Análisis del video: "Rome is the Problem. Not the SSPX"
Hace poco escribí un comentario a un artículo publicado en este mismo portal bajo el título La FSSPX, signo de contradicción en la Iglesia hoy. Mi comentario recibió en ese blog una respuesta que me exhortaba con estas palabras: “Lo animo a ver el resumen de un vídeo de Michel (sic) Matt, en el sentido de ampliar con nuevos argumentos este debate en torno a las consagraciones de la FSSPX. Vea el vídeo completo y espero sus comentarios“.
Lo que siguen son mis comentarios.
00:00 a 00:43 - Michael Matt abre el video con una actitud sarcástica sobre el hecho de las ordenaciones episcopales de la FFSSPX: Se ríe mientras dice: “Se supone que deberíamos estar seriamente (duly) golpeados (shocked) y escandalizados… ¡cismáticos!” Y sonríe de nuevo mirando a la cámara.
00:44 a 01:31 - Hace una comparación con un episodio central de la vida de San Edmund Campion que afirmaba: “De lo que se me acusa es d epredicar el evangelio, administrar los sacramentos, enseñar a los sencillos, reformar a los pecadores, rebatir los errores…” Este argumento de San Edmund fue dado frente al Privy Council, que es una institución propia de la Comunión Anglicana. Matt compara, pues, a la FSSPX con un santo mártir, y deja implícito que la contraparte actual, “Roma", toma el lugar del Privy Council, que ni siquiera era católico, sino, como se dijo, Anglicano. Interesante en la comparación que San Edmund jamás desobedeció a Roma y que de hecho su martirio estuvo ligado al hecho de ser fiel al Papa y a Roma.
01:32 a 02:00 - Completa la comparación poniendo en lugar de San Edmund al P. Davide Pagliarani, actualmente superior general de la FSSPX. Cita una frase de Pagliarani que hace eco de lo dicho por el mártir Campion: “Nuestra Sociedad (la FSSPX) sólo pide que se le permita seguir haciendo el mismo bien por las almas a las que les administra los santos sacramentos. Nada pide de ustedes - ningún privilegio; ni siquiera la regularización canónica, la cual, en el estado actual de cosas, es impracticable, dadas las divergencias doctrinales. Nuestra Sociedad no puede abandonar las almas” (Carta del 18 de febrero de 2026).
Interesante notar que el video sólo utiliza el apodo común del Card. Fernández ("Tucho") mientras conserva una actitud de respeto, como por otra parte es debido, hacia los miembros de la FSSPX.
Por supuesto, no menciona que la razón fundamental del martirio de Campion fue defender a la Iglesia Católica, al Papa y a la unión con Roma.
Deja entendido también que los “santos sacramentos” sólo pueden ser administrados a “las almas” en el entorno y bajo los ritos y jerarcas propios de la FSSPX. Con lo cual queda un inmenso interrogante: ¿Se está diciendo que no son válidos los sacramentos del resto de la Iglesia Católica? ¿O es que la Iglesia Católica son sólo ellos? Pero como afirman que el Papa es actualmente León XIV, ¿qué debemos entender, que el Papa celebra continuamente sacramentos inválidos, o que “las almas” están a salvo con la FSSPX y en peligro si obedecn al Papa y reconocen, como lo pide el Derecho Canónico, la jurisdicción inmediata del Sucesor de Pedro?
02:00 a - 03:26 Primera presentación de la propuesta del obispo Athanasius Schneider: Que se le dé a la FSSPX un camino de “mínima integración” reconociendo que las cuestiones teológicas y canónicas pueden estudiarse después. Queda sobreentendido que tal mínima integración supone que Roma permita, o no se oponga, o dé mandato pontificio para ordenar a aquellso que ya ha escogido la FSSPX para que sean obispos.
03:27 a 04:07 - El comienzo de los problemas es responsabilidad de Roma, comenta Matt y lo sustenta con otra parte de un video de Schneider en que este expresa que es humanamente explicable la mentalidad de “ghetto” de la Sociedad, dado que Roma los ha “expulsado” (driven away). De lo que suceda, la culpa será principalmente del Vaticano, no de la Sociedad, afirma este obispo auxiliar de Kazakistán. El resto del video de Matt subraya ese pensamiento y pretende demostrarlo.
04:08 a 6:55 - Según Matt, el hecho de que un obispo santo (holy) como Schneider afirme eso, que la culpa es del Vaticano, debería traer paz a los oyentes (el canal de YouTube se llama TheRemnantVideo: ellos se consideran “el Resto (fiel)". Matt subraya: “No fue la Sociedad la que inició este incendio (fire)". En 4:44 considera que Lefebvre un día será canonizado y lo reconoce desde ya como un “santo” (saint).
Una vez “absuelta” la FSSPX, Matt pasa a declarar la inocencia fundamental de los laicos que siguen los ritos y la jerarquía de la FSSPX: “Nosotros no hemos tenido los líderes que merecemos… Nos impusieron buldózeres, que destruyeron los santuarios; el pez se empieza podrir por la cabeza…” Así pues, todo lo malo está en Roma, en el Vaticano, y todo lo bueno en la FSSPX y en sus seguidores, que han sido simplemente víctimas. Quien siga el video notará que el lenguaje es apodíctico en esta materia.
En 5:35, Matt compara al Vaticano, y a Roma, en cuanto cabeza jerárquica, con el emperador Nerón que, según algunos, inició el fuego que consumió a Roma. El Vaticano es Nerón y la “revolución” que quería destruirlo todo fue realizada con plena intención (on purpose). De ahí la admiración por Lefebvre, que lo mismo que en su tiempo hizo otro santo, John Fisher, supo oponerse a la revolución que le querían imponer. Según Matt, los que se opusieron a Lefebvre (eso incluye a San Juan Pablo II) no estaban obedeciendo a Dios, ni a la Escritura, pero sí pretendían que se les obedeciera a ellos.
06:56 a 10:35 - Matt cita al que considera un buen amigo, Robert Morrison, que a su vez, menciona una conferencia del Card. Ratzinger, en 1988, en que afirmaba que las preocupaciones (concerns) de Lefebvre con respecto a la crisis en la Iglesia eran esencialmente “correctas". Matt interpreta esta frase de Ratzinger en el sentido de que “ellos” (en este caso, Ratzinger y la curia vaticana) sabían que Lefebvre estaba en lo correcto. A su vez, esto demostraría que la Iglesia oficial estaba “jugando” (playing games) cuando pretendía presentar a Lefebvre como un cismático mientras, por otro lado, imponía por todas partes la “revolución".
Una frase muy importante de aquella conferencia es esta: “Si NOSOTROS (destacado por Matt) logramos hacer visible (pointing out) y logramos vivir en plenitud la fe católica, podemos esperar (hope) que el CISMA (destacado así por Matt) del Arzobispo Lefebvre no durará mucho". Para Matt, el hecho de que Ratzinger dijera que el deber de actuar estaba del lado del “nosotros” sería una prueba de que Lefebvre y sus seguidores simplemente estaban en lo correcto. A la vez, el hecho de que el entonces Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe se refiriera a un “cisma” habría que explicarlo por la debilidad suya para enfrentar las presiones y pretensiones de los modernistas.
Según Matt, el lenguaje de Ratzinger es confuso, o mejor, muestra contradicción interna: el Cardenal sabe qué es lo correcto (la postura de Lefebvre) pero habla de un cisma… de los que están en lo correcto. Esto avala que se llame a Ratzinger un modernista que no sabe a quién endilgarle la responsabilidad por el desastre (así lo ve Matt) posterior al Concilio Vaticano II. En actitud de burla se refiere a una conferencia del entonces Papa Bendecito XVI en la que el Papa habla del concilio “real” y el Concilio “de los medios". Para este orador, esa explicación es infantil, ridícula y ridiculizable, y por eso él la ridiculiza. Sobre todo, esto debería mostrar que el error no estaba en Lefebvre sino que la tarea (y por lo tanto, la culpa y la responsabilidad) están del lado de aquel “NOSOTROS” que corresponde al lado que debe cambiar, es decir, a Roma.
Luego Matt se burla de otras palabras del Card. Ratzinger, cuando dijo (a Raymond Arroyo) que la renovación litúrgica “no había ido muy bien” (it didn’t roll out very well). Según Matt, esto indicaría que Ratzinger sabía del desastre que sucedía en la Iglesia pero no quería o no podía detenerlo. Mientras tanto, de manera heroica y casi en solitario, Lefebvre sí había sido coherente en enfrentarse a tales tendencias modernistas.
Todo esto conduce a una única conclusión posible, según este orador: El problema es Roma. La SSPX (Sociedad de San Pío X) y la FSSPX han estado en coherencia, fidelidad y valentía. El problema siempre fue Roma.
10:36 a 14:00 - Matt ahora define la SSPX como un movimiento contrarevolucionario, es decir, como el grupo de aquellos que han querido mantenerse fieles a la fe de sus padres y que para ello entienden que hay que detener la “revolución” que ha pretendido, desde el Vaticano, imponer el modernismo.
Las cosas deben entenderse entonces en términos de una “guerra": progresismo vs. tradición.
Con ese marco de referencia, Matt estima que las acusaciones en contra de la FSSPX son acusaciones artificiales o distractores (fabricated) que pretenden reventar causando divisiones (blow us apart) en el frente unido de la contrarevolución. Esto justificaría el “estado de necesidad", que, según Matt, fue causado completamente por el Vaticano (al permitir que obraran a sus anchas los modernistas) y que permanece en la medida en que el Vaticano (o Roma) no ha frenado la corrupción del progresismo.
Matt es consciente de que hay algunas diferencias del lado de la SSPX y de los defensores de la Tradición pero por eso concluye con un gran llamado a la unidad para sostener la contrarevolución y para ser “estratégicos” frente a los ataques propios de la presente “guerra". Esos ataques incluyen los argumentos que el Card. Fernández presenta para impedir las ordenaciones episcopales. Más allá de las diferencias internas hay que enfrentarse a la basura de los peones demoníacos (the demon pawn scum) que se mueven por todo el Vaticano.
Su propuesta final es ser más inteligentes, más luchadores y más victoriosos que los “herejes arrianos” dignos de ser abofeteados, como en su momento lo hizo San Nicolás.
Gracias a este video, comprendo mejor el nivel de ceguera al que se llega a partir de medias verdades, mucha arrogancia y un deseo intemperado de ganar aplastando a otros.
25 comentarios
En 1988, tras las consagraciones de Marcel Lefebvre, Juan Pablo II en Ecclesia Dei adflicta declaró: Tal acto constituye un acto cismático. Esto es, Roma no aceptó la tesis del estado de necesidad.
2. La solución al problema de la FSSPX, requiere claridad, reciprocidad y voluntad real de integración sin absorción, es teológicamente coherente, jurídicamente viable, con antecedente histórico y eclesiológicamente posible.
3. El principio innegociable de la eclesiología católica (LG,22) dictamina que cualquier solución debe incluir reconocimiento explícito del primado, aceptación de la jurisdicción universal del Papa y comunión jerárquica efectiva.
Sin esto, no hay solución.
4. El segundo principio en el que debe basarse la solución es la legítima diversidad litúrgica. El mismo Vaticano II reconoce diversidad legítima en la Iglesia. Orientalium Ecclesiarum
afirma la legitimidad de ritos diversos, pues la Iglesia no es uniformidad litúrgica (Traditiones Custodes va en la dirección contraria). Por tanto, una identidad litúrgica tradicional fuerte no es en sí misma problemática. El problema surge cuando esa identidad se convierte en marcador eclesiológico alternativo.
6. La solución más coherente sería una Administración Apostólica Personal o estructura equivalente, erigida por Roma. Este modelo técnicamente viable contaría con Ordinario propio nombrado por el Papa; Jurisdicción ordinaria personal; Uso estable del rito tradicional; Estatuto claro de comunión jerárquica; Integración en el colegio episcopal.
7. Esta solución exigiría a la FSSPX declaración clara sobre el primado, aceptación de que la Iglesia postconciliar es la misma Iglesia, renuncia explícita a actos unilaterales. Y a Roma garantía estable de identidad litúrgica, seguridad jurídica no revocable arbitrariamente y reconocimiento de la buena fe doctrinal. Por tanto, el obstáculo hacia la salvación de almas y la paz litúrgica no es técnica, sino psicológica y eclesial, pues existe desconfianza acumulada durante décadas y mientras se perciba que la identidad tradicional es sospechosa y/o que Roma es doctrinalmente ambigua, la solución jurídica será frágil.
Falsa humildad y el discurso embustero de atribuir a la soberbia sostener la verdad.
Si, es cierto, el problema no es la Fsspx, es el clero apóstata, en plana comunión con el modernismo.
Lo bueno de poner en el tapete el tema, es que esta sacando a relucir lo que por décadas se empeñaron en tapar. Entonces, sí es signo de contradicción.
Nota de fray Nelson: El sarcasmo para hacer menos creíble una verdad o para imponer una visión parcial y mentirosa: eso es lo que preocupa. Las generalizaciones de Matt son escandalosas: todo lo malo en Roma; todo lo bueno en la SSPX y la FSSPX. Y claro que hay contradicción: entre la FSSPX y la fe católica íntegra.
:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
Es realmente entrañable ver cómo algunos filolefebvristas manejan el calendario celestial con tanta soltura: no tienen el más mínimo rubor en canonizar “por aclamación popular” a un obispo que, detalle sin importancia, todavía respira, mientras miran con lupa y gesto adusto las canonizaciones de Juan Pablo II, Pablo VI y Juan XXIII, e incluso la beatificación de Juan Pablo I. Todo muy coherente, claro que sí.
Deben de tener línea directa con la oficina de altas y bajas del Reino de los Cielos, porque revisan sentencias canónicas con una seguridad que ya quisiera el mismísimo tribunal celestial. Eso sí, la frase de Cristo —“el menor en el Reino de los Cielos es mayor que el Bautista”— parece que la leen en letra pequeña.
Y qué decir de cuando repartían “santísimos” con entusiasmo a Robert Sarah y Gerhard Ludwig Müller. Eran casi faros inextinguibles… hasta que, caprichos del guion, empezaron a no encajar del todo en el relato. Entonces ya no brillan tanto. Misterios de la hagiografía selectiva: la santidad dura exactamente lo que dura la utilidad para la causa.
Con el tiempo, la comezón se fue volviendo diagnóstico: el entusiasmo casi militante con el que el ala filolefebvrista abraza el libro no parece precisamente inocente. No lo proponen como lectura complementaria al Catecismo de la Iglesia Católica, sino como ariete alternativo. Porque, claro, el Catecismo —según ese relato— sería “rupturista”, “ambiguo”, “incompleto” o, en días especialmente inspirados, “herético”, y además promulgado por un Papa que, para rematar la faena, no debería haber sido canonizado (véase Juan Pablo II). Todo muy edificante.
La jugada es fina: recomendar CREDO no para profundizar en la doctrina, sino para oponerlo al corpus doctrinal más sólido y cercano que tiene la Iglesia en tiempos recientes. Una especie de “elige tu propio magisterio”, donde el criterio no es la comunión, sino la utilidad narrativa.
Sospecho —y ojalá me equivoque— que Mons. Schneider está siendo instrumentalizado por un entusiasmo que no siempre distingue entre defensa de la fe y espíritu de facción. Porque cuando un libro empieza a usarse como bandera contra el Catecismo, quizá el problema no sea el Catecismo.
Tal vez habría sido más prudente evitar un título tan frontalmente competitivo y dedicar energías a lo que hacen otros pastores con más vocación de comunión, como José Ignacio Munilla: comentar, matizar, aclarar lo que algunos consideran ambiguo, pero siempre desde dentro, sin dinamitar el edificio para cambiar una ventana.
Porque al final, cuando el ardor doctrinal empieza a oler a trinchera, conviene preguntarse si estamos defendiendo la fe… o alimentando el deporte eclesial favorito de ciertos sectores: la división con apariencia de pureza.
Yo a la herejía la doy por finiquitada en menos de 40 años y por mi juventud es probable que vea el ocaso si Dios lo permite.
Un poco más de optimismo Fr Nelson!!
-----
Desde mi punto de vista son los últimos estertores de una jugada que le ha salido mal a satanás.
La soberbia que desprende es nauseabunda
No entiendo cómo está tan ciego de no ver con claridad que permitir las ordenaciones supondría dar alas a los cismáticos cuyo relato es que son la verdadera Iglesia; mucha gente vería tan lamentable espectáculo tremendamente confundida y escandalizada.
Muchas gracias.
Respecto de la petición de Mons. Schneider, que deja mucho que desear, hay un excelente artículo de Luisella Scrosati, en el que le responde: elwanderer.com/2026/02/25/una-respuesta-al-pedido-de-mons-schneider/. No tiene desperdicio. Por lo demás, tienen otros varios artículos sobre el tema, todos muy buenos.
Es evidente que el acto de consagrar obispos contra el mandato expreso y formal del Sumo Pontífice es un acto cismático. Y la misma FSSPX, por tanto, es un movimiento cismático. Así lo ha dicho la Iglesia, varias veces. Así lo muestra la sagrada Teología. Los supuestos "argumentos" lefebvrianos a su favor no hacen sino, como dijo muy bien Bruno hace un tiempo, marear la perdiz. Dios quiera que abandonen el cisma y vuelvan a la Iglesia Católica, fuera de la cual no hay salvación. Y los filolefebvrianos, como lo ha mostrado muy bien el P. Iraburu, además de equivocados en materia grave hacen gran daño a la misma Iglesia. Un cisma no es algo baladí...
Cordial saludo.
In Domino.
Recomiendo leer estas noticias para entender con más perspectiva:
https://www.eldebate.com/religion/20240514/quien-estrambotico-cismatico-obispo-arrastrado-clarisas-belorado_196804.html
https://www.lecturas.com/diario/antiguo-protocolo-que-monjas-rebeldes-belorado-quieren-recuperar-iglesia-no-tienes-que-entenderlo_161201
https://www.larazon.es/sociedad/tres-meses-cisma-belorado-huida-adelante_2024081166b7910976ed0d0001323f2a.html
Años atrás, he llegado a mirar The Remanent y One Peter Five, dos sites con grados de "carca" mucho peores que Infovat. Le comparto que he leído todo su resumen sobre el video y nada me agarró desprevenido. Ya sabía todo ello y sentí en la piel esta postura corrosiva cuando conversé en línea con cinco personas que se identifican como de la Tradición. Todos fueron muy altaneros, 4 de ellos me llamaron modernista, tuvieron la actitud de leerme una o dos líneas y querer etiquetarme como por ejemplo: ah, se ve que sigues el cura tal o que has leído Y. Y yo ni idea de quienes hablaban. Les interesa hallar el cajón en el cual ponerte y dispararte porque son beligerantes. Uno de ellos afirmó explícitamente que "solo los de la Tradición se van a salvar". Me da pesar. Ellos no tiene responsabilidad de nada, siempre hacen lo correcto y cuando reconocen cosas tipo vivir en guettos, la culpa es de la Iglesia.
Usted destacó muy bien que San Raymond Campbell, San Juan Fisher y podemos incluir a San Tomás Moro, murieron todos en adhesión a Roma y sus enseñanzas pero es natural que esta gente de la FSSPX y amigos se comparen a los 3 santos una vez que Roma, supuestamente ha caído y ellos serían los continuadores de los 3.
En lo particular, acompañaba a Fellay antes del Pe. Davide. Oraba por la unidad. Pero desde la entrada del segundo como Superior General todo empeoró. Solo llamarle talibán al pe. Davide porque en su cabeza parece que nada es pasible de diálogo. Hace unos días hice un ejercicio especulativo al imaginar a Davide un cardenal que se tornaba Papa en una Roma más tradicional. Por Dios! Sería un desastre en varios sentidos, creo. Saludos, fray Nelson. Tengo lindos recuerdos de Colombia en donde viví como misionero por varios años.
Si custodian la doctrina como lo hacen con la Palabra, es verdaderamente para echarse a correr.
Quédese tranquilo. Infocatólica siempre apoyará a Roma [Editado: ¡Gracias! ;-) ]
Nota de fray Nelson: Eso dice Michael Matt.
Que desde Schola Veritatis se utilicen categorías teológicas tan cargadas para enmarcar una disputa intraeclesial no es solo desafortunado: es teológicamente imprudente. Porque cuando se absolutizan conflictos disciplinares o sensibilidades litúrgicas y se los reviste con lenguaje propio del misterio de Cristo, se corre el riesgo de inflacionar la retórica hasta vaciarla de contenido.
Victoria menciona el cartel blasfemo difundido por ciertos colectivos y recogido por Infocatólica con el lema “Este es mi cuerpo”. Evidentemente no es lo mismo en intención ni en contexto; pero sí hay un paralelismo inquietante en el mecanismo: apropiarse de una expresión densamente teológica para convertirla en arma ideológica. Cuando el lenguaje sagrado se instrumentaliza, pierde su peso específico y se vuelve eslogan.
Ahora bien, hay algo todavía más grave cuando quienes manipulan o fuerzan categorías sagradas no son activistas externos, sino personas consagradas. A quien mucho se le ha dado, mucho se le exigirá. El uso imprudente —o temerario— del lenguaje que pertenece al misterio de Cristo no es un simple exceso retórico: roza directamente el segundo mandamiento, el de no tomar el Nombre de Dios en vano. Y eso no es una cuestión estética ni de sensibilidad literaria; es materia seria ante Dios.
Que lo haga un colectivo abiertamente hostil a la fe es blasfemia. Que lo hagan consagradas, revestidas de autoridad moral y con responsabilidad de custodia doctrinal, resulta espiritualmente más inquietante. Porque su palabra no es la de una tertulia cualquiera: tiene peso formativo, tiene influencia, y puede inducir a confusión a los fieles.
No me corresponde juzgar su conciencia —Dios sabe lo que hay en cada corazón—, pero objetivamente la trivialización o instrumentalización de categorías cristológicas para fines ideológicos es algo que debe hacernos temblar. Cuando el lenguaje del misterio se convierte en etiqueta de facción, no se eleva la causa propia: se rebaja el misterio. Y ante eso, la inquietud de Victoria Lucia no solo es comprensible; es necesaria.
Los comentarios están cerrados para esta publicación.
