¿Nuevas catacumbas, tal vez?
Para nosotros es extraño permanecer tanto tiempo en casa. Y a fuerza de confinamiento, celebrar la fe entre la sala, la cocina y las alcobas. ¡Es bien extraño!
Según lo que he preguntado, la experiencia ha sido mixta. Tanto tiempo de convivencia en espacios que necesariamente se quedan cortos, no es fácil. Por otro lado, hay actividades, tiempos y conversaciones que han sucedido en estos días y que tal vez nunca se hubieran dado si no fuera por estas circunstancias.
En cuanto a la fe, creo que deberíamos recordar que aquello de orar en casa, catequizar en casa, aprender a servir a Cristo desde el ambiente de la casa… todo ello fue simplemente la norma para miles y miles de cristianos de las primeras generaciones. Muchos de ellos fueron cristianos en un tiempo en que prácticamente no había templos o en que la fe debía vivirse en catacumbas, en la penumbra, prácticamente a escondidas.
Todos aquellos hombres y mujeres sabían llorar de alegría cuando llegaba la Pascua, después de prolongados ayunos… que había que mantener también en secreto. ¿No tendrán quizás algo que enseñarnos?
Esa pregunta es más punzante cuando pensamos que ellos no tenían Internet ni medios semejantes de comunicación. Su fe, sin embargo, se fortalecía. Sabían apreciar lo que tenían y lo que podían hacer, sin lamentarse demasiado, según parece, de lo que no podían. ¿No será ese otro ejemplo a seguir para nosotros?
Lo digo porque estoy viendo gente que le está sacando un provecho increíble a este tiempo de cuarentena mientras que otros solo se concentran en lo que NO. Quiero decir: se concentran en que no pueden salir, o asistir a Misa, o confesarse… Y claro, todo eso duele, y todo eso puede ser materia de largas (cuasi-eternas) discusiones: que si los obispos, que si el Papa Francisco, que qué hubiera hecho Benedicto… ¿De verdad es esa una manera sabia de pasar este tiempo? ¡No será mejor celebrar una Pascua con sabor a catacumba y alabar a Dios por lo que sí podemos?
Te dejo esa inquietud. Y mientras lo piensas: ¡FELIZ PASCUA!

Además, la multiplicación de justificaciones sirve para el propósito contrario: cuando cada semana te cambian de pastilla para tu tratamiento es que ninguna realmente sirve. Han dicho que esto de los ídolos es “acoger” a los indígenas; o más bien es “inculturar” la fe; o más bien es un “símbolo cultural"…. hubo un monseñor que dijo que, en realidad, aunque usaran esas figuras, ellos están adorando al único Dios; y por supuesto, otros defensores de esta causa perdida han hablado también de lo consabido: la apertura, la tolerancia, la mente amplia. El extremo del cinismo está en aquel que dijo: “Y si hubiera sido un acto pagano, tampoco pasaba nada.” Son muchas “pastillas” tratando de ocultar lo inocultable: jamás debió suceder lo que sucedió, y lo único lógico en este momento son los actos de desagravio, reparación y humildad.
Señor Jesucristo, porque sabemos que es necesario, y porque es nuestro deber y nuestro derecho como bautizados; y porque él mismo lo ha pedido con humildad repetidas veces, te suplicamos por tu siervo, nuestro Papa Francisco, único y legítimo Papa, en estas horas de particular necesidad en la Santa Iglesia Católica.