7.03.20

Contradicciones del feminismo típico actual

Va por delante que hay mucho camino por recorrer para superar la violencia que se ensaña a menudo contra las mujeres, así como las discriminaciones injustas contra ellas–si bien entendemos que no toda diferencia es una “discriminación” en el sentido populista del término.

Con eso bien claro, hay que hacer ver algunas contradicciones, muy frecuentes hoy, que hacen daño en primer lugar a las mujeres:

1. Si se trata de defender a las mujeres, ¿por qué no cuentan las que están en el vientre materno? Lo lógico sería que toda persona que dice defender a las mujeres, las defienda siempre, desde su concepción.

2. ¿Por qué importan tan poco los abusos y horribles discriminaciones contra las mujeres en países de mayoría musulmana? Las feministas de por aquí se envalentonan para ensuciar, incluso con sus excrementos, los templos católicos, pero son mudas y cómplices cuando se trata de la situación de las mujeres en países donde rige seriamente el Islam.

3. Hay demasiado silencio sobre la violencia física, verbal o laboral, de unas mujeres hacia otras mujeres. El deseo de presentar al varón como culpable de todo no solo raya en lo ridículo sino que quita solidez a la argumentación. Muestra, de hecho, que estamos ante una ideología, en el peor sentido de la palabra.

4. Hay testimonios más que suficientes para mostrar que el feminismo típico de hoy NO apoya a la mujer que quiere seguir adelante con un embarazo en condiciones difíciles. ¿No se supone que se trata de apoyar a la mujer en sus decisiones LIBRES? Y si su decisión LIBRE fue seguir adelante con el embarazo, ¿por qué falta el apoyo?

5. Las feministas típicas (de corte feminazi, estilo FEMEN) critican que el hombre trata a la mujer como un objeto. Pero cuando ellas exhiben sus feos cuerpos pintarrajeados, ¿no los están usando ellas mismas como “objetos,” así digan que son objetos “de lucha”?

6. El vínculo entre el feminismo típico y la vulgaridad no se limita a mostrar sus cuerpos. Expresiones como “desayuné con feto,” y otras parecidas, son parte del arsenal de lavado de cerebro para destruir cualquier rastro de ternura, y por qué no decirlo, de feminidad, en las pobres que sigan sus ideas. El feminismo típico de hoy va de frente contra la mujer.

7. Las leyes que privilegian de modo injusto a la mujer insultan a la mujer. Si un cargo alto debe ser dado a una mujer por ser mujer lo que se le está diciendo es: “Tú, por tus capacidades, no podrías lograr esto; pero como tenemos que llenar una cuota, aquí está tu cargo…”

8. Está demostrado que agencias feministas aprovechan dineros públicos para sus propios intereses y su agenda política. ¿Es esa la manera de presentarse como abanderadas de un mundo más justo?

29.02.20

Cuaresma, tiempo de sanación

Una mala interpretación de la penitencia, la ve simplemente como un castigo fuerte, o peor, como un deseo extraño de sufrir. Y puesto que la penitencia es tan propia de la Cuaresma, la consecuencia es que se empieza a ver la Cuaresma como un tiempo incómodo que sencillamente no se ajusta a nuestro estilo de vida, y por consiguiente puede ser omitido.

El principal y más grave olvido en ese modo de pensar es que nuestro trabajo cuaresmal tiene un propósito medicinal. En efecto, el Miércoles de Ceniza decimos: “que la penitencia corporal, propia de este tiempo, sirva para la renovación espiritual de todos tus fieles.” El dolor, el sacrificio, el ayuno, la abstinencia, no son fines en sí mismos sinoejercicios que quieren acercarnos a un fin de renovación interior.

Con ese espíritu de curación y de renovación estamos ofreciendo breves meditaciones (180 segundos cada una) para cada día de este precioso tiempo. El nombre de esa serie de audios es: “Cuaresma de Sanación” y la encuentras haciendo clic en este enlace.

Para la muestra, la siguiente es la meditación para el Sábado después de Ceniza:

Postadata (1 de Marzo de 2020)

Como un simple ejemplo de una oración de sanación, que fue pronunciada y vivida en el VIII Congreso de la Divina Misericordia en Dallas, Texas (Febrero de 2020), comparto:

21.02.20

Cuarentena y Cuaresma

Bajo la sombra del COVID-19, el coronavirus que inició su expansión desde el corazón de China continental, miles y miles de personas ven con preocupación su futuro próximo, y el de sus países. Una palabra se ha repetido con mucha frecuencia en estos días: cuarentena. Ya se trate de ciudades enteras, como Wuhan, o de los pasajeros de un crucero, como el Diamond Princess, el COVID-19 ha levantado muros de protección–y a veces de rotundo miedo, como en Ucrania–entre unos seres humanos y otros.

Al momento de escribir estas líneas es grande la incertidumbre con respecto a numerosos centros de manufactura, dinámicas comerciales, industria del turismo, y muchos más aspectos de la vida cotidiana de millones de personas. Lo único que parece seguro, a falta de un tratamiento probado o una vacuna eficaz, es la palabra cuarentena: separación, precaución, incluso aislamiento.

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17.12.19

¿Por qué ya no damos tanta importancia a las genealogías?

Fray, ¿qué significa que en la biblia están claramente identificadas 52 generaciones, en algunos casos, y en nuestro tiempo, apenas uno se acuerda de la familia de la abuelita? ¿Será que es una forma para decirnos Dios que aunque estamos en la época de Google, el hombre apenas es sabio en 5%? – M.P.

* * *

El conocimiento de las generaciones anteriores a uno mismo es algo que trae datos interesantes, y que puede ser usado para bien o para mal.

Por cierto, eso de la época de Google es interesante porque en Google uno puede ver que hay muchos servicios por Internet que ayudan a la gente a reconstruir su genealogía. Mucha gente se lleva sorpresas al descubrir por ejemplo que un antepasado suyo fue una persona muy rica, o un psicópata criminal, o la amante de un famoso, o que un tío lejano fue misionero en tierras ignotas…

Las genealogías nos ayudan a recordar que somos parte de una misma familia humana. A menudo traen humildad cuando surgen datos de grandeza o de miseria sobre el pasado de nuestras familias. Pero las genealogías también pueden ser mal usadas y ciertamente de eso nos habla la Biblia. un texto importante es este, de 1 Timoteo 1,3-7:

“Al partir para Macedonia, te encargué que permanecieras en Éfeso y les ordenaras a algunos supuestos maestros que dejen de enseñar doctrinas falsas y de prestar atención a leyendas y genealogías interminables. Esas cosas provocan controversias en vez de llevar adelante la obra de Dios que es por la fe. Debes hacerlo así para que el amor brote de un corazón limpio, de una buena conciencia y de una fe sincera. Algunos se han desviado de esa línea de conducta y se han enredado en discusiones inútiles. Pretenden ser maestros de la ley, pero en realidad no saben de qué hablan ni entienden lo que con tanta seguridad afirman.”

La verdad es que en aquella época las genealogías se habían vuelto a menudo una fuente de discusión por el poder, sobre todo por el lado de los sacerdotes, dado que el sacerdocio era hereditario, e incluso las funciones que podía ejercer un sacerdote se consideraban heredadas: Si eras de la descendencia de Leví pero no de los descendientes directos de Aarón, entonces no podías ofrecer sacrificios, ni recibir ofrendas de los sacrificios: ese tipo de disposiciones creaban disputas muy fuertes. Es decir, que era un asunto de poder, en su mayor parte.

Otro modo de mal uso de las genealogías, muy frecuente dentro y fuera de la Biblia, es el tema de las aristocracias y los abolengos. En un país como Colombia, y muchos otros, ha habido épocas y lugares en que tener o no tener tal apellido; pertenecer o no a tal familia, determina quién recibirá apoyo en la contienda política. Es difícil pensar que esa manera de organizar la sociedad es sana y justa.

Por otra parte, es bueno ser conscientes de nuestras raíces y nuestro pasado: saber que no somos los primeros ni tampoco, probablemente, los últimos, en esta larga serie de hombres y mujeres que formamos la familia de Adán.

12.12.19

A Jesús Eucaristía

Saber que me haces falta,
Jesús Eucaristía,
es gran sabiduría
y es fuente de esperanza,
porque en tu pecho el alma
descansa y tiene vida.

Saber que tú me aguardas,
Jesús Eucaristía…
¡Tú, que todo sabías,
de cómo estaba mi alma!
¡Cómo decirte gracias,
Amor que das la vida!