Este no es exactamente un post, sino un conversatorio
Amigos,
Como muchos de vosotros, sigo con interés cada paso de la Jornada Mundial de la Juventud. Mi ángulo particular es la evangelización. Creo que pocas ocasiones tiene la Iglesia de enviar un mensaje tan vigoroso a tantas personas al mismo tiempo.
Ahora bien, acabo de leer el Discurso del Papa en el encuentro con representantes de otras religiones. Como todo lo de Benedicto, brillante; original en muchos puntos pero siempre en continuidad con nuestra fe. Mi pregunta es: ¿por qué en un evento esencialmente evangelizador, cuando el Papa tiene delante al rabino, al jeque y a no sé quién más, no brotan las palabras: Os invito a recibir a Jesucristo como vuestro Salvador y Redentor? ¿Es mala diplomacia invitar a un rabino a que crea en Jesucristo como el mesías esperado?
Me interesan vuestro comentarios.

“¡Vuelve y juega!,” decimos en algunos países. Ya lo hicieron con Juan Pablo II; ahora ya empezaron a hacerlo con Benedicto XVI. Prepararse todos para el estribillo in crescendo: “el Papa está cansado; el Papa está débil; el Papa está enfermo; el Papa ya no gobierna; el Papa debería renunciar, porque quien manda es la Curia…” Con motivo de la 





