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10.09.14

Ciclo de Renovación Sacerdotal

Cuatro predicaciones para los sacerdotes de la Arquidiócesis de Guayaquil, en Septiembre de 2014.

Tema 1 de 4: No dar la fe por descontada

En medio de:

  • Esfuerzo
  • Renuncia
  • Aridez
  • Soledad
  • Persecución

Se espera que haya:

  • Constancia en la virtud
  • Actualización y Creatividad
  • Fidelidad en la liturgia y la doctrina
  • Generosidad pastoral
  • Vigor misionero
  • Fraternidad sacerdotal
  • Capacidad de convocar vocaciones
  • Alegría y serenidad

El tipo de fe define el tipo de evangelización:

  • ¿Sólo promoción humana?
  • ¿Sólo felicidad para el más allá?
  • ¿Sólo pecados sexuales?
  • ¿Sólo pecados contra la justicia?

[Audio para oír/descargar.]


Tema 2 de 4: Tentaciones actuales

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25.08.14

Cuatro catequesis sobre el Santo Deseo

[Catheriniana es una serie de reflexiones sobre aspectos de la enseñanza de Santa Catalina de Siena. Para sacar mayor provecho de estas conferencias es muy recomendable revisar primero la serie sobre su vida, y después la serie sobre los fundamentos de su doctrina espiritual. Si se quiere acceder a todas las publicaciones de mi blog personal sobre la Santa Doctora, hacer click aquí.]

Tema 1: El Santo Deseo. Qué es y en qué consiste.

* El Papa Francisco ha hablado varias veces sobre la Iglesia “en salida,” es decir, sobre una característica muy profunda de la fe cristiana: no puede limitarse a embellecer o asegurar la propia vida, ni tampoco contenerse en una comunidad específica, por ejemplo, un grupo de personas que se consideren a sí mismas como “los perfectos.”

* En los escritos de Santa Catalina hay una expresión que apunta en la misma dirección: el Santo Deseo. Muy en conformidad con su manera de verse a sí misma cuando dijo: “Mi naturaleza es fuego,” el santo deseo es una fuerza, un dinamismo que lleva a buscar el bien mayor; a no contentarse con lo ya logrado; a crecer en la fe, el amor y las demás virtudes; y a buscar con perseverancia la extensión del reinado de Cristo.

* A ojos de Catalina, no cabe que un cristiano simplemente se resigne ante el mal circundante, sea por cobardía, pereza, orgullo u otra razón. En esto hay también una profunda concordancia con la enseñanza del Papa Francisco, el cual ha denunciado vigorosamente el “egoísmo triste” como mal típico de nuestra tiempo, dentro y fuera de la Iglesia.

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6.06.14

¡Ven, Espíritu Santo!

Ninguna lección más importante que aprender qué es y quién es el amor.

Descubrir qué es el amor es aprender a distinguirlo de sus numerosas falsificaciones; descubrir quién es el Amor es entrar en una relación personal de donación con Aquel que se llama “don” y que sólo puede ser comprendido en el acto mismo de darse.

El Espíritu Santo es la agilidad misma del amor en acto de amar. Sencillamente no puede concebirse algo más activo que Aquel que da el ser y hace ser. Por eso es metafísicamente imposible para un ser creado situarse por fuera de sus propias posibilidades de ser para ver cómo el Espíritu hace posible ser.

A esto alude Cristo cuando dice que no sabemos de dónde viene ni a dónde va el viento aunque percibimos su actuar. Todo conocimiento del Espíritu es reflejo: podemos regresar sobre sus maravillas, y elevar el pensamiento hacia la magnitud de su poder y la inmensidad de su hermosura pero va siempre delante de nosotros, y a la vez nos antecede como la realidad antecede a la palabra que intenta atraparla.

Sin embargo, el Espíritu no se sitúa en el ámbito de la pura ignorancia sino en el espacio inconmensurable de una luz que hace inteligible áreas que ignorábamos de nosotros mismos. Por eso el Pneuma, el Espíritu, no puede ser invocado si no es en relación con el Lógos, el Verbo, que se ha encarnado y que con la santidad de su vida ha expulsado las tinieblas. Cualquier expectativa del Pneuma sin el Lógos nos arroja en el terreno de la ignorancia crasa y nos convierte así en juguetes de los espíritus malignos, y no en instrumentos vivos del Espíritu Santo de Dios.

La oración del cristiano es entonces una prolongación y eco de la oración de Cristo, que ha rogado al Padre, con eficacia invencible, que nos conceda el Espíritu. La voz de Jesús, que brota de su amantísimo y compasivo corazón, nos enseña a decir con acento de hijos: ¡VEN, ESPÍRITU SANTO!

20.05.14

Aprender a envejecer

Padre Nelson: Hace algunos meses empecé a leerlo y le doy gracias a Dios por el bien que puede hacer a mucha gente. Por eso, porque veo que puede llegar a muchas personas, un día se me ocurrió escribirle y contarle qué respuesta he encontrado yo a una pregunta que casi todo el mundo evita. Si yo me pongo a escribir y publicar por mi cuenta seguramente no habrá muchos que me lean; pero si logro su atención y usted publica lo mío, habré conseguido mi objetivo a través de usted. Bueno, espero que no se sienta demasiado “utilizado” con esto que le digo. Es solamente que así tanto usted como yo podemos colaborar en un bien mayor. Además, a usted le llegan muchas preguntas; esta vez no estará mal que le llegue una respuesta.

Mi pregunta es sencilla de enunciar: ¿Qué hay que tener en cuenta para aprender a envejecer?

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23.01.14

Elementos de la Doctrina Espiritual de Santa Catalina de Siena

En Enero de 2014 tuve una serie de conferencias en retiro espiritual con las Vírgenes Seglares Dominicas. Tengo el gusto de compartir ahora con todos la serie íntegra de estudios que realicé sobre la Doctrina Espiritual de Santa Catalina de Siena, Doctora de la Iglesia.

Son diez temas, que aquí ofrezco en su orden. Además, los archivos de audio, en MP3, pueden escucharse o bajarse en esta dirección. A quien interesen solamente los diez videos de este servidor, lo remito a esta lista de reproducción.


Tema 1 de 10: El río, parte 1

* La plenitud humana está más allá del hombre: está en Dios mismo. No se llega a ser plenamente hombre encerrándose en la propia humanidad sino en la unión con Aquel cuya imagen y semejanza somos.

* Pero el hombre esta lejos de Dios. En vez de sinceridad, abunda la mentira. En vez de justicia, abundan la crueldad y el egoísmo. No sólo eso: los pecados que nos separan de Dios adquieren fuerza; aparecen de modo imprevisible y potente; seductor y engañoso.

* El pecado no es un hecho aislado: gana fuerza en una especie de red o complicidad que absorbe las potencias del ser humano y que enreda la humanidad de unos y otros. Esto lo describe Santa Catalina con la imagen de un río que separa la “orilla” del hombre y la “orilla” de Dios.

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