¿Es posible entender (un poco mejor) a Roma?
Razones de perplejidad
Desde la época del Papa San Pablo VI, y cada vez con mayor fuerza, notamos que muchos tratan al Papa, a cada Papa, simplemente como una figura pública, de la que se puede opinar, a favor o en contra, con la misma libertad y prácticamente en las mismas condiciones en que se opina de cualquier otra persona pública. El Papa, en este sentido, es visto por muchos, incluyendo muchos católicos, en un nivel semejante al que pueden tener los artistas, los políticos, los deportistas o los gerentes de grandes empresas.
Esa tendencia ha ido aumentando su fuerza con el tiempo. Ya era bastante fuerte en tiempos de Benedicto XVI, que tuvo que enfrentar una auténtica ola de desaprobación, prejuicios y acusaciones desde el comienzo de su pontificado.
Las cosas se aceleraron en el pontificado de Francisco, en parte por el rasgo de “provocación” y “singularidad” que tuvo este Papa, para quien resultaba sencillo tener gestos inusuales o dar declaraciones extrañas, incluso en materia de fe y de moral. Por supuesto, esto suscitó que las opiniones en torno a su ministerio se multiplicaran y se radicalizaran, de modo que el panorama actual muestra claras señales de polarización en amplios sectores.
Ya la polarización engendra una cierta perplejidad en muchos fieles católicos que a veces no saben qué voces escuchar o hasta dónde se debería seguir a tal o cual predicador. Dos elementos adicionales complican aún más las cosas. Primero, ya en tiempos de Francisco, la sensación generalizada del uso de raseros distintos para evaluar la doctrina o la práctica pastoral, según se trate de tendencias más progresistas o más conservadoras. En general, lo que se ha visto en últimos tiempos es una tendencia a la complacencia y tolerancia con los primeros, y la desconfianza y el rigor con los segundos. Dos ejemplos fácilmente reconocibles son, respectivamente, el Camino Sinodal Alemán y los Heraldos del Evangelio. Todo esto obviamente aumenta la polarización y la perplejidad.
Un segundo elemento que impacta negativamente, en términos de perplejidad, es la abundancia de desinformación. Las llamadas “fake news” y el uso masivo de la Inteligencia Artificial, van creando una sensación de incertidumbre y escepticismo que sin duda impactan desde otro ángulo la fe de nuestro pueblo católico.
Para algunos sacerdotes y para muchos “influencers” católicos las cosas han llegado a un punto de crispación, que, por ejemplo, ya impide francamente recibir con serenidad algo que venga del Card. Víctor Fernández, Prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, o algo que diga Fr. Timothy Radcliffe, exmaestro de la Orden Dominicana. Al mismo tiempo, un número de fieles católicos buscan “refugio” dando oído solamente a lo que digan representantes de lo que ellos consideran la verdadera ortodoxia, es decir, eclesiásticos como Robert Sarah, Athanasius Schneider o Gerhard Müller. Para muchos, las palabras de estos cardenales tienen un peso enorme y sirven de filtro para lo que pueda decir incluso el Papa.
¿Un retorno a la “normalidad"?
Hace poco comentaba Mons. Georg Gänswein, gran conocedor de la vida y ambiente del Vaticano, que con el Papa León XIV poco a poco la Iglesia vuelve a la “normalidad”. Sin duda hacía referencia a varios gestos del actual Papa que de alguna manera “deshacen” otros tantos gestos un tanto exóticos del anterior pontífice. En concreto, son cosas como estas: el Papa León vuelve a vivir en el palacio apostólico; vuelve a usar los vestidos típicos del Sumo Pontífice, dentro y fuera de la liturgia; vuelve a bendecir los corderos cuya lana servirá para los palios arzobispales, el día de Santa Inés mártir; vuelve a celebrar el Jueves Santo en su catedral, o sea, en San Juan de Letrán, y así en otros aspectos.
Pero más allá de estos aspectos exteriores, el Papa León se ha esforzado claramente por conservar, en todo lo posible, las intuiciones, la dirección e incluso el lenguaje del Papa Francisco, a la vez que va llenando de un contenido diferente esas expresiones. Así, por ejemplo, enfatiza el servicio a los más necesitados pero no toma una posición explícita con respecto a la economía global; habla a todos de sinodalidad pero subraya con vigor lo que ya había dicho Francisco: que no se trata de convertir a la Iglesia en una democracia; celebra el aniversario de la encíclica ecologista Laudato Si pero no suscribe expresamente las tesis del daño supuestamente debido a la acción humana.
La principal “normalidad", sin embargo, está en el énfasis en la Persona y la obra de Jesucristo. Es lo absolutamente “normal” en un discípulo de Cristo, y más en un pastor de almas, y mucho más en aquel que está llamado a confirmar en la fe a sus hermanos. Desde esa nueva (y en el mejor sentido de la palabra, tradicional) normalidad trae mucha esperanza el ministerio petrino encarnado en el papa León XIV.
¿Debería Roma…?
Fruto de la impaciencia o de la polarización, muchos católicos consideran que hay acciones que “Roma” (es decir, al Curia Vaticana, o el Papa mismo) debería tomar ya mismo, o posiblemente debería ya haber tomado. Se trata en general de acciones de tipo canónico y disciplinario propios del Derecho Penal de la Iglesia: remoción de obispos de sus sedes; excomuniones ferendae sententiae; suspensiones de sacerdotes; expulsión de unas cuantas religiosas de sus respectivas congregaciones. “¿Por qué eso no sucede?", se preguntan con exasperación algunos fieles. Y es pregunta legítima.
No me considero “vaticanólogo” ni tengo fuentes privadas de información al respecto. Pero sí quiero dar simplemente mi opinión reflexiva al respecto. Creo que hay que tener en cuenta tres consideraciones:
Primero, todo buen gobernante debe evaluar no sólo qué acción habría que tomar sino también cuáles reacciones podrían seguirse. Por ejemplo, es probable que una destitución fulminante de unos cuantos obispos alemanes suscite una avalancha de sentimiento anti-romano que al final le dé más fuerza a la tendencia progresista. En el peor de los casos esto desataría un cisma en toda regla.
Segundo, la principal fuerza de Roma es que es “eterna”. Los cambios más profundos, duraderos y eficaces en la Iglesia suelen darse por vía de relevo, no tanto por vía de “expulsión” ni por el camino de polémicas doctrinales que a menudo terminan siendo comidilla para los medios de comunicación (y sabemos qué línea seguirán esos medios).
Tercero, Roma sabe la fuerza que tiene autorizar o no autorizar algo. Por seguir con el caso alemán, el hecho de que se instale una especie de comité sinodal permanente es algo preocupante pero, si no tiene la autorización de Roma, sus posturas no serán vinculantes sino solo para los que crean en tal exabrupto.
Al final, la invitación es la de costumbre: amar, orar y servir bajo el cayado de Pedro.
15 comentarios
2. El texto clave es Juan 17, 21: "para que todos sean uno. Como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste."
3. Y me parece que en estos últimos 60 años postconciliares "no todos han sido uno" y muchos "no han estado en el Padre y en el Hijo". Por ej. la Teología de la liberación y la corriente arriana de Pedrito Teilhard de Chardin hasta las bendiciones a parejas adúlteras y homosexuales y Pepito Grillo -conciencia de Pinocho-, más los infiltrados. No, no es cuestión de bulos y de IA, sino más bien herejes y herejías pululando ad intra, actualmente en forma sinodal.
4. Unos 20 siglos de historia eclesial antes del Vaticano tiene la Iglesia, pero la confusión actual del Cuerpo de Cristo es porque existe un proceso revolucionario en el que muchos cortan Su Cabeza al gusto de cada uno y no pasa nada, mientras no te aferres a la Tradición Apostólica.
5. La unidad sólo puede venir por la Verdad.
6. El Papa es el dulce Cristo en la tierra y a uno lo quisieron quitar de enmedio a tiros y a otro lo quitaron con renuncia voluntaria. Los acreedores del Vaticano que son Élite mundial mandan más que el Papa dentro de la Iglesia.
7. Si no, ¿quién tiene bloqueado a Los Heraldos y ha pasado a nombrar obispos?, ¿quién tiene prohibido a los exorcistas en Alemania? ¿Quién ordenó el cierre del Seminario mayor «Santa María Madre de Dios» de la diócesis de San Rafael, Mendoza, el 27 de noviembre de 2020, comunicado por el obispo Eduardo María Taussig? El acuerdo con China, etc. Claro que hay desconfianza, porque hay división relativa al libre examen y no se sabe por dónde va a saltar la liebre. A pulso se lo han ganado el irrespeto y la irreverencia, la jerarquía y algunos Papas.
Sé que esto es tangencial a su post, pero, si me lo permite, no quiero dejar de señalar que la cuestión de los Heraldos parte de acusaciones graves, documentadas, de abuso espiritual y deriva doctrinal. Por señalarlo, aquí en Infocatólica, por ejemplo, a un usuario se le dejó pasar un comentario en el cual decía que dichos recordatorios (en mis propios comentarios) son parte del «humo de satanás» que los Heraldos combatirán «con oración y con LA ESPADA» (es decir, en la jerga de ellos, que cuando llegue la Bagarre nos pasarán a cuchillo por mandato divino a todos los que no apoyamos la institución, junto a todos aquellos a quienes consideran herejes y enemigos de la Iglesia). A lo que voy es que ciertamente hay ejemplos mucho mejores y más claros de la arbitrariedad gubernativa en el pontificado anterior.
Una de las cosas que descubriremos cuando dejemos el mundanal ruido de nuestras ciudades y pasemos a la ciudad eterna, no Roma, sino la ciudad celeste, y veamos las patadas que se ha llevado de sus hijos, estos tales darán cabezazos contra la pared y dirán: ¡pero que tonto fui!!! ¡Pero con lo fácil que era!!!
Existe un grupo amplio en la Iglesia de aburridos y descreidos que actúa desde hace decenios provocando a devotos, a gente piadosa o personas de buena fe con ocurrencias varias y, cuando no, con muy mala sombra. No dudo de algunos que lo hacen con intención de despertar a los que tienen malos hábitos espirituales de modo rompedor. Me ofende el término cuentarosarios, madreconejas, rígidos, murmuradoras... en boca de vividores, vagos y maleantes, cómodos, aburguesados, democristianos, oportunistas, infiltrados, aprovechados, satisfechos, desconfiados...
Nota de fray Nelson: Pues... de acuerdo contigo. Sólo ten en cuenta que las caricaturas van de lado y lado.
Desde que Jesús aparece en el templo con 12 años hasta el Edicto de Milán (313) firmado por el Emperador Constantino I (y Licinio) transcurren 301 años. Es el momento en el que la Iglesia Cristiana Primitiva gana poder, pero empieza a perder virtud.
En el año 553,en el CCII, el Emperador Justiniano marca las directrices, es uno de los momentos más oscuros de la Iglesia. (no me imagino hace unos años a Biden (católico) presidiendo un hipotético CVIII ...).
Del 313 al 1854 transcurren 1541 años en el que ocurre algo muy importante:
La promulgación del Dogma de la Inmaculada Concepción de María por el Papa Pío IX.
Unos 15 años después es el inicio del CVI en 1869, y en 1870 en el que se promulga el Dogma de la Infabilidad del Papa y unos 2 meses después la pérdida de los Estados Pontificios (Septiembre 1870).
En el año 1905 el Catecismo Mayor San Pío X.
En 1950 el Dogma de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María por el Venerable Papa Pío XII.
Del 1962-1965 el CVII (en algunas ocasiones he comentado que el enfoque de la educación sexual, desde mi punto de vista, tendría que haber puesto más el énfasis en la Sagrada Familia y no en lo de los días no fértiles...).
Unos 20 años después en el 1985 la propuesta de elaborar un compendio o Catecismo de la Doctrina Católica. Concluye en 1992 y finalmente el 1997.
Viendo en perspectiva la historia es muy importante ver los últimos años (desde 1854), pero sobre todo desde el Catecismo del pontificado de SJPII. Sin duda, es una propuesta para avanzar hacia la Verdad. Para analizar el momento en el que nos encontramos y ver todo el recorrido hasta ahora con serenidad, pero sobre todo intentando ver los interrogantes que se plantean y ver cómo pueden ser las respuestas a esos interrogantes.
Ahora ya no vale lo que ha ocurrido durante unos 1500 años y que la respuesta es que siga en esa línea. Lo que vale es la Verdad y la Humildad ante la falta de respuestas y en esa línea avanzar, pero con sinceridad, no con autoritarismo sino en coherencia con la Verdad, la Humildad y la Sinceridad.
Creo que desde el año 1854 hay una línea (más acertada o algo menos en momentos puntuales) hacia la Verdad, que va al ritmo que Dios Padre dispone.
Paz. Amén.
🙏🙏🙏
Por cierto, fray Nelson. Dejémonos ya de progresistas o conservadores. Esos son puras denominaciones modernas. De todas la vida, los que creían y seguían lo que la Iglesia enseñaba eran ortodoxos. Los que no, herejes.
Y entre los ortodoxos hay una gran gama de colores. Al igual que entre los herejes
Es normal que unos clérigos tengan "potestas" pero no "autoritas". Eso es así en las posiciones de poder desde que el mundo es mundo. Ya lo decían los romanos: alguien puede tener potestad pero no autoridad y viceversa. Pongamos ejemplos en la historia:
Santa Catalina de Siena no tenía potestad. No tenía una posición de poder. Pero si fama de santidad o su sabiduría fue capaz de darle autoridad y de que la gente la escuchara. Lo mismo para, por ejemplo, Santa Teresa de Jesús.
En cambio, un cardenal como el Duque de Lerma o el hijo de Alejandro VI, también cardenal, tenían potestad. Pero no autoridad ni respeto delante de los fieles. Porque no transmitían santidad ni se sometian a algo superior.
Y ahí está el tema: la autoridad en la Iglesia nace de nuestra adhesión a la verdad. Y es normal que clérigos con intereses mundanos o con tendencias doctrinales que rozan la herejía, no gocen de autoridad delante de los fieles o no consigan el cariño del pueblo fiel. A esto se suma que el máximo merito que han tenido es tener unos padrinos adecuados.
A buen entendedor...
En el colmo del disparate el Papa Francisco ofendió gravemente a mi mujer llamándola coneja, porque tuvo la desfachatez de tener más de 3 hijos. Esas cosas se perdonan pero no se olvidan. Hasta hoy no he escuchado a ningún jerarca del Vaticano pidiendo perdón por este insulto. Y eso que si algo rechifla en el Vaticano es pedir perdón por lo que hicieron nuestros antepasados, y el Papa Francisco ya es un antepasado.
Gracias a Dios que nos protegieron a las ovejas los buenos pastores, El Padre Aberasturi, Monseñor Schneider, etc
En definitiva, viendo durante esos años tanto peloteo, mangoneo, disparateo, etc, el Vaticano perdió mi confianza, y usted sabe mejor que yo, que una vez perdida la confianza es muy costoso volver a recuperarla.
Nota de fray Nelson: Comprendo el malestar. Y lo he vivido y sufrido. Que todo ello no nos quite la perspectiva sobre aciertos y avances en el anterior pontificado, aunque es entendible que a algunos les cueste admitirlo. Por ejemplo, invito a ver este video.
Yo es que los avances no los termino de ver. Salvo que sea el "avance" sea hacia un estado de confusión y autodestrucción tremendos. Fue un Papa nefasto...
Nota de fray Nelson: Sin quitar errores y desaciertos; sin cerrar los ojos frente a lo obvio: por favor mira el video al que me he referido en mi mensaje anterior. Justicia y verdad no pueden faltar en el corazón del cristiano. Gracias.
Nota de fray Nelson: Excelentes preguntas. Ofrezco respuestas con honestidad.
1. Certezas absolutas no tenemos. Los signos, como por ejemplo: énfasis sostenida en la centralidad de la Persona de Jesucristo, dan esperanza.
2. En sí mismo es pecado de omisión permitir la heterodoxia. Ahora bien, las fuerzas para reconducir a la ortodoxia no son infinitas, en el sentido de que necesitas un caudal fuerte de obediencia, generosidad y santidad para que las reformas calen. Y ese caudal no es muy grande ahora mismo. Pretender que los solos decretos, castigos y excomuniones van a lograr el efecto es demasiado ingenuo y se paga caro.
3. En la misma línea con lo anterior: hemos de servir a la verdad; eso está claro. Pero el bien necesario requiere de todos modos sabiduría en la dispensación. Sin ello, la verdad impuesta sin caridad, sin sabiduría, sin atender a lo que puede ser recibido en cada momento finalmente logra poco. Doy un ejemplo extremo: si entro a un salón de clase de una secundaria para explicar a los muchachos que suicidarse tiene un alto riesgod e llevar al infierno, estoy diciendo algo cierto pero posiblemente hay otras maneras de enfocar las causas que están llevando a muchos jóvenes a ideación suicida.
Los comentarios están cerrados para esta publicación.





