “limbo” quiere decir que no se va al fuego eterno por el solo pecado original, sino que “solamente” se pierde la Felicidad eterna, que consiste en la visión de Dios.

-          ¿Pero esa doctrina del “limbo” no ha sido eliminada por el actual Catecismo de la Iglesia Católica, que dice que podemos confiar en que haya un camino de salvación para los niños que mueren sin Bautismo?

Dice el Catecismo:

“1261 En cuanto a los niños muertos sin Bautismo, la Iglesia sólo puede confiarlos a la misericordia divina, como hace en el rito de las exequias por ellos. En efecto, la gran misericordia de Dios, que quiere que todos los hombres se salven (cf 1 Tm 2,4) y la ternura de Jesús con los niños, que le hizo decir: “Dejad que los niños se acerquen a mí, no se lo impidáis” (Mc 10,14), nos permiten confiar en que haya un camino de salvación para los niños que mueren sin Bautismo. Por esto es más apremiante aún la llamada de la Iglesia a no impedir que los niños pequeños vengan a Cristo por el don del santo Bautismo.”

-          No necesariamente, porque ahí el Catecismo habla, implícitamente, de almas a las que de algún modo misterioso Dios ha librado del pecado original antes de morir, porque es de fe en la Iglesia que todo el que muere con el pecado original pierde la visión de Dios.

En efecto, así dice el Magisterio de la Iglesia:

“Can. 2. Si alguno afirma que a Adán solo dañó su prevaricación, pero no también a su descendencia, o que sólo pasó a todo el género humano por un solo hombre la muerte que ciertamente es pena del pecado, pero no también el pecado, que es la muerte del alma, atribuirá a Dios injusticia, contradiciendo al Apóstol que dice: Por un solo hombre, el pecado entró en el mundo y por el pecado la muerte, y así a todos los hombres pasó la muerte, por cuanto todos habían pecado [Rom. 5, 12]” (Concilio de Orange, 529)

“El pecado es doble: original y actual. Original es el que se contrae sin consentimiento; actual el que se comete con consentimiento. El original, pues, que se contrae sin consentimiento, sin consentimiento se perdona en virtud del sacramento; el actual, empero, que con consentimiento se contrae, sin consentimiento no se perdona en manera alguna… La pena del pecado original es la carencia de la visión de Dios; la pena del pecado actual es el tormento del infierno eterno…” (Inocencio III, Carta Carta Maiores Ecclesiae causas a Imberto, arzobispo de Arles, hacia fines de 1201)

“Las almas, empero, de aquellos que mueren en pecado mortal o con solo el original, descienden inmediatamente al infierno, para ser castigadas, aunque con penas desiguales.” (II Concilio de Lyon, Profesión de fe de Miguel Paleólogo, 1274)

“Enseña la Iglesia Romana que las almas de aquellos que salen del mundo en pecado mortal o sólo con el pecado original, bajan inmediatamente al infierno, para ser, sin embargo, castigados con penas distintas y en lugares distintos.” (Juan XXII, Carta Nequaquam sine dolore a los armenios, de 21 de noviembre de 1321)

“Pero las almas de aquellos que mueren en pecado mortal actual o con solo el original, bajan inmediatamente al infierno, para ser castigadas, si bien con penas diferentes.” (Concilio de Florencia, Decreto para los griegos, 1439)

“2. Si alguno afirma que la prevaricación de Adán le dañó a él solo y no a su descendencia; que la santidad y justicia recibida de Dios, que él perdió, la perdió para sí solo y no también para nosotros; o que, manchado él por el pecado de desobediencia, sólo transmitió a todo el género humano la muerte y las penas del cuerpo, pero no el pecado que es muerte del alma: sea anatema, pues contradice al Apóstol que dice: Por un solo hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así a todos los hombres pasó la muerte, por cuanto todos habían pecado [Rom. 5, 12] (Concilio de Trento, 1546)

“La doctrina que reprueba como fábula pelagiana el lugar de los infiernos (al que corrientemente designan los fieles con el nombre de limbo de los párvulos), en que las almas de los que mueren con sola la culpa original son castigadas con pena de daño sin la pena de fuego - como si los que suprimen en él la pena del fuego, por este mero hecho introdujeran aquel lugar y estado carente de culpa y pena, como intermedio entre el reino de Dios y la condenación eterna, como lo imaginaban los pelagianos –, es falsa, temeraria e injuriosa contra las escuelas católicas.” (Pio VI, Errores del Sínodo de Pistoya, Constitución Auctorem Fidei,  28 de agosto de 1794)

“403 Siguiendo a san Pablo, la Iglesia ha enseñado siempre que la inmensa miseria que oprime a los hombres y su inclinación al mal y a la muerte no son comprensibles sin su conexión con el pecado de Adán y con el hecho de que nos ha transmitido un pecado con que todos nacemos afectados y que es “muerte del alma” (Concilio de Trento: DS 1512). Por esta certeza de fe, la Iglesia concede el Bautismo para la remisión de los pecados incluso a los niños que no han cometido pecado personal (cf. ibíd., DS 1514).” (Catecismo de la Iglesia Católica)

Aclaramos: la “pena de daño” es la pérdida de la visión de Dios.

-          ¿Pero es que alguien de hecho muere con sólo el pecado original?

-          No sabemos. Lo que sabemos es que si así fuese, esa persona perdería la visión beatífica.

-          Esto del pecado original es entonces un misterio muy grande.

-          Sin duda. Jamás se nos hubiese ocurrido algo así si Dios no lo hubiese revelado. Es que ya la vida humana en este mundo es un misterio muy grande. Y más si tenemos en cuenta que Dios ha querido libre y gratuitamente ordenarnos a un fin sobrenatural. Lo que sí podemos pedir es que no se pueda demostrar que es contradictorio.

34 comentarios

  
Antonio
Es dogma de fe que el bautismo es necesario para la salvación (Jn 3,3). El caso de los bebés abortados no nos ha sido revelado y por eso es sujeto de especulaciones, pero es un hecho que mueren sin bautismo, por lo que el crimen del aborto es doblemente malo, priva de la vida a un inocente y le priva de la visión beatífica.

Si un hombre gana la lotería y luego despilfarra todo el dinero recibido, sus hijos nacerán en la pobreza, sin acceso a la riqueza que su padre perdió. Ellos no son culpables, pero sufren la consecuencia de lo que hizo su progenitor. Así ocurre con el pecado original.

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Los seres humanos abortados mueren sin Bautismo sacramental, pero si, como dice el Catecismo, podemos confiar en que Dios encontrará para ellos un camino de salvación, eso quiere decir que podrán recibir la gracia del Bautismo, que borre en ellos el pecado original, aunque no reciban el Bautismo sacramental.

La diferencia con el ejemplo del hombre que despilfarra su dinero es que los hijos no son culpables de ningún modo por su pecado, mientras que en el caso del pecado original, los que heredan el pecado de Adán están en un estado de culpa que no es personal.

Saludos cordiales.
26/11/23 2:27 AM
  
Rmontaud
Que nacemos desequilibrados como consecuencia del pecado original lo percibimos todos los días, un hecho muy significativo es la necesidad de CAMBIO endémico, para mejorar , que en la historia de la humanidad estamos condenados a realizar por "In saecula saeculorum"

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La experiencia nos da una confirmación por así decir genérica del pecado original, pero para conocer su verdadera naturaleza debemos ir a la Revelación, porque entran en juego aspectos sobrenaturales como es justamente la privación de la gracia de la justicia original, gracia que era sobrenatural. La doctrina del pecado original es parte de la Buena Noticia de la salvación en Jesucristo, que es tema central de la Revelación divina.

Saludos cordiales.
26/11/23 7:02 AM
  
Cristián Yáñez Durán
Muy interesante.
Un muy lamentable error del RP Sayés (QEPD) era negar (y "demostrar" tal negación) que el pecado original se hereda por generación. Según él, el PO se produce por una suerte de contagio al nacer en un mundo dominado por el demonio. Y el bautismo nos arranca de este dominio. Pero esto cojea por muchos lados, porque quien nace en una sociedad católica, aunque sea familiar no se "contagia" en ella, sino que trae el " contagio". Además, qué sentido tendría llamar Pecado de Origen a algo adquirido.
Muy lamentable, porque mucha gente de excelente línea lo sigue leyendo y cree tal teoría claramente heterodoxa.

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No sabía y es una pena. En el post-Concilio pasó algunas veces eso de gente de inspiración ortodoxa salpicada por el aire malsano del progresismo.

Saludos cordiales.
26/11/23 1:45 PM
  
Cristián Yáñez Durán
Efectivamente, debemos confiar los niños muertos sin bautismo a la misericordia de Dios. Pero el hecho es que son hijos de la ira y confiar en Dios no implica que las cosas sucedan como queremos. Por esto es gravísimo que un niño muera sin bautismo.
26/11/23 1:51 PM
  
Alan
Que quiere que le diga Nestor.
Entre todas las "respuestas" y "explicaciones" ad hoc que se han inventado las distintas religiones (tampoco es que el cristianismo sea la primera ni la unica que la usa), la del "pecado original", "ofensa" al dios o dioses de turno... es la mas ad hoc.
Para mi resulta evidente que alguien se vio en la tesitura de dar una respuesta coherente con un Dios que nos ama infinitamente, tanto que nos creo por puro amor, que es infinitamente bueno y justo, que se preocupa y ocupa de nosotros, y la realidad palmaria de que estamos sometidos a los mismos avatares de la vida que cualquier otro animal, o mas.
Enfermedades, accidentes, catastrofes, hambrunas, guerras, miedo, violencia natural y humana y, finalmente, la muerte
Muy poquito nos diferencia de lo que acontece a otras especies.
Asi que, en algun momento, alguien (al que se le debe reconocer agudeza mental y buena imaginacion), dio con la clave: nos inventamos un "pecado original" contra el Creador y, con la otra invencion, el libre albedrio, ya tenemos cuadrado el circulo. Esa sera, desde ese momento, la causa de todos nuestros males, que le fallamos a Dios y de aquellos polvos estos lodos.
Claro que quedaban algunos flecos, pero el tiempo y los exegetas, y algun Concilio si fuera necesario, acabarian de ponerlo todo en su sitio.

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Toda la humanidad está de acuerdo en que hay algo que no camina y en que eso tiene una causa, y las explicaciones pueden ser inventadas o no. Marx creía que era la propiedad privada, Freud que la represión sexual, Rousseau que la sociedad y la propiedad también, Montesquieu que la falta de división de poderes, hoy día mucha gente se anota al tema del "patriarcado" o el "especieísmo". Ninguno de ellos se conformó o se conforma con decir que bueno, le pasa a todas las especies.

Saludos cordiales.
26/11/23 2:39 PM
  
Urbel
"En cuanto a los niños advierte que, por razón del peligro de muerte, que con frecuencia puede acontecerles, como quiera que no puede socorrérseles con otro remedio que con el bautismo, por el que son librados del dominio del diablo y adoptados por hijos de Dios, no ha de diferirse el sagrado bautismo ... ".

Concilio de Florencia, decreto para los jacobitas (1441), Denz 712.

No puede socorrerse a los niños con otro remedio que el bautismo, por el que son librados del dominio del diablo.

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Como Ud. pone en otro comentario, los niños sin uso de razón se pueden salvar al menos por el Bautismo de Sangre, como nos lo enseña la fiesta de los Santos Inocentes del 28 de Diciembre. Una cosa es el signo bautismal y otra la gracia del bautismo, y Dios puede dar ésta sin aquél. El Catecismo nos anima a confiar en que Dios en su misericordia dé esa gracia a los niños muertos antes de nacer, sin afirmar tampoco categóricamente que lo hace o que lo hace siempre e insistiendo en la necesidad de bautizar a los niños. Eso sí, la que habla en el Catecismo no es un teólogo particular, sino la Iglesia.

Saludos cordiales.
26/11/23 5:06 PM
  
Franco
Es que el pecado original no es, en realidad, un intento de explicar por qué pasan cosas malas en el mundo, sino que busca explicar la inclinación, más o menos intensa, del ser humano a cometerlas, aún sabiendo que son contrarias a su naturaleza, o, como mínimo, que no conviene cometerlas.
No hay que olvidar que la Iglesia enseña que, en el estado de justicia original, el ser humano estaba libre de males por un don, y no que las "cosas malas" fueran en sí mismas ajenas a la naturaleza. De hecho, Dios pudo haber creado al ser humano en un estado de naturaleza pura, en el cual, aún sin pecado original, habría conocido el dolor y la muerte.
Que el ser humano es propenso al mal desde una edad temprana es un dato de la realidad. Que, tal como dijo Néstor, la humanidad siempre ha coincidido en que el ser humano no es como debería, también lo es.
26/11/23 9:52 PM
  
Federico Ma.
Nestor, aquí está la crítica hecha a la posición del P. Sayés sobre el pecado original, hecha por... ¡Néstor Martínez!:

https://www.infocatolica.com/blog/praeclara.php/1904181211-el-pecado-original-y-su-trans

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Tremendo, ya no me acuerdo ni de lo que escribo :) !!!!

Saludos cordiales.
26/11/23 10:26 PM
  
Alan
"Marx creía que era la propiedad privada, Freud que la represión sexual, Rousseau que la sociedad y la propiedad también, Montesquieu que la falta de división de poderes, hoy día mucha gente se anota al tema del "patriarcado" o el "especieísmo"."

¿Que tiene que ver eso con las enfermedades, accidentes, catastrofes naturales? ¿En que parte de las obras de esos autores se justifica la existencia de todo lo anterior por la propiedad privada, la represion sexual, la sociedad o la falta de division de poderes?

Cuando Genesis 3:16 dice:

"A la mujer dijo: En gran manera multiplicaré tu dolor en el parto, con dolor darás a luz los hijos..."

¿Es por justificar una obviedad que nos iguala con el resto de mamiferos que no son la especie elegida o se trata de una condena divina a la mujer por el pecado de Eva?

No se trata de conformarse o no Nestor, se trata de no inventarse respuestas para tratar de tapar las incoherencias de una creencia que se da de bruces con la realidad.

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En primer lugar, el centro de interés de la doctrina del pecado original es el mundo humano. Es cierto que San Pablo dice que por culpa del pecado del hombre la naturaleza fue sometida a la vanidad y a la “servidumbre de la corrupción”, pero no es necesario concluir de ahí que sin el pecado de Adán no habría muerte en la naturaleza ni “catástrofes naturales”, en todo caso, ése no es el centro de interés del relato.

El mal que la narración del Génesis pretende explicar (y sobre esto mismo pienso decir algo también) es ante todo el mal moral, el pecado. Por eso en la narración lo que sigue es Caín matando a su hermano Abel, y al final, la extensión del pecado por el mundo que lleva al Diluvio.

Más a fondo, todo eso es preparación para la elección de Israel como Pueblo de Dios (la historia de Abraham y la historia de Isaac, Jacob y José), y en definitiva, para la promesa del Mesías, que surgirá de Israel, y que ya aparece por primera vez cuando Dios le dice a la serpiente que un descendiente de la mujer aplastará su cabeza.

Pero además, la parte explicativa o “etiológica” no es ni la única ni la principal en ese relato, que es la vez un diagnóstico, una acusación y una promesa de salvación. El relato no es el fruto de la curiosidad investigativa, en lo esencial al menos, sino que es una interpelación que se dirige al hombre, a todos nosotros: estamos espiritualmente enfermos, por nuestra culpa, y Dios nos ofrece la cura. Y es una enfermedad mortal, no solamente por lo que mira a la muerte del cuerpo, sino ante todo por lo que mira a la muerte eterna, la condenación del infierno.

En sí mismos considerados, ni la muerte ni los dolores de parto de la mujer necesitan explicación alguna, son algo natural. En ese sentido, el relato del Génesis es más bien una revelación allí donde el hombre no se preguntaba nada: de hecho esas cosas son consecuencia del pecado, porque el hombre había sido puesto por Dios, gratuitamente, en un orden sobrenatural en el que esas cosas no tenían lugar. Fue al pecar que quedó entregado a su mera naturaleza.

Por cierto, el pecado original originado, es decir, el "heredado", según la Escritura, no viene de Eva, sino de Adán. En toda la Escritura se habla del pecado de Adán y de la descendencia de Adán y San Pablo dice que "por un hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado, la muerte".

El relato funciona, entonces, como una contradicción a la manera habitual de pensar del hombre, que en definitiva lo que hace es echar la culpa fuera de sí, como hacen también Adán y Eva al ser descubiertos: son los demás, es la sociedad, es la propiedad privada, es el inconsciente, las estructuras, etc., en definitiva, no pasa nada, no hay culpa ninguna, en todo caso, mía al menos, todo va bien, es natural.

Como dice el Catecismo de la Iglesia Católica:

“387 La realidad del pecado, y más particularmente del pecado de los orígenes, sólo se esclarece a la luz de la Revelación divina. Sin el conocimiento que ésta nos da de Dios no se puede reconocer claramente el pecado, y se siente la tentación de explicarlo únicamente como un defecto de crecimiento, como una debilidad psicológica, un error, la consecuencia necesaria de una estructura social inadecuada, etc. Sólo en el conocimiento del designio de Dios sobre el hombre se comprende que el pecado es un abuso de la libertad que Dios da a las personas creadas para que puedan amarle y amarse mutuamente.”

Pero eso tampoco es lo fundamental, simplemente es algo necesario para que se entienda lo fundamental, que se resume en el versículo de San Juan que dice: “Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su único Hijo, para que todo el que crea en Él no muera, sino que tenga vida eterna”. El relato del pecado original, tal como lo lee la fe de la Iglesia, es parte del anuncio de la Buena Noticia de la salvación en Jesucristo. En ese sentido, el relato del pecado original mira más al futuro que al pasado.

Por eso dice el Catecismo:

“388 Con el desarrollo de la Revelación se va iluminando también la realidad del pecado. Aunque el Pueblo de Dios del Antiguo Testamento conoció de alguna manera la condición humana a la luz de la historia de la caída narrada en el Génesis, no podía alcanzar el significado último de esta historia que sólo se manifiesta a la luz de la muerte y de la resurrección de Jesucristo (cf. Rm 5,12-21). Es preciso conocer a Cristo como fuente de la gracia para conocer a Adán como fuente del pecado. El Espíritu-Paráclito, enviado por Cristo resucitado, es quien vino "a convencer al mundo en lo referente al pecado" (Jn 16,8) revelando al que es su Redentor.

389 La doctrina del pecado original es, por así decirlo, "el reverso" de la Buena Nueva de que Jesús es el Salvador de todos los hombres, que todos necesitan salvación y que la salvación es ofrecida a todos gracias a Cristo. La Iglesia, que tiene el sentido de Cristo (cf. 1 Cor 2,16) sabe bien que no se puede lesionar la revelación del pecado original sin atentar contra el Misterio de Cristo.”

Saludos cordiales.
27/11/23 12:58 AM
  
Cristián Yáñez Durán
De todos modos aclaro que, independiente del punto sobre el PO, siempre he considerado al RP Sayés un verdadero hombre de Dios.

Excelente y muy necesario artículo, Néstor.

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Sin duda, hay muchas cosas que agradecerle al P. Sayés.

Gracias y saludos cordiales.
27/11/23 1:36 AM
  
Urbel
También al dominico Hugon hay mucho que agradecerle, en particular sus iluminadoras explicaciones sobre el destino eterno de los niños sin uso de razón muertos sin bautizar, con arreglo a la Tradición y lo enseñado por la Iglesia.

Sugiero que se le permita ser aquí leído, como gran teólogo en esto mucho más seguro que Sayés.

Con permiso del dueño de estas páginas.

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Lo que dice Hugon es que él no encuentra en la Tradición y el Magisterio de la Iglesia existente en su tiempo nada que permita afirmar la salvación de los niños muertos sin Bautismo, pero no dice que ello sea imposible, porque además no lo puede decir, dado que evidentemente el poder de Dios no está ligado a los Sacramentos. El Magisterio actual de la Iglesia entiende que sí se puede confiar en que esos niños sean salvados por Dios, por lo que evidentemente entiende que sí puede hallarse base para eso en la Tradición.

Saludos cordiales.
27/11/23 8:30 AM
  
Ramontxu
Bueno, Néstor, me quedo con lo de que el pecado original es un misterio muy grande porque los razonamientos de Santo Tomás hacen agua por todas partes. Decir que, igual que la mano es responsable de las decisiones del alma, Néstor es responsable de las decisiones de Adán y merecedor de un castigo eterno que, éste sí, Néstor sufrirá de forma totalmente personal, es llevar la lógica hasta el infinito y más allá.

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Ninguna comparación se aplica en todos los puntos, "comparatio non tenet in omnibus". El punto central aquí es que ni la mano está libre de toda culpa, ni es culpable independientemente del hombre, así como el que hereda el pecado original está en un estado de culpa que no es personal, y debido a la culpa personal del primer padre. Igualmente, el movimiento de la mano es voluntario, pero no por la mano misma, sino por la voluntad del hombre, como el pecado original heredado es voluntario, no por la voluntad del sujeto, sino por la voluntad de Adán.

Obviamente, la mano no es un ser libre e independiente como nosotros, por eso el refrán latino sobre las unidades de transporte (en el Uruguay las llamamos "ómnibus", en Argentina les dicen "colectivos").

Saludos cordiales.
27/11/23 9:03 AM
  
sofía
Un amable comentarista ha facilitado un artículo anterior que publicó usted sobre el tema. En ese artículo señala usted cómo argumento antipelagiano en el asunto del pecado original, en negrita, este principio:
"aquello que depende del libre albedrío del ser humano es lógico esperar que unas veces suceda y otras no."
De verdad cree usted en ese principio lógico o lo he entendido mal? Porque desde luego usted no lo aplica en otras ocasiones cuando habla de otros aspectos de la gracia y el libre albedrío.

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Al contrario, lo aplico siempre en forma estricta. Si se trata de un acto bueno, es de esperar que Dios mueva con su moción eficaz al libre albedrío de la persona para que ésta lo realice, o que no lo haga. Si se trata de un acto malo, es de esperar que Dios lo permita, o que no lo permita.

Saludos cordiales.
27/11/23 11:47 AM
  
David García
Yo esto lo veo como marear la perdiz hasta el infinito para explicar lo inexplicable.
Al final todo se resume a que si lo hace Dios está bien, y punto, porque ni los teólogos parece que lo entienden.

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Sin duda que si Dios hace algo, está bien hecho, y que ninguna creatura, sino sólo Dios mismo, puede entender exhaustivamente algo, especialmente si se trata de realidades sobrenaturales que van más allá de la capacidad natural de cualquier creatura.

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Que un dirigente decide exterminar dos ciudades enteras, o a todo el planeta menos a unos pocos que iban en una barca, pues es un genocida, pero si lo hace Dios está bien.

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En efecto, el Creador es el dueño de todo lo que ha creado. No está sujeto a una norma superior a Él mismo, cosa imposible, y en cuanto a Él mismo, debe ser coherente con su propio Ser y su propia Bondad, y con sus mismas decisiones libres.

Después del pecado original, todo ser humano (a excepción, claro, de Nuestro Señor Jesucristo y de su Madre Santísima) merece no solamente la muerte, sino además, por lo menos, la privación de la visión beatífica, en realidad, apenas aparece el uso de razón aparecen también los pecados personales, que, si son mortales, ya son merecedores del fuego eterno, así que más bien hay que notar la gran Misericordia de Dios que, yendo más allá de la estricta justicia, permite la continuada existencia de la humanidad en el mundo. Y no sólo eso, obviamente, sino que además ofrece el perdón y la salvación eterna.

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Que alguien castiga a los hijos de un culpable solo por ser sus hijos, como hace el de corea del norte, nos parece súper injusto, pero si lo hace Dios está bien.

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Castigar a alguien sólo por ser hijos de otra persona es siempre una gran injusticia. No así hacerlo por estar privados de la gracia de la justicia original, según lo que ya hemos explicado.

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Que alguien le dice a sus tropas que cojan a las mujeres de sus enemigos como esclavas, nos parece un crimen de guerra horrible, pero si lo dice Dios está bien, y así siempre.

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Por lo que digo arriba, una vez que uno merece la muerte, con razón merece todo lo que sea menor que la muerte. Nuestra vida, por tanto, que en buena medida transcurre sin grandes sobresaltos, es un continuado prodigio de la Misericordia divina.

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A mi desde luego no me cuadra.
Otro problema que veo con el pecado original es tener que creer en Adán y Eva cómo primeros humanos y padres de toda la humanidad.
Creo que con los conocimientos científicos actuales esa hipótesis del origen del hombre está totalmente descartada, o suena tan descabellada como afirmar que todo el universo gira alrededor de la tierra.
¿La iglesia contempla lo de Adán y Eva cómo algo metafórico o lo interpreta de modo literal?

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En realidad, a mí me parece menos probable que la evolución haya llegado por dos vías independientes a producir dos seres de exactamente la misma naturaleza. No veo nada raro en que haya debido haber un primer hombre, más bien lo encuentro necesario, y me parece bastante normal que todos los otros seres humanos (excepto su pareja, obviamente) desciendan de él.

La Iglesia entiende que sin la unicidad de la pareja original de la cual todos los seres humanos actuales descienden no se entiende la universal transmisión del pecado original por vía de generación, que es dogma de fe.

Ver Pio XII en la Encíclica "Humani Generis" de 1950.

Saludos cordiales.
27/11/23 4:48 PM
  
Alan
Si le he entendido bien, el pecado original atañe al mal moral exclusivamente, es entonces plausible pensar que aunque no hubiera existido el pecado original seguiriamos teniendo el mal "fisico" debido a los procesos naturales, enfermedades, catastrofes, accidentes...y seriamos mortales como ahora.
Tambien me da que pensar en que el Jardin del Eden es un estado moral no un lugar fisico ubicado en un sitio concreto.

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En realidad, no, por lo relativo a la muerte del hombre, enfermedades, etc., porque de hecho Dios creó al hombre en el estado de justicia original, en el cual estaba exento de la necesidad de morir y tenía un perfecto control de la razón sobre su parte afectiva, y estaba exento de padecimientos del tipo de la enfermedad, al menos, si se trata de enfermedades mortales. Por tanto, si el hombre no hubiese pecado, podemos pensar que Dios habría continuado conduciéndolo al fin sobrenatural para el que lo creó, al cual llegaría sin pasar por la muerte, sino mediante algún tipo de transformación de su cuerpo en algo semejante al cuerpo glorioso de Cristo Resucitado, tal vez.

No parece posible que el Edén no fuese un lugar concreto, porque los eventos que narra el Génesis ocurrieron en nuestro planeta. Me parece que habría bastado con una Providencia divina especial que asegurase a los humanos ese entorno paradisíaco en un mundo en el que, partiendo de lo que dice la ciencia, hacía ya miles de años que las especies vivientes venían matándose unas a otras.

Saludos cordiales.
27/11/23 4:54 PM
  
esron ben fares
Buenas tardes:
1) Tengo entendido que aquellos que están en el cielo no se puede aumentar el mérito. ¿Es cierto?
2) ¿En el infierno se puede seguir pecando? ¿Los del limbo podrían cometer pecados personales?
3) ¿El cielo y el infierno son instantes que no pasan o un tiempo ilimitado?
Muchas gracias de antemano por sus respuestas.

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En el Suplemento de la Suma Teológica, que no fue escrito directamente por Santo Tomás sino recopilado por sus discípulos de textos suyos anteriores, él admite que tanto en los bienaventurados como en los condenados pueda haber un aumento de mérito o de culpa en lo accidental, no en lo esencial de la bienaventuranza y la condenación, y antes de la resurrección universal y el Juicio Final, no después.

Pero en la misma Suma Teológica, IIa-IIae, q. 13, a. 4, ad 2um, parece retractarse de esa opinión:

“Tanto merecer como demerecer es propio del estado actual. Por eso, en quienes se encuentran en el estado de viadores, el bien es meritorio, y el mal, demeritorio. En los bienaventurados, en cambio, el bien no es meritorio, sino algo que corresponde al premio de la bienaventuranza. De manera semejante, en los condenados, el mal no es demeritorio, sino que forma parte de su condenación.”

El Cielo y el Infierno no son ni instantáneos ni propiamente temporales. Entre la Eternidad, que es un eterno Presente, sin sucesión alguna, y el tiempo, los escolásticos colocan el “aevum”, que es una duración sucesiva, a diferencia de la Eternidad, pero que no se identifica tampoco sin más con el tiempo propio de los seres materiales, que está ligado al movimiento local, y que supone por tanto la materia. En ese “aevum” colocan a las creaturas puramente espirituales: los ángeles, buenos y malos, y las almas de los bienaventurados y condenados, y las almas del Purgatorio.

Saludos cordiales.
27/11/23 5:56 PM
  
Alan
Nestor, su respuesta me hace plantearme nuevas cuestiones.
Por lo que dice, parece que somos una especie de plan "B" de Dios, el que se pone en marcha con el pecado original.
Es decir, este mundo y Universo no es el mejor de los posibles, lo hubiera sido el otro en el que no habia pecado original.
Lo digo por que si el Eden estaba en nuestro planeta, las leyes de la Fisica y la mecanica del Universo no podrian ser las mismas que ahora.
Sabemos que el Universo tendra su fin, bien sea por muerte termica o por otra de los posibles finales a los que nos lleva la Fisica u otros que desconocemos.
Mucho antes de eso el Sol morira y mucho antes habra desaparecido el Sistema solar entero y antes de eso la vida en la Tierra.
La unica forma de evitar todo lo anterior ademas de las enfermedades, catastrofes y accidentes es que las leyes de la Naturaleza sean otras, o no habria ninguna diferencia con lo que hay, ergo estamos en el plan de "B" de Dios, ni principio antropico ni ajuste fino, somos el resultado de lo que Dios no queria que ocurriese.
La pregunta seria si es coherente con la omnisciencia y omnipotencia divinas que todo fuera asi, ¿el supuesto libre albedrio justifica los miles de millones de humanos que han sufrido y muerto por algo de lo que no tienen ninguna responsabilidad directa?
Puestos a buscar culpas y responsabilidades, ¿no son mayores las del propio Dios que no solo lo permitio si no que fue quien creo las reglas y las condiciones para ello?
Del sufrimiento y muerte de otros miles de millones de seres vivos de otras especies, ya ni le hablo porque se que a ustedes solo les preocupa nuestra especie y el resto lo ven como algo para nuestro uso y sin mayor valor ni importancia.

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Ante todo, no hay algo así como el mejor de los mundos posibles. Todo mundo, conjunto de entes finitos, es una realidad imperfecta, limitada, y por tanto, siempre se puede pensar un mundo mejor que él. De lo único que no se puede pensar nada mejor es de Dios mismo, que es infinitamente Perfecto.

En segundo lugar, no hay “plan B” en Dios. El único plan de Dios que hay es aquel en el que se permite el pecado de las creaturas racionales. La alternativa en que éstas no hubiesen pecado, y lo que entonces hubiese sucedido, es una posibilidad que sin embargo, queda en pura posibilidad en un plan divino donde el pecado es permitido.

Esa posibilidad de hecho no realizada no exigiría, tampoco, el cambio de las leyes físicas. Las leyes naturales sólo gobiernan lo que sucede naturalmente, como corresponde. No dicen nada sobre lo sobrenatural. Según las leyes naturales el hombre es mortal, por eso hizo falta un don sobrenatural divino para que tuviese lugar el estado de justicia original en el que Adán no estaba sujeto a la muerte.

Eso no hizo cambiar las leyes naturales. No cambia la ley de la gravedad porque yo sostenga un jarrón en el aire impidiendo que caiga. Adán siguió siendo naturalmente mortal aunque no tenía necesidad de morir, como ese jarrón sigue atraído al centro de la Tierra aunque no se mueve.

Por eso la entropía seguiría siendo una ley natural en un mundo al que Dios sobrenaturalmente mantuviese en la existencia por siempre, si es que eso está exigido, además, en la posibilidad de hecho no realizada de que Adán no pecase.

En cuanto al sufrimiento y la muerte de los seres humanos, ante todo hay que tener presente que no es algo último y definitivo: muchos seres humanos sufren y mueren antes de entrar en la Vida Eterna, comparado con la cual cualquier sufrimiento de esta vida es estrictamente nada.

Y los que tras sufrir y morir no entran en la Vida Eterna, o bien mueren con sólo el pecado original, y van al limbo, como dice en el “post”, donde están privados de la visión de Dios pero no sufren la pena del fuego eterno, o van al Infierno por su propia culpa personal, lo cual no ofende para nada a la justicia, sino que más bien la realiza.

Es claro que todo eso supone el libre albedrío del ser humano, como prácticamente todo lo que hacemos, decimos y pensamos en esta vida.

No tiene sentido aplicar a Dios el concepto de culpa. La culpa se tiene ante una ley a la cual de algún modo se está sometido, Dios no puede estar sometido a nada, porque es Dios. No puede hacer el mal, no simplemente porque haga lo que haga, lo hace Él, sino porque Él es el Bien mismo subsistente. Y el que pone las reglas y las condiciones no es responsable de la violación de esas reglas que otros realizan libremente. De lo contrario, en cada falta que se comete en el fútbol habría que sancionar a la FIFA.

En cuanto a permitir el pecado, bueno fuera que Dios estuviese obligado a impedir el pecado de creaturas racionales y libres, si bien sin duda que puede hacerlo, porque es Omnipotente.

En cuanto a las otras especies, aún a los vegetarianos hay que recordarles que su sustento implica la muerte cotidiana de millones de vegetales, y a los que no son vegetarianos, es decir, a los degustadores de carnes rojas y no rojas, qué decir.

Así y todo, no hay ser vivo en este mundo que no tenga su porción de los dones divinos mientras vive. Como dice Chesterton en uno de sus poemas: “Es algo el haber sido”.

Claro, para los animales racionales eso no es suficiente.

Saludos cordiales.
27/11/23 9:08 PM
  
sofía
"aquello que depende del libre albedrío del ser humano es lógico esperar que unas veces suceda y otras no."
Esto sí me parece lógico.

" ...lo aplico siempre en forma estricta. Si se trata de un acto bueno, es de esperar que Dios mueva con su moción eficaz al libre albedrío de la persona para que ésta lo realice, o que no lo haga. Si se trata de un acto malo, es de esperar que Dios lo permita, o que no lo permita."

Pero entonces aquello no depende del libre albedrío sino exclusivamente de Dios que es el que decide moverlo o no.
Y ¿por qué es de esperar que Dios lo haga o no lo haga (mover el libre albedrío al bien) y por qué es de esperar que Dios lo permita o no (el mal)?
Siendo Dios el sumo Bien, sería de esperar que moviera siempre al libre albedrío a hacer el bien y que no permitiera nunca el mal.
La única razón por la que permite el mal es porque quiere que elijamos libremente el bien pudiendo libremente no elegirlo. Esa es al menos la única razón que parece lógica.
Y es porque Dios quiere que nuestra conducta no esté determinada sino que dependa de nuestro libre albedrío por lo que depende de nuestro libre albedrío y por eso podemos elegir el bien o el mal y somos responsables de lo que elegimos.

Saludos cordiales

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Lo que depende del libre albedrío de la creatura racional movido eficazmente por Dios depende del libre albedrío de la creatura racional, del mismo modo en que el caballo blanco de Artigas es un caballo.

Si siendo Dios el Sumo Bien habría que esperar que siempre moviese eficazmente al bien a las creaturas racionales, no permitiendo nunca el mal, entonces, dado que obviamente Dios no mueve siempre eficazmente al bien a las creaturas racionales, porque de hecho hacen algunas veces el mal, permitiéndolo Dios, la conclusión lógica es que Dios no es el Sumo Bien, que es lo mismo que decir que los círculos no solamente son cuadrados, sino que además son también triangulares.

Y si Dios, que según Ud. dice no sería el Sumo Bien si no moviese siempre eficazmente al bien a las creaturas racionales, a veces no las mueve eficazmente al bien porque quiere que elijamos libremente el bien pudiendo libremente no elegirlo, entonces hay que concluir que la razón por la cual Dios no es el Sumo Bien es que quiere que elijamos libremente el bien pudiendo libremente no elegirlo, lo cual es como decir que la razón por la cual los círculos además de ser cuadrados son también triangulares es que así quedan más lindos.

Saludos cordiales.
28/11/23 2:34 AM
  
Vladimir
Siempre he pensado que, en la Doctrina del Pecado Original hay un núcleo que constituye la esencia del dogma como tal y una construcción teológica que explica dicho dogma. Así, el dogma sería que, el origen del mal, en el hombre, no viene de Dios, pues El lo creo bueno, sino que viene del hombre mismo, por cuanto hace mal uso de su libertad. EN LA LIBERTAD DEL HOMBRE Y NO EN DIOS, ESTA EL ORIGEN DEL PECADO: esta sería la Verdad dogmática que hay que salvaguardar, para estar en consonancia con la Fe Católica, lo demás sería susceptible de mayor profundización y desarrollo.
De hecho, me parece que esa idea esencial es la que leo en uno de los comentarios anteriores: “estamos espiritualmente enfermos, por nuestra culpa, y Dios nos ofrece la cura”. Y lo leo también, en la cita que ponen, del Catecismo: “… el pecado es un abuso de la libertad que Dios da a las personas creadas para que puedan amarle y amarse mutuamente.”
Para mí la doctrina del Pecado Original contiene algunos puntos débiles y poco convincentes (a pesar de que la explicación de don Néstor es fiel a las fuentes, clara, completa y sintética, y de las mejores que he leído), por lo que me inclino más hacia la posición de algunos teólogos, según la cual, ese estado de JUSTICIA ORIGINAL, que se le atribuye a la naturaleza humana, nunca ha sido parte de ella, sino que es una meta hacia la cual camina la humanidad, gracias a la Redención operada por Cristo. Así, el Paraíso no estaría al origen de la humanidad sino al final de ella. De hecho, esto parece insinuar un comentario anterior, cuando dice: “En ese sentido, el relato del pecado original mira más al futuro que al pasado”.

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El dogma de fe sobre el pecado original es el que dice el Concilio de Trento:

“D-788 1. Si alguno no confiesa que el primer hombre Adán, al transgredir el mandamiento de Dios en el paraíso, perdió inmediatamente la santidad y justicia en que había sido constituido , e incurrió por la ofensa de esta prevaricación en la ira y la indignación de Dios y, por tanto, en la muerte con que Dios antes le había amenazado, y con la muerte en el cautiverio bajo el poder de aquel que tiene el imperio de la muerte [Hebr. 2, 14], es decir, del diablo, y que toda la persona de Adán por aquella ofensa de prevaricación fué mudada en peor, según el cuerpo y el alma: sea anatema.”

Como dice el Catecismo:

“398 En este pecado, el hombre se prefirió a sí mismo en lugar de Dios, y por ello despreció a Dios: hizo elección de sí mismo contra Dios, contra las exigencias de su estado de criatura y, por tanto, contra su propio bien. El hombre, constituido en un estado de santidad, estaba destinado a ser plenamente "divinizado" por Dios en la gloria. Por la seducción del diablo quiso "ser como Dios" (cf. Gn 3,5), pero "sin Dios, antes que Dios y no según Dios" (San Máximo el Confesor, Ambiguorum liber: PG 91, 1156C).

399 La Escritura muestra las consecuencias dramáticas de esta primera desobediencia. Adán y Eva pierden inmediatamente la gracia de la santidad original (cf. Rm 3,23). Tienen miedo del Dios (cf. Gn 3,9-10) de quien han concebido una falsa imagen, la de un Dios celoso de sus prerrogativas (cf. Gn 3,5).

400 La armonía en la que se encontraban, establecida gracias a la justicia original, queda destruida; el dominio de las facultades espirituales del alma sobre el cuerpo se quiebra (cf. Gn 3,7); la unión entre el hombre y la mujer es sometida a tensiones (cf. Gn 3,11-13); sus relaciones estarán marcadas por el deseo y el dominio (cf. Gn 3,16). La armonía con la creación se rompe; la creación visible se hace para el hombre extraña y hostil (cf. Gn 3,17.19). A causa del hombre, la creación es sometida "a la servidumbre de la corrupción" (Rm 8,21). Por fin, la consecuencia explícitamente anunciada para el caso de desobediencia (cf. Gn 2,17), se realizará: el hombre "volverá al polvo del que fue formado" (Gn 3,19). La muerte hace su entrada en la historia de la humanidad (cf. Rm 5,12).”

Éste es el pecado original en que cree quien tiene fe católica.

El relato del pecado original, entonces, no mira más al futuro que al pasado porque el estado de justicia original no haya existido, sino porque lo que ante todo dice la Escritura es que el pecado original será vencido por Jesucristo, el cual nos llevará a la Vida Eterna, que supera infinitamente al estado de justicia original que tenían Adán y Eva antes de pecar.

Saludos cordiales.
28/11/23 11:39 PM
  
Alan
No veo el motivo por el que Dios omnipotente no creara un mundo perfecto aunque fueran a habitarlo seres imperfectos. ¿Que pretendia con ello? ¿No es suficiente el mal moral y el que generamos con nuestras acciones que ademas tenemos que cargar con accidentes, enfermedades y catastrofes naturales?
En cuanto a la cadena trofica, ¿no tenia otra posibilidad, en su omnipotencia, que basarla en la depredacion, no tenia una opcion incruenta?
Sabe que pasa Nestor, que por mucho que les parezca inverosimil que el Universo y nosotros seamos fruto del azar y leyes ciegas sin ningun proposito, cuando se observa de cerca como son las cosas, mas lejos queda la opcion del creador omnisciente, omnipotente y que lo creo todo por amor y mas se acerca a lo esperable del puro azar, sin plan trascendente ni nada que parezca racional.

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“Perfecto” sólo es Dios. Todo lo creado tiene por lo menos la imperfección de depender de una causa. La Omnipotencia quiere decir que Dios puede hacer todo lo que no sea contradictorio, pero es contradictorio un mundo perfecto, porque sería un mundo que es Dios, una creatura dependiente que no es creada y es independiente.

Por eso Dios no puede crear otro Dios, del mismo modo que no puede hacer un mundo perfecto, y eso no mengua su Omnipotencia.

Es decir, o Dios crea algo imperfecto, o no crea nada, porque “imperfecto” va en la noción misma de “creado”.

Más contradictoria aún es la idea de un mundo perfecto habitado por seres imperfectos. El mundo es el conjunto de los seres que lo integran, si éstos son imperfectos, el mundo es imperfecto.

Es curioso, porque si el mundo es fruto de un ciego azar, entonces las nociones de “justo” e “injusto” no significan nada, y por tanto, tampoco se puede decir que el mundo no puede ser creatura de Dios porque ello sería injusto. Al negar a Dios y poner en su lugar el azar hemos negado también toda noción de justicia, y curiosamente, ya no tenemos motivo para negar a Dios.

En cuanto a la cadena trófica, habría sido posible, por ejemplo, un mundo con solos vegetales, o un mundo sin vida, puros minerales. En esos casos sin duda que nada mataría a nada, pero la biodiversidad, como se dice ahora, se vería muy afectada.

No pensar, obviamente, que nosotros estaríamos mejor en mundo así, viendo toda esa paz y tranquilidad, porque es claro que no estaríamos, nosotros tenemos que matar para comer, aunque sea, matar vegetales.

Seres como el león y el cocodrilo, hermosos como son, sólo pueden existir, naturalmente hablando, comiéndose a otros seres. Y es más perfecto un mundo en el que ellos existen, pues se manifiestan más formas distintas de imitar la ·Esencia divina, que eso son en definitiva las creaturas posibles.

En el fondo, entonces, sucede que a veces no se acepta a Dios simplemente porque no se acepta esta vida nuestra, ni el mundo en que vivimos. Como dije, es una postura contradictoria, porque si todo procede del azar, no habría motivo para encontrar que nada es mejor o peor que otra cosa. El mundo entonces debería parecernos espléndido, o al menos indiferente, y entonces ¿qué problema con que Dios lo haya creado?

Saludos cordiales.
30/11/23 6:05 PM
  
Carlos Bockor
Es gravísimo que un niño muera sin Bautismo. El niño no se puede baitizar a sí mismo. Y un feto de 3 meses tampoco. Dios (nunca lo dudé hoy con 62 ayer con 15 enseñando catecismo) no permitiría que no pudieran gozar de Su presencia.

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En realidad no hay elementos suficientes en la Revelación, entiendo, para afirmar eso con toda certeza. Por el Catecismo sólo dice que "está permitido confiar" en que esos niños se salven.

Saludos cordiales.
30/11/23 9:31 PM
  
Néstor
Dice Sofía: “Es que yo no he dicho que Dios no sea el sumo Bien, sino que su teoría parece incompatible con que lo sea. Suyos son los círculos triangulares que no míos.”

O sea que Ud. niega que Dios mueva a las creaturas racionales a la realización de actos libres, porque si tal cosa existiese, sería de esperar que Dios moviese siempre al bien a esas creaturas.

Eso es más de lo que dicen los molinistas, porque éstos afirman la moción divina eficaz de las voluntades creadas, sólo que la entienden como eficaz no por sí misma sino por el consentimiento de la creatura, al modo del Rey de El Principito como decíamos en un “post” anterior, que era siempre obedecido porque sólo mandaba a sus súbditos lo que éstos querían hacer, y que para mandar que hubiese una puesta de Sol debía esperar al horario en que tales puestas de Sol suceden.

Pero negar la moción divina de las voluntades creadas es contrario a la fe.

Véase solamente que en las oraciones litúrgicas casi que no le pedimos a Dios otra cosa sino que mueva eficazmente nuestras voluntades. Le traduzco algunas del Breviario:

“Omnipotente y sempiterno Dios, en la tarde, la mañana y el mediodía oramos suplicantes a tu Majestad, para que, expulsadas de nuestros corazones las tinieblas de nuestros pecados, nos hagas llegar a la verdadera luz que es Cristo.”

Dice “nos hagas llegar”, y no solamente, ”nos des la capacidad de llegar”. Obviamente, llegamos mediante nuestros actos libres. Luego, le estamos pidiendo que nos mueva a la realización de esos actos libres.

“Redentor nuestro, que has sido constituido Rey sobre toda la Tierra, haz que todas las cosas se instauren en Ti.”

¿Y cómo han de instaurarse en Cristo todas las cosas, sino mediante nuestros actos libres? ¿Cómo va a hacer Dios entonces que todas las cosas se instauren en Cristo, sino moviéndonos a realizar esos actos libres?

“Rey de todas las cosas, que viniste al mundo para dar testimonio de la verdad, que todos reconozcan tu primado en todas las cosas.”

¿Van a reconocer ese primado de Cristo sin un acto libre? Pues eso le estamos pidiendo aquí a Él que todos lo hagan. ¿Por qué le pedimos que lo hagan, y no solamente que puedan hacerlo, sino porque es Él el que puede hacer que lo hagan? ¿Y cómo va a hacer eso sin mover sus libres voluntades para que reconozcan ese primado?

“Ejemplo y Maestro nuestro, que nos trasladaste a tu Reino, concede que aparezcamos hoy ante Ti santos e inmaculados.”

Obviamente, no pedimos sólo la apariencia, sino que manifestemos ante Él lo que somos en realidad, y que eso sea la santidad. Por tanto, le pedimos que nos conceda la santidad, y entonces, es Él el que obra nuestra santidad, porque si no no tendría sentido pedírsela. Y ésta no se hace sin actos libres nuestros. Por tanto, es Él el que hace que realicemos esos actos libres, moviendo para ello nuestras voluntades.

“Omnipotente y Sempiterno Dios, que en tu Hijo amado, Rey del universo, quisiste instaurar todas las cosas, concede propicio, que toda creatura, liberada de la esclavitud, sirva a tu Majestad y te alabe sin fin.”

Le pedimos a Dios que conceda que lo sirvamos y alabemos, o sea, que conceda no solamente que podamos realizar los actos libres con los cuales lo sirvamos y alabemos, sino que efectivamente los realicemos. ¿Qué sentido tendría esa petición si no es Dios el que nos puede mover y nos mueve a realizar esos actos?

Y hay muchos, muchos ejemplos más.

En realidad, la próxima vez que vayamos a Misa, fijémonos, al llegar las Oraciones de los Fieles, cuántas veces le estamos pidiendo a Dios que haga que nosotros hagamos lo que Él nos ha mandado hacer.

Que en el fondo no es otra cosa que desarrollar la petición del Padrenuestro: “Hágase tu voluntad en la tierra como en el Cielo.”

Ahí le estamos pidiendo a Dios que nosotros hagamos su Voluntad en la tierra. ¿Por qué se lo pedimos a Él, si somos nosotros los que libremente lo podemos y debemos hacer? ¿No deberíamos más bien pedírnoslo a nosotros mismos? ¿O es que no hacemos libremente la Voluntad de Dios? Sin duda, la hacemos libremente, cuando la hacemos. ¿Y por qué pedirle entonces a Dios, no solamente que podamos hacer su Voluntad, sino que la hagamos, si no porque Él es el único que puede hacer y hace que nosotros hagamos libremente su Voluntad, moviendo eficazmente nuestra voluntad para que realicemos esos actos libres?

Saludos cordiales.
01/12/23 11:06 PM
  
Alan
Nestor, puede usted sustituir "mundo perfecto" por "el mejor mundo posible" si eso le parece mas adecuado, en realidad no cambia mi objecion a la creacion esperable por Dios y sus capacidades. De todos modos usted mismo habla de que "es más perfecto un mundo" lo que implica que hay grados de perfeccion ergo mi comentario no estaba tan desencaminado.

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Precisamente, porque hay grados de perfección en lo creado, no puede haber un mejor mundo posible. No existe ni es posible el grado supremo, es un concepto contradictorio, como el del supremo número natural. Un grado es más perfecto que otro, nada impide que otro grado sea más perfecto que él.

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La biodiversidad es una valoracion nuestra, lo mismo que conceptos como "justo'" o "injusto'", a la Naturaleza (leyes fisicas...) le importan cero ya que no sigue ningun plan ni tiene un objetivo, y ya no digamos trascendencia.

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La biodiversidad no es una valoración, sino un hecho. Que la biodiversidad es algo bueno sí es una valoración. Por otra parte, si las valoraciones son algo exclusivamente nuestro, el hecho de que en el mundo haya dolor y sufrimiento no significa nada en contra de la existencia de Dios.

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"porque es claro que no estaríamos, nosotros tenemos que matar para comer"

Esa es la cuestion, que si nuestra existencia obedece al plan de Dios y este es el bien absoluto, no tiene sentido que sea asi, ¿cual es entonces la diferencia entre un mundo creado por Dios y otro creado por el azar? y no me diga que descarta que el azar pueda crear, eso es una opinion/creencia de la que no tiene ninguna prueba.

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La diferencia entre un mundo creado por Dios y otro “creado” por el azar, por ejemplo, estaría que en sólo en el mundo creado por Dios los conceptos de “justo” e “injusto” tendrían algo que ver con la realidad y por tanto, curiosamente, sólo en ese mundo se podrían intentar usar, infructuosa y contradictoriamente, por supuesto, como argumento contra la existencia de Dios.

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"Seres como el león y el cocodrilo, hermosos como son, sólo pueden existir, naturalmente hablando, comiéndose a otros seres. Y es más perfecto un mundo en el que ellos existen, pues se manifiestan más formas distintas de imitar la ·Esencia divina, que eso son en definitiva las creaturas posibles."

¿La esencia divina y un mundo mas perfecto implican seres comiendo a otros seres, devorados con dolor y sufrimiento (le recuerdo que no hay constancia ninguna de que los vegetales experimenten dolor y menos aun miedo, angustia) algunos comidos vivos?

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Lo único que la Esencia divina implica es la posibilidad de una infinidad de seres finitos que representa cada uno un grado de participación en el ser, y por tanto, un grado de imitación de la Esencia divina.

De entrada eso quiere decir que todas esas participaciones son imperfectas, unas más que otras, pero en tanto que son imitaciones de la Esencia divina, son buenas, si bien limitadamente buenas.

Y así son todas las cosas de este mundo: tienen su lado de belleza y bondad, y su lado de imperfección y limitación, con la consiguiente posibilidad del mal, que es la carencia de algo que la cosa debería tener pero que también puede no tener.

Sin embargo, lo sustantivo de las cosas creadas no es el mal, sino el bien. Porque el mal es la carencia de un bien que debería estar allí, y eso sólo puede darse en un ser, y por tanto, en un bien, es decir, en una participación de la Esencia divina.

No es posible la carencia absoluta o subsistente, como sería el agujero sin pared, toda corrupción, dice San Agustín, es corrupción de un bien, y por tanto, debe darse en algún bien, porque si se corrompiese todo el bien no quedaría nada, tampoco la corrupción.

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"Como dije, es una postura contradictoria, porque si todo procede del azar, no habría motivo para encontrar que nada es mejor o peor que otra cosa."

Perdone Nestor, pero eso es absurdo. Lo "mejor" y lo "peor" son valoraciones nuestras, como "justo" e "injusto" y no tienen que ver con que sea el azar el "motor" que genere las situaciones que calificamos de una u otra forma, depende exclusivamente de como nos afecten a nosotros.
¿Le parece mejor y mas justa la oncocercosis, por poner un ejemplo, si forma parte del plan de Dios que si es fruto del azar y las leyes de la Naturaleza?

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Es que si el bien y el mal, lo justo y lo injusto, son puras valoraciones nuestras que no tienen nada que ver con la realidad, entonces tampoco hay mal alguno en las cosas, el sufrimiento no es malo, ni puede ser tampoco injusto.

¿Y entonces qué problema hay en que todo eso haya sido creado por Dios?

Solamente si el mundo no es fruto del azar tiene sentido preguntarse si es justa o no es justa la oncocercosis y todo lo demás. En un mundo fruto del azar los conceptos de “justo” e “injusto” también son fruto del azar y no tienen más significado que el revoloteo de los átomos de nuestro cerebro que los haya producido, no van más allá de ser un espejismo de nuestra mente y no tiene sentido preguntarse en serio si alguna cosa o suceso real son buenos o malos, justos o injustos.

Saludos cordiales.
02/12/23 4:30 AM
  
Alan
De todos modos Nestor, volviendo al tema del pecado original, usted dice, o eso he entendido, que las leyes de la Fisica que rigen nuestro Universo serian las mismas con o sin el pecado original pero que Dios las " suspenderia" solo en el Eden si Adan y Eva no hubiern pecado. Es decir, cuando el Sol se convierta en una gigante roja, cosa que sucedera con o sin pecado original como usted reconoce, todos los planetas del sistema solar quedaran reducidos a cenizas, la Tierra incluida, excepto en el lugar de nuestro planeta donde este físicamente el Eden. ¿No le chirria ni un poco?
¿No le parece de entrada absurdo crear unas leyes para luego saltarselas? ¿No podia Dios, en su omnipotencia y omnisciencia, haber creado un Universo mas coherente con su plan para nosotros ( que es para quienes se supone que lo creo ) o de nuevo tenemos que pensar en que estamos en su plan "B"?

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Según la fe católica, Dios ha creado al ser humano en orden a un fin sobrenatural, que es la participación en la vida divina. Podría no haberlo hecho así, podría haberlo creado en orden simplemente al fin natural de la vida humana, pero quiso hacerlo de ese modo.

Recordemos el concepto de lo sobrenatural, que no tiene nada que ver con la magia: es aquello que sobrepasa las capacidades y las exigencias de toda naturaleza creada o creable.

Lo natural es lo que viene de dentro, por así decir, de la naturaleza creada, o al menos, está al alcance de sus fuerzas naturales. Lo sobrenatural es lo que viene de fuera, de Dios, y no está al alcance de las fuerzas naturales, como que es la participación de la naturaleza creada en la misma Vida divina.

Eso no es crear unas leyes para luego saltárselas, es crear una naturaleza, que otra cosa no se puede crear, dotada por tanto de unas leyes, que son naturales, y crearla en orden a algo que por definición trasciende toda ley natural.

Cae fuera de la Omnipotencia divina, en efecto, porque es contradictorio, crear una naturaleza dotada de leyes naturales aptas para lo sobrenatural. Lo sobrenatural, por definición, sólo puede ser don gratuito de Dios.

Todas las leyes naturales se cumplen naturalmente, es decir, en el supuesto de que Dios no interviene por encima del orden natural. Dios “interviene” siempre, pero cuando sólo interviene para mantener en la existencia a las creaturas y moverlas a la realización de sus actos naturales, decimos que están funcionando las leyes naturales. Lo sobrenatural tiene lugar cuando Dios produce efectos en lo creado por fuera de las leyes naturales.

Por eso, que Sol se convierta en una gigante roja, o cualquier otro evento natural, supuesto que eso sea realmente una verdad científica, es algo que va a suceder siempre que Dios haya decidido eternamente no intervenir sobrenaturalmente al respecto.

Si Adán y Eva no hubiesen pecado, de todos modos el fin último que Dios ha querido para el ser humano, que es la visión beatífica, es metahistórico, así que de algún modo deberían haber pasado en algún momento, ellos y sus descendientes, sin morir, a un estado similar al que tiene ahora Cristo Resucitado en cuerpo y alma.

Eso habría durado hasta el momento en que Dios considerase que había la cantidad de bienaventurados que Él había querido desde el principio, y entonces la forma actual de este mundo ya no tendría razón de ser. O bien podría haberse destruido, o bien podría haber sido transfigurado de un modo semejante, de todos modos, su historia tal como la conocemos habría terminado.

Saludos cordiales.
02/12/23 5:09 AM
  
sofía
Yo no tengo ningún problema con esos textos que cita.
Yo no he dicho que Dios no pueda mover a la criatura racional a hacer actos libres, sino que no nos determina a hacer obligatoriamente esos actos.
Por supuesto la gracia de Dios tiene la iniciativa para que hagamos el bien, pero esa gracia podemos rechazarla, por eso precisamente le pedimos también ayuda para no poner obstáculos a su gracia.

Si estuviéramos predeterminados, unos a recibir una gracia del tipo eficaz que te hace realizar el bien de hecho porque jamás se puede rechazar de hecho y otros a recibir otro tipo de "gracia" suficiente? con la que jamás harás el bien de hecho porque no sirve para hacer el bien de hecho, entonces el responsable de nuestras acciones sería Dios.
No puede hacer responsable a una criatura a la que ha decidido de antemano no concederle la gracia que necesita para hacer el bien de hecho, sin la cual no puede hacerlo de hecho.

Y eso se aplicaría también al pecado original de Adán y Eva, que tampoco podían hacer el bien de hecho sin el tipo de gracia que no solo sirve para hacer el bien de hecho sino que hace imposible que no se haga el bien de hecho, pero que sin ella jamás se puede hacer el bien de hecho.
Eso suponiendo que fuera como dice UD.
Yo pienso que hay mociones rompibles etc.

Saludos cordiales

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La moción rompible, según sus defensores, es aquella moción que daría Dios de tal manera que si la creatura no la interrumpe, desemboca infaliblemente en la obra buena, pero que la creatura puede interrumpir.

En realidad no se distingue de la gracia eficaz por el consentimiento de la creatura de los molinistas, porque así como para los molinistas todo depende de que la creatura consienta o no consienta a la moción divina, en el caso de la “moción rompible” todo depende de que la creatura la interrumpa o no la interrumpa.

Con esa “moción rompible” no se explican las oraciones litúrgicas. Porque en definitiva, lo que esas mociones darían, al igual que las mociones del molinismo, sería solamente la capacidad de hacer algo, pues en todo caso que la cosa efectivamente se haga o no va a depender de que nosotros interrumpamos o no la moción, y en esas oraciones no le pedimos a Dios que nos dé la capacidad de hacer, sino que nos dé el hacer mismo.

Por eso mismo, con esas mociones “rompibles” estamos nuevamente en el planeta del Rey de “El Principito”, donde el monarca, si quiere ser infaliblemente obedecido, tiene que dar solamente aquellas mociones que sabe que la creatura no va a interrumpir.

¿Podría existir, en esta hipótesis, un mundo donde no hubiese nunca un pecado? Bueno, en todo caso hay que afirmar que Dios sabe lo que las creaturas racionales harían con tales y tales mociones rompibles, a cuáles de hecho interrumpirían y cuáles de hecho no, porque en todo caso hay que afirmar la Omnisciencia divina.

Y entonces podría perfectamente Dios crear un mundo en el que solamente diese las mociones rompibles que de hecho no serán interrumpidas: un mundo sin pecado en el que nadie se condenase.

Incluso aceptando entonces las “mociones rompibles”, hay que aceptar que de hecho Dios no ha querido crear ese mundo sin pecado, y en cambio ha querido crear éste, en el que algunas de las “mociones rompibles” de hecho son interrumpidas y algunos se condenan.

Si se trata solamente de que pidamos la ayuda de Dios para no poner obstáculos a su gracia, entramos en un retroceso al infinito, porque se supone que también podemos rechazar esa ayuda divina, y entonces, deberíamos pedir otra ayuda divina más para no rechazar la ayuda divina para no poner obstáculos a la gracia, y así “in infinitum”.

La creatura es responsable si no hace el bien teniendo la capacidad de hacerlo, la gracia suficiente da la capacidad de hacer el bien, por tanto, con ella alcanza para que la creatura sea responsable si no hace el bien.

Para que la creatura sea responsable de no hacer el bien no es necesario que reciba la gracia eficaz, porque con ella hace de hecho el bien y entonces no puede ser responsable de no hacerlo. No tiene sentido exigir que la creatura haga de hecho el bien para que Dios no sea responsable de que la creatura no lo haga.

La gracia eficaz no se rechaza de hecho, en cuanto a si se puede rechazar o no, en un sentido sí en otro no, igual que el mundo creado por Dios en un sentido puede no existir y en otro sentido no puede no existir.

Saludos cordiales.
02/12/23 9:37 AM
  
Vladimir
La Doctrina de la Iglesia es lo que es y, obviamente, nadie que se precie de católico la puede objetar en lo que es esencial. Sin embargo, siempre hay aspectos que requieren de más profundización para llegar a entender mejor lo que, a primera vista, no es tan claro. Los Misterios de la Fe, no por ser Misterios impiden, a la inteligencia humana, irlos comprendiendo cada vez un poquito mejor. La Doctrina del Pecado Original resuelve algo tan fundamental como es dejar claro que el pecado no tiene su origen en Dios, sino que nace del hombre cuando hace un mal uso de su libertad. Pero, más allá de eso, crea cuestiones que necesitan clarificación, lo cual, no me cabe duda, irá viniendo con el paso del tiempo y, sobre todo, con la acción del Espíritu Santo.
Respetando la regla de no extender los comentarios, en este me permito presentar solo uno de los aspectos que, por lo menos a mí, me presenta dificultad.
La doctrina tradicional del pecado original, tiene un punto medular en esta afirmación: “Adán y Eva cometen un pecado personal, pero este pecado afecta a la naturaleza humana, que transmitirán en un estado caído “.
Nunca he entendido como un acto puramente humano puede alterar la naturaleza humana. Entiendo que un acto humano pueda cambiar la conducta propia e influir en la conducta de otros y hasta en la de todo un colectivo, pero realizar una alteración en una naturaleza que ha sido creada por Dios, me parece una sobredimensión de lo que una simple creatura puede realizar. Dios sí puede modificar cualquier naturaleza creada, cuando realiza un milagro, pero el hombre...

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Lo esencial de la doctrina de la Iglesia incluye los dogmas que la misma Iglesia ha definido, de modo que no se puede ser católico si se contradice uno solo de esos dogmas. Entre ellos se encuentra la transmisión del pecado original por propagación, no por imitación, como define el Concilio de Trento.

El pecado original no cambia la naturaleza humana como tal. En realidad, cae fuera de la Omnipotencia divina cambiar una naturaleza cualquiera, porque eso implica contradicción. La naturaleza de una cosa incluye todo lo necesario y suficiente para ser esa cosa. Es contradictorio que cambie una sola de esas características y se pueda seguir hablando de la naturaleza de esa cosa, por ejemplo, es contradictorio el perro que es un reptil.

Cuando Dios hace un milagro, no cambia la naturaleza de las cosas, porque las leyes naturales no son leyes metafísicas, que dependan del principio de no contradicción.

No es contradictorio que un muerto vuelva a la vida, no es una imposibilidad metafísica, como sí es la del cambio de una naturaleza como tal.

Que un muerto vuelva a la vida no es como que un perro sea un reptil o que un triángulo tenga cuatro lados, sino que es solamente una imposibilidad natural, es decir, es algo que no puede suceder mientras Dios “intervenga” solamente dando el ser a las creaturas y moviéndolas a realizar sus actos naturales.

Lo que se pierde por el pecado original no es algo de la naturaleza humana, sino el don sobrenatural de la justicia original, que Dios había gratuitamente concedido a la naturaleza humana en Adán y Eva, y que era necesario para ser justo ante Dios en el supuesto de que efectivamente Dios ha creado al hombre en orden a un fin sobrenatural.

Es cierto que esa pérdida afecta también a la naturaleza humana, que por ejemplo, ya no se tiene esa perfecta subordinación de las pasiones a la razón que tenía en el estado de justicia original, sino que se nace con una inclinación al desorden y al mal, pero no la afecta en lo esencial, es decir, en tanto que naturaleza humana.

Es como si dijésemos que Dios creó al ser humano para que jugase en una liga superior, para la cual no alcanza con la sola naturaleza humana, y para eso lo proveyó con el correspondiente don sobrenatural que debería transmitir además a su descendencia.

Adán, por su culpa, perdió ese don, y quedó culpablemente incapacitado para jugar, y además privó de ese don a su descendencia, la cual por tanto viene al mundo privada de la justicia original, e incapacitada también para jugar el juego para el que Dios de hecho la ha creado.

Esa incapacidad suya no es voluntaria con su voluntad personal, sino con la voluntad de Adán, y por eso el pecado original originado no es un pecado personal, sino un estado de culpa debido a la naturaleza humana tal como se la ha recibido de Adán.

Saludos cordiales.
03/12/23 1:46 AM
  
Alan
"Solamente si el mundo no es fruto del azar tiene sentido preguntarse si es justa o no es justa la oncocercosis y todo lo demás. En un mundo fruto del azar los conceptos de “justo” e “injusto” también son fruto del azar y no tienen más significado que el revoloteo de los átomos de nuestro cerebro que los haya producido, no van más allá de ser un espejismo de nuestra mente y no tiene sentido preguntarse en serio si alguna cosa o suceso real son buenos o malos, justos o injustos."

Bueno, por una parte su afirmacion del primer parrafo que copio, no es cierta, obedece a una creencia concreta no a una realidad constatable.
Pero en todo caso, la valoracion siempre pasa por nosotros que, por ahora y que sepamos, somos la unica especie del planeta capaz de hacer ese tipo de actividad, lo que no demuestra nada sobre el origen del Universo ni el nuestro.

Pero bueno, suponiendo que fuera como usted dice y la existencia de esos valores eticos se corresponde con un creador, sigue sin explicarse porque de decidio por este Universo y no por otro. Y no, no haria falta que fuera el mejor posible, bastaria con que fuera menos hostil para nosotros, sus hijos predilectos y destinatarios de su creacion.
Pero no, por algun motivo misterioso elegio para nosotros una existencia supeditada al dolor, al sufrimiento y la muerte, una existencia en la que nos acompañan de igual a igual el resto de seres vivos (¿que creo exactamente para que?), esos para los que Dios elegio si o si ese destino con pecado original del hombre o sin el. [...]

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Lo que digo, sin entrar todavía en el fundamento divino de los juicios de valor, es que de hecho éstos sólo tienen sentido si son algo más que una mera "valoración" nuestra, porque de lo contrario sería absurdo valorar realidades externas y objetivas como ser las actuaciones de las otras personas o los hechos de la naturaleza a partir de meras ensoñaciones subjetivas nuestras que no tendrían más valor que las imágenes que creen ver los que padecen de "delirium tremens".

Por otra parte, repito, toda naturaleza creable es imperfecta y por eso mismo sometida a la posibilidad del mal, y en ninguna hipótesis el Creador está obligado a subsanar sobrenaturalmente los defectos en los que naturalmente puede incurrir la creatura.

En la obra de Dios "ad extra" hay cosas que dependen de la libre Voluntad divina y otras que no. Ejemplo de estas últimas es que los perros sean mamíferos o que los círculos no tengan ángulos. Pero en las otras, las que sí dependen de la libre Voluntad divina, nosotros no podemos conocer la razón por la cual Dios elige ésta más bien que aquella, a no ser que Dios la haya revelado por medio de los Profetas del Antiguo Testamento o por medio de su Hijo en el Nuevo Testamento.

Lo que si sabemos en todo caso es que esas razones son siempre santas, justas y buenas, simplemente porque son de Dios, es el Bien mismo subsistente.

En cuanto a los otros seres vivos, es claro que en el plan de Dios se subordinan de diversas maneras al bien del hombre. Ante todo por la vía elemental de la alimentación, y también, porque cada especie contribuye a su modo al equilibro ecológico que al final es necesario para la vida humana.

Saludos cordiales.
05/12/23 5:53 PM
  
Vladimir
Don Néstor, gracias por continuar con este diálogo.
Creo firmemente, en la Inmaculada Concepción de María, pero nunca he encontrado una explicación convincente a esto: si Dios pudo aplicar a la Virgen, la Redención, de forma anticipada y preventiva, preservándola del Pecado Original, ¿por qué no lo hizo así con todos los demás? ¿Por qué a nosotros nos aplicó la redención de forma precaria, dejándonos con las consecuencias del pecado, débiles ante la tentación y en riesgo de condenación?
Responder que, con María lo hizo porque era su Madre, no resuelve el punto, pues la pregunta no es ¿por qué a Ella sí?, sino ¿por qué a nosotros no? No hay duda de que, en el caso de nosotros, Dios pudo y no quiso; pero, ¿por qué no quiso? Algunos responden que para que se manifestara mejor la Redención, pero esto contradice aquello de que es más excelente la Redención que evita la caída que la que levanta de ella.
Se dan explicaciones que pecan de circularidad; ejemplo: Dios preservó a María, porque iba a ser la Madre del Redentor, quien tenía que redimir a aquellos que nacieron con el pecado, porque no fueron preservados como María.

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Efectivamente, Dios no quiso dar a todos los seres humanos el privilegio dado a María Santísima.

Hay que tener en cuenta que después del pecado original lo único que el ser humano puede reclamar en justicia es la muerte corporal y la pérdida de la visión de Dios, y en el caso de la persona con uso de razón y con pecados personales mortales, la pena del fuego eterno.

Por tanto, el solo hecho de haber abierto un camino de perdón y salvación, y nada menos que mediante la Encarnación, Pasión, Muerte y Resurrección del Hijo de Dios, es una misericordia divina absolutamente inefable.

En cuanto al privilegio mariano, tiene una razón de ser: no convenía que la Madre del Salvador hubiese estado un solo instante bajo el pecado original. Es sumamente conveniente que la que iba a dar su naturaleza humana al Verbo de Dios fuese Purísima, y de ahí el privilegio de haber escapado a la ley común de contraer el pecado original en la concepción.

Saludos cordiales.
05/12/23 10:59 PM
  
Alan
"...de hecho éstos sólo tienen sentido si son algo más que una mera "valoración" nuestra, porque de lo contrario sería absurdo valorar realidades externas y objetivas como ser las actuaciones de las otras personas o los hechos de la naturaleza a partir de meras ensoñaciones subjetivas nuestras..."

Y ¿como puede usted demostrarlo?
Tampoco veo en que cambia nada que la valoracion sea algo subjetivo o bien algo que forma parte de la naturaleza de las cosas.
Hay valoraciones en las que usted y yo coincidiremos y otras en las que no, con independencia de que yo lo considere como resultado subjetivo de mi mente y usted como una especie de lectura de lo que Dios imbuyo en nostros y el mundo. La cuestion es que yo no necesito demostrar obligatoriamente que es algo externo a mi ya que la experiencia me lleva justamente a esa conclusion. En cambio, no veo como puede demostrar usted su hipotesis.

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No veo que haya mucho que demostrar. Si las valoraciones son puramente subjetivas, entonces no tienen nada que ver con la realidad objetiva. Eso por los significados de “subjetivo” y “objetivo”. Y si no tienen nada que ver con la realidad objetiva esas valoraciones, entonces no sirven para nada, porque de hecho lo que valoramos por lo general son realidades externas a nuestra mente, como las conductas de los demás o los sucesos que les acaecen a las personas, y no solamente nuestras impresiones mentales. Con lo cual estaríamos queriendo aplicar a la realidad objetiva algo que no tiene nada que ver con ella, o sea, erróneamente.

De hecho, no tiene sentido decir que el azar es justo, o que es injusto, por lo que, si todo procede exclusivamente el azar, efectivamente términos como “justo” e “injusto” no se aplican a la realidad, y entonces no sirven para nada, porque no se gana nada con decir que son valoraciones subjetivas nuestras, pues también es subjetivo que soñemos que hemos sacado la lotería.

Por otra parte, la experiencia no puede llevarlo a Ud. a la conclusión de que todas las valoraciones son subjetivas, que en todo caso sí tendría que demostrar, con la desventaja de que la sola tesis contradice, ahí sí, nuestra experiencia cotidiana, porque si realmente creyésemos que las valoraciones son solamente ensoñaciones nuestras dejaríamos de hacernos problemas por la realidad y la conducta de los demás y de pelearnos por las distintas valoraciones que hacemos de las cosas, como no nos peleamos por las cosas que soñamos tras haber cenado en exceso.

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Volviendo al tema centra de su articulo, leyendo los comentarios se me plantea la pregunta de por que Dios que esta dispuesto a perdonar los peores crimenes con tal de que haya arrepentimiento, no solo no perdono o Adan y Eva, sino que hizo extensiva la condena a todas las generaciones futuras y como una especie de "daño colateral" a toda la Naturaleza. Para usted, ¿tiene algun sentido ese proceder viniendo de un ser perfecto que es todo amor, misericordia, justicia y que es el Bien mismo subsistente?
¿Como encaja el no perdonar el Pecado Original con que las razones de Dios son "siempre santas, justas y buenas, simplemente porque son de Dios, es el Bien mismo subsistente"? ¿Acaso el P.O. forma parte del plan de Dios? porque de ser asi, no veo la bondad divina por ningun lado, ni que beneficio supone para los humanos y el resto de creaturas un mundo cimentado en la predacion, el dolor, el sufrimiento y la muerte. De hecho, tampoco veo el porque Dios escogeria esto para su obra.

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Es que Dios perdonó el pecado original, así como los pecados personales, al precio de la sangre de su Hijo hecho hombre precisamente para eso, en el sentido en que puso a disposición nuestra el perdón, por la fe, el bautismo, y el sacramento de la Reconciliación, según los casos.

Puede suceder, sin duda, que los caminos que Dios libremente elige para llevar adelante su obra nos parezcan menos apropiados que los que nosotros habríamos elegido, como a los niños les parecen muchas veces erradas las decisiones de sus mayores. Al menos tenemos la certeza de que en el caso de una diferencia de opinión entre Dios y nosotros, Dios tiene razón, sin duda.

El pecado original y todos los pecados personales forman parte del plan de Dios, como forma parte del plan de Dios la muerte de Jesucristo en la Cruz por el pecado original y los pecados personales, pero no porque Dios los haya querido, sino sólo porque ha querido permitirlos. No nos ha dado permiso para pecar, pero si ha determinado no impedir todo pecado que podamos cometer con nuestro libre albedrío.

Saludos cordiales.
11/12/23 6:35 PM
  
Alam
"De hecho, no tiene sentido decir que el azar es justo, o que es injusto..."

Exactamente, ese es mi punto.
"De hecho, no tiene sentido decir que el azar es justo, o que es injusto..."

Exactamente, ese es mi punto.

"...pues también es subjetivo que soñemos que hemos sacado la lotería.'

Pero aqui habla usted de otra cosa, de algo que no ha sucedido, que hemos soñado.
Si usted y yo compramos loteria y le toca a usted y no a mi, puedo pensar que he tenido mala suerte. Si usted es millonario y vive con todos los lujos y yo estoy a punto de quedarme sin casa porque no puedo pagar el alquiler o la hipoteca (para el ejemplo vamos a suponer que ninguno de los dos ha llegado su situacion economica de forma ilegal o deshonesta), ademas de mala suerte, podre pensar que es injusto que le haya tocado a usted y no a mi. Es decir, la valoracion dependera de como me afecte el hecho.

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En ese caso, Ud. podrá pensar lo que quiera, pero ese pensamiento suyo no tendrá significado alguno, y Ud. mismo deberá reconocerlo, porque como Ud. mismo reconoce, el azar no es ni justo ni injusto.

Por eso digo que en ese caso su pensamiento “esto es injusto” tendrá la misma validez que si Ud. soñase que ha viajado al planeta Marte.

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No entiendo esto:

"Es que Dios perdonó el pecado original, así como los pecados personales, al precio de la sangre de su Hijo hecho hombre precisamente para eso, en el sentido en que puso a disposición nuestra el perdón, por la fe, el bautismo, y el sacramento de la Reconciliación, según los casos."

¿De que sirve un perdon que no cambia nada?

Le pongo un ejemplo.

Si usted comete un delito que conlleva una condena de carcel ¿de que sirve que la autoridad competente le perdone el delito pero siga manteniendo la condena?

En que nos quitaria el libre albedrio, supuesto que lo tengamos realmente, si, por ejemplo, el perdon de Dios a traves del sacrificio de Jesucristo, se hubiera plasmado en la desaparicion del mal natural (me refiero a las catastrofes, enfermedades, accidentes...) que nos afectan como productos del pecado original que se supone nos fue perdonado por la venida y muerte de su hijo.
Entenderia que el mal "humano" siguiera presente ya que ese si puede achacarse a nuestra voluntad y supuesta libertad de eleccion, pero el otro, el natural, el que afecta tambien a los demas seres que habitan el planeta (que se supone que fueron castigados colateralmente por el P.O. pero no fueron perdonados por el sacrificio de Jesucristo, cosa que tampoco parece justa para nada),¿que sentido tiene mantenerlo una vez perdonados? ¿donde estaria la diferencia si no hubiera habido perdon?
Viendo todo eso resulta mas plausible, y esperable, que estemos ante el azar ciego que ante el plan de un ser omnipotente, omnisciente, que es el Bien mismo subsistente...

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En primer lugar, no es necesario que los males que afectan a los seres distintos del hombre hayan sido provocados por el pecado original. Para ello habría que sostener que antes del pecado también los irracionales tenían una gracia sobrenatural que les permitía vivir por encima de su condición natural de herbívoros o carnívoros, que se habría perdido por el pecado del hombre. Pero solamente en el caso del hombre la fe de la Iglesia nos exige aceptar esa gracia sobrenatural inicial contenida en el estado de justicia original.

Además, la paleontología parece indicar claramente que antes de la aparición del ser humano el comer a otros animales y ser comidos por otros era trámite normal en la naturaleza. Los leones, por ejemplo, desde que existen tuvieron colmillos, garras y todo lo que corresponde a un carnívoro.

A mi juicio alcanza, como dije, con una Providencia divina especial respecto del hombre, nada más, antes del pecado original.

En segundo lugar, incluso si hubiese sido así, y todos los seres vivos hubiesen estado sobrenaturalmente mantenidos por Dios por encima de su condición natural antes del pecado original, se habría tratado en todo caso de un don divino sobrenatural y por tanto indebido, que para nada estaba Dios obligado a mantener una vez que la cabeza de la creación material, Adán, se rebeló contra la ley divina.

Al parecer Ud. entiende que el perdón divino entrañaría necesariamente y en toda hipótesis que fuesen canceladas todas las consecuencias del pecado de Adán. Pero no necesariamente es así. El punto decisivo es la no consecución del fin último al que de hecho ha sido ordenado el hombre, que es la visión de Dios, y en los adultos que mueren en pecado mortal, la pena del fuego eterno. De eso es de lo que hemos sido liberados por el sacrificio de Cristo en la Cruz, (añadiendo además la superación de la muerte corporal por la resurrección de entre los muertos) si es que damos los pasos, obviamente, para que el sacrificio de Cristo nos aproveche.

Los males que son consecuencia del pecado original y que permanecen en nosotros los humanos, nos son debidos en estricta justicia, del mismo modo, además, que aquellos de los que Dios misericordiosamente nos ofrece el perdón.

Saludos cordiales.
13/12/23 4:58 AM
  
Alan
"En primer lugar, no es necesario que los males que afectan a los seres distintos del hombre hayan sido provocados por el pecado original."

Me respondio usted anteriormente:

"Es cierto que San Pablo dice que por culpa del pecado del hombre la naturaleza fue sometida a la vanidad y a la “servidumbre de la corrupción”, pero no es necesario concluir de ahí que sin el pecado de Adán no habría muerte en la naturaleza ni “catástrofes naturales”

Entiendo que hablar de que "no es necesario" no es algo excluyente, es una opinion que no cierra la posibilidad fe que fuera como digo.

"Además, la paleontología parece indicar claramente que antes de la aparición del ser humano el comer a otros animales y ser comidos por otros era trámite normal en la naturaleza. Los leones, por ejemplo, desde que existen tuvieron colmillos, garras y todo lo que corresponde a un carnívoro."

Pues eso mismo, la constatacion de la realidad me hace, como minimo, preguntarme por que Dios omnipotente, omnisciente y que es el Bien mismo elegiria eso pudiendo crear un mundo incruento, por lo menos en cuanto a la cadena trofica, que ya seria mucho mejor que este, incluso si siguieran habiendo enfermedades, accidentes y catastrofes naturales.
No tiene sentido, salvo para desahogarse si acaso, quejarse de la injusticia del azar, eso es evidente, pero no veo porque no hacerlo en cuanto a Dios como creador de este Mundo.
Se supone que todo lo que hace Dios esta bien y es justo, pues me gustaria saber donde esta el bien y la justicia en el Universo, porque aqui en laTierra brilla por su ausencia.

El resto de sus respuestas y objeciones tienen, para mi, un problema, que lo fian todo a lo sobrenatural: la salvacion del alma, la resurreccion de la carne, el fuego eterno, etc...
Todo indemostrable y que no tiene mayor soporte que la fe de quienes creen en ello, es decir, solo sirve para convencer a quienes ya estan convencidos.

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Es que un mundo incruento sería un mundo en el que sólo habría vegetales y herbívoros, y esto último hasta por ahí nomás, porque los herbívoros matan a los vegetales.

La "cadena trófica" ahí sería bastante elemental y reducida.

Además, dado que Adan ha sido elevado al estado de justicia original y que su pecado afecta a su descendencia con la pérdida de ese estado, hay dos posibilidades, o también la naturaleza irracional había sido elevada sobrenaturalmente a un estado en el que todos los animales eran vegetarianos, aunque es mejor pensar que no tenían necesidad de comer, porque esto último es más imaginable que el hecho de que un león se alimente de hierba, y que eso también se perdió por el pecado del hombre, o no, sino que el resto de la naturaleza estaba desde el principio precisamente en su estado natural.

Ambas hipótesis coinciden con el estado en que actualmente vemos a las naturalezas.

Y ninguna naturaleza es mala, tampoco la de los carnívoros. Cada naturaleza tiene el grado de bondad que le es propio, y por eso mismo, también el grado de imperfección que le es propio, de la cual está libre solamente la Naturaleza divina, por definición.

Son las dos únicas opciones posibles: no crear nada o crear algo imperfecto. Un Dios creado es una contradicción, como el círculo cuadrado, y sólo Dios está libre de toda imperfección, por definición.

Pero que algo sea imperfecto no quiere decir que sea malo. La imperfección no es un mal, es solamente condición de posibilidad del mal, el cual solamente en Dios no puede darse de ningún modo.

A nosotros mismos, con nuestra limitada capacidad de percepción, la creación nos parece muchas veces una maravilla. Centrarse solamente en los aspectos de imperfección y mal que hay en ella es una óptica deformada, incluso algo patológica, potenciada en todo caso por ciertas corrientes ideológicas de moda.

Cuánto más verá la bondad de todo lo creado Dios, que tiene una visión infinitamente más justa que la nuestra.

Es más, ni notaríamos el mal que hay en el mundo si éste no fuese fundamentalmente bueno, sólo esto es lo que hace que nos escandalicemos por el mal, que en la hipótesis contraria pasaría simplemente desapercibido a fuerza de costumbre.

En cuanto al tema de lo sobrenatural, es inevitable referirse a ello si la cuestión es, como es ahora, acerca de la coherencia de la fe cristiana y de su visión de la realidad. Cuando se trata de la coherencia interna de una doctrina no se trata de si se puede probar o no lo que esa doctrina dice, se pueden discutir ambas cosas, pero no se deben mezclar esas dos discusiones.

Y sigue siendo absurdo optar por una visión del mundo en la que la justicia no tiene sentido impulsados precisamente por nuestro sentido de la justicia. Más bien parece una pataleta enfurruñada filosófica. Volvemos al principio: si la justicia no tiene sentido no hay problema tampoco en que Dios haya creado este mundo.

Saludos cordiales.
15/12/23 4:36 AM
  
Alan
"Es que un mundo incruento sería un mundo en el que sólo habría vegetales y herbívoros, y esto último hasta por ahí nomás, porque los herbívoros matan a los vegetales."

No tendria porque ser asi, mientras no sea algo contradictorio y este al alcance de la omnipotencia divina, no veo cual es el problema.

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Es que si le queremos poner un poco más de variedad a ese mundo, habrá que poner carnívoros. Y es contradictorio que los carnívoros no sean naturalmente carnívoros. Claro, Dios puede mantener sobrenaturalmente en la existencia a los carnívoros sin que tengan siquiera que comer, pero en todo caso eso no es algo que se pueda exigir a Dios, ya que lo sobrenatural es por definición gratuito, es lo que supera las capacidades y exigencias propias de la creatura. Y lo natural tiene su bondad propia, que es lógico que el Creador quiera ver representada en su creación.

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"A nosotros mismos, con nuestra limitada capacidad de percepción, la creación nos parece muchas veces una maravilla."

Si, y a veces tambien un horror, no veo a donde se llega con esto.

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Se llega a que para hacer una valoración negativa de este mundo hay que hacer una opción voluntaria, seleccionando sólo los aspectos negativos del mismo.

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"Centrarse solamente en los aspectos de imperfección y mal que hay en ella es una óptica deformada, incluso algo patológica, potenciada en todo caso por ciertas corrientes ideológicas de moda."

Bueno, eso es un juicio de valor suyo Nestor. Y desde luego no tiene que ver con "corrientes ideológicas de moda", el "problema del mal" es tan viejo como la Filosofia.

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Es un juicio fundado en la realidad, porque si ésta tiene aspectos positivos y aspectos negativos, como dije, para centrarse en los negativos hace falta una libre elección que lleva a una visión distorsionada de las cosas. Y aunque el problema sea muy viejo, lo cierto es hoy día es también moda ideológica.

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"Y sigue siendo absurdo optar por una visión del mundo en la que la justicia no tiene sentido impulsados precisamente por nuestro sentido de la justicia."

Es que lo que cuestiono es la existencia de una justicia universal y objetiva, lo que no excluye que nosotros podamos hacer valoraciones sobre la justicia o no de las situaciones que conocemos o vivimos que seran, logicamente subjetivas. No veo que lo uno impida lo otro.

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Solamente impide que esas valoraciones subjetivas tengan algún valor y sentido, como ya expliqué.

Saludos cordiales.
15/12/23 7:08 PM
  
sofía
Dios pudo crear un mundo imperfecto en camino de perfeccionarse.

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Según. Un mundo imperfecto en camino de perfeccionarse, pero sin dejar nunca la imperfección propia de la creatura: sin duda.

Un mundo imperfecto en camino de perfeccionarse hasta eliminar toda imperfección: no, porque eso equivale a ser absolutamente Perfecto, que es atributo exclusivo de Dios y que se contradice con la noción de algo creado y por tanto, dependiente, y por tanto, imperfecto.

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Lo que dice usted a Alan sobre los animales no parece acorde con lo que dice la profecía de Isaías.

Isaías 11:6-9
6 Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará. 7 La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja. 8 Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora. 9 No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar.

¿El paraíso en el futuro, como sugería Vladimir?
¿No hay que tomar la profecía en sentido literal? ¿Y por qué el pasaje del génesis sobre el pecado original sí?

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El profeta habla de los tiempos mesiánicos, no del paraíso en tanto que lugar donde tuvo lugar la caída del hombre. Y usa ciertamente un estilo literario que no hay porqué tomar literalmente, hay muchos casos de esos en la Escritura sin que por ello quede cuestionada la historicidad del relato de la creación del hombre y de la caída y de otros relatos históricos que hay en la Biblia en general.

En el caso particular del relato de la caída, siendo el pecado original base fundamental de toda la fe cristiana, tal como se la presenta en la misma Escritura, es claro que en lo esencial se trata de un hecho histórico.

Por otra parte, sin duda que Dios puede hacer sobrenaturalmente que los animales sobrevivan sin comer, pero no tiene porqué hacerlo, como pasa con todo lo sobrenatural, como ya dije.

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[...]

Saludos cordiales.

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En cuanto disponga de tiempo respondo a su otro comentario.

Saludos cordiales.
16/12/23 2:46 AM
  
Alan
Sus respuestas no nos permiten avanzar, vuelve una y otra vez a dar vueltas sin entrar en la cuestion principal.

"Es que si le queremos poner un poco más de variedad a ese mundo, habrá que poner carnívoros."

No se trata de lo que nosotros queramos (¿como ibamos a querer un mundo sin carnivoros, si Dios no los hubiera creado? y aunque fuera asi, ¿Dios nos hizo caso en eso, que no comporta ningun bien ni para nosotros ni para los otros seres, pero no para eliminar las enfermedades, las catastrofes, las guerras? ¿o tambien todo eso es por darle mas variedad al mundo?), se trata de porque Dios eligio esto y no algo con menos, o sin, dolor y sufrimiento, si no para nosotros, que "habiamos pecado", para el resto de seres sintientes. Lo que usted hace con sus "explicaciones" es querer acomodar la evidencia a su creencia, dicho con la frase que se ha hecho popular ultimamente aqui en España, hace de la necesidad, virtud. Un mundo como el que tenemos es mucho mas coherente con una Naturaleza ciega, sin plan ni proposito, que con la creacion por un ser omnipotente, omnisciente y que es el Bien mismo.

En lugar de repetir que Dios pudo hacer "A", pero no tenia porque hacerlo, y eligio "B", lo que es una obviedad que se limita a decir que las cosas son como son y nada mas, me gustaria que respondiera por que cree usted que son como son. No le pido que responda lo que pensaba Dios, algo que no puede usted saber, le pido su opinion sobre el porque de la eleccion divina para su creacion.
Como le pregunte en otro comentario que no se ha publicado, ¿ cree usted que Dios se puede sentir satisfecho del mundo que creo?

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Obviamente, si Ud. me pregunta porqué no creó Dios un mundo natural con menos dolor y muerte, la respuesta es que quiso, por ejemplo, que hubiese carnívoros en vez de solamente vegetales y herbívoros, una vez más discriminando en esta respuesta a los pobres vegetales que también son comidos por los herbívoros.

La supresión absoluta del dolor y la muerte llevaría al mundo puramente mineral, donde la movilidad social se vería drásticamente suprimida.

¿Porqué quiso que hubiese carnívoros? Por la mayor variedad y belleza de lo creado, pues efectivamente, el tigre y el león, por ejemplo, son animales formidables y bellísimos, y su extinción sería sin duda una gran pérdida para nosotros. Además está el hecho de que los carnívoros controlan la cantidad de herbívoros impidiendo la desertización del planeta.

¿Porqué en ese mundo se dan catástrofes y diversos males físicos? Porque son una consecuencia natural de la limitación propia de las creaturas, y Dios no quiso suspenderla sobrenaturalmente siempre ni está obligado a hacerlo, por el concepto mismo de lo "sobrenatural".

Es coherente que si Dios crea una naturaleza falible, la deje fallar alguna vez, en vez de evitar eso siempre sobrenaturalmente. Y toda naturaleza creable es falible, porque es finita, y por tanto, imperfecta.

¿Y porqué permitió Dios el mal moral, es decir, el pecado de las creaturas racionales? Porque tampoco quiso intervenir siempre sobrenaturalmente para evitarlo, por la misma razón anterior, siendo como es una posibilidad abierta a la imperfección natural de la creatura racional, y porque así como quiso la mayor belleza y variedad que traen los carnívoros y su utilidad respecto de los herbívoros, quiso la superioridad del acto libre, que es moralmente responsable y capaz del bien.

Por otra parte, en una naturaleza ciega, sin plan ni propósito, tampoco la coherencia importa un rábano. Todas esas cosas, coherencia, justicia, razón, etc., en la hipótesis del azar son consecuencias azarosas del bailoteo de los átomos en nuestros cerebros, sin significación alguna posible.

En cuanto a si Dios está satisfecho con el mundo que ha creado, la respuesta es compleja. En un sentido, con lo único con lo que Dios está "satisfecho" es con su propia infinita Bondad, que es inmutable y eterna.

En cuanto a las cosas creadas, que dependen de la libre Voluntad divina, ninguna de ellas, siendo un bien finito, puede "satisfacer" a Dios, pero cualquiera de ellas es una cierta participación de la Bondad divina y en ese sentido glorifica a Dios y Dios se complace en ella.

Saludos cordiales.
18/12/23 3:36 AM

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