Aprender latín en el siglo XXI

Con motivo del último documento del Papa Francisco, he visto resistencia y protestas en algunos sectores de la Iglesia Católica, con un especial énfasis en el valor del latín. ¿Qué piensa usted, fray Nelson? ¿En qué sentido es útil que en pleno siglo XXI aprendamos latín? –J.O.

* * *

Cada lengua que se ha hablado en esta tierra tiene un valor que trasciende lo puramente funcional de lograr una comunicación inmediata entre personas. Antes de hablar con otras personas, uno, en cierto modo, habla consigo mismo cuando reflexiona, sueña, proyecta; las palabras tienen el color y la textura de la vida misma, como se nota especialmente en las formas artísticas y culturales, propias de la poesía, la narrativa, incluso el modo de ver el propio pasado. Nuestros sueños, temores, y por supuesto, nuestras oraciones, no existen simplemente como movimientos anónimos de la mente sino que se traducen, expresan y difunden a través de palabras, y por lo tanto, con el auxilio de una lengua específica.

Por eso hoy muchos reconocen que la pérdida de una lengua es algo comparable con lo que es, en el ámbito ecológico, la pérdida de una especie. Así como cada especie es un modo de responder a la pregunta “¿Cómo vivir?", así también cada lengua expresa a su modo preguntas y respuestas como: “¿Por qué y para qué vivir?” Las lenguas no se hacen solas, sino que brotan del entretejido de seres humanos concretos. Al perderlas, perdemos de algún modo la riqueza humana y espiritual que estaba en ellos.

Lo anterior vale para toda lengua. Mucho más puede decirse del latín. Es la lengua en que la Iglesia Católica ha reflexionado, orado y predicado durante muchos siglos. Muchos conceptos que luego, con mayor o menor acierto, han pasado a las lenguas que llamamos “modernas” fueron primero acuñados a partir de palabras y raíces latinas, y por eso se entienden de modo más pleno y unívoco en esa lengua. Por supuesto, esto vale también para las lenguas bíblicas, y muy particularmente para el griego koiné y para el hebreo, pero es que no hay razón para oponer los estudios de estas lenguas llamadas con razón “clásicas.”

Desde el punto de vista litúrgico e incluso artístico, el latín resulta difícilmente comparable con ninguna otra lengua. Volúmenes y volúmenes de inspiradas e inspiradoras melodías nos ayudan a conectar con las profundas experiencias espirituales que tantos cristianos, hombres y mujeres, de otras épocas, tuvieron en su propio itinerario hacia Dios. La prosa bellísima de tantas plegarias despierta, con toda razón, sentimientos de elevación y de percepción de lo sacro en muchos corazones de todas las edades. No se ve por qué esa rqieuza deba perderse. Por supuesto, no estoy diciendo que sea el único modo, o que sea siempre el modo óptimo para toda expresión litúrgica, simplemente destaco que toda esa magnífica producción es un tesoro común para los católicos y que es necio desperdiciarlo u olvidarlo.

Todo lo anterior no debería llevar, sin embargo, a una actitud idólatra o fetichista con respecto al latín, como si no fuera posible expresar la fe de otro modo, o como si fuera imposible dar cumplido culto a Dios en otra lengua. El latín es bello, es venerable, nos ayuda a comprender mejor la lógica y el dinamismo de nuestra propia lengua, que tiene tantas raíces en el antiguo Lacio; pero el latín tiene sus limitaciones también. No podía ser de otro modo.

En efecto, la revelación bíblica no la recibió la Iglesia en latín sino en hebreo y en griego, y por eso, cuando se hace el ejercicio de la exégesis a partir de las lenguas originales, se ven los límites de las traducciones latinas (Vulgata y Neovulgata, principalmente). un ejemplo conocido es Juan 20,17: las palabras que Cristo resucitado dice en cierto momento a María Magdalena. La Vulgata traducía: “Noli me tangere!", que sería: “¡No me toques!"; ya la Neovulgata mejora la traducción: “Iam noli me tenere…", que corresponde a: “Ya suéltame” o simplemente “¡Suéltame!"–mucho más próximo al griego “Me mou haptou.” No es difícil suponer que casos como este existen en las traducciones latinas, asi como se dan prácticamente en todas las lenguas. En esto el latín no tiene forzosamente una ventaja.

Otro límite del latín tiene que ver con el simple hecho de que la vida humana es dinámica y por consiguiente no puede esperarse que un conjunto de conceptos, no importa qué tan bien articulados estén, logren captar todo lo humano de todas las épocas: simplemente no hay palabras en el latín clásico para nombrar muchas de las realidades actuales, no sólo de objetos (teléfono celular, computador cuántico, agujero negro, etc.) sino también de aquellos procesos que nos resultan familiares en lenguas modernas y bastante artificiales en latín; por ejemplo: calentamiento global, desertificación, impresionismo, postmodernidad. Está claro: se pueden crear vocablos que tengan aspecto latino y que “funcionen” gramaticalmente en latín pero el precio que se paga no es pequeño. Esto se nota en el hecho de que los Papas recientes han optado por escribir sus documentos en alguna lengua moderna (principalmente, italiano, pero también español o francés) y luego, cuando es necesario, han ordenado que se hagan algo así como retro-traducciones al latín. Claramente el latín no guía el pensamiento en estos casos sino que simplemente lo sigue de un modo que puede ser bastante servil.

Lo cual a su vez trae repercusiones cuando se prefiere de modo casi continuo la liturgia en latín. Hay tres posibilidades: no predicar; predicar en latín; o predicar en lengua vernácula. Lo primero no es concorde con el hecho de que la fe viene de escuchar la predicación, según bien enseña San Pablo. Lo segundo requiere un nivel de formación excepcional que muy pocas personas tienen en el mundo, y que de todos modos padece del defecto antes mencionado: vocablos artificiales hechos ad-hoc. Queda entonces la tercera posibilidad: que todo lo ritual sea en latín y la predicación en lengua vernácula. Pero esto introduce una separación entre el texto bíblico y la aplicación de ese mismo texto. Por ejemplo, si en el Evangelio se lee: “Iam noli me tenere” la predicación tendrá que traducir ese texto, o de hecho, en la práctica, cada versículo. Siempre habrá, pues, una fisura, más o menos grande, entre la Palabra que se proclama y las oraciones o entre la Palabra y la predicación. La sabiduría y la caridad del celebrante podrán subsanar esta situación pero no se debe negar que ahí estará. Por ello tiene todo el sentido la exigencia que hace Traditionis custodes de que las lecturas, en todos los casos, se hagan en lengua vernácula, según las traducciones autorizadas para cada lugar.

Dicho esto, yo concluyo que es bueno, muy bueno, estudiar latín y amarlo–como creo que deben estudiarse con diligencia el griego y el hebreo. Y sin embargo, ese amor no debe llevarnos a menospreciar la capacidad del Evangelio para desbordar todo molde cultural y lingüístico, y así movernos hacia Aquel que es el Logos eterno del padre.

25 comentarios

  
Ramón montaud
En Inglaterra el sector público imitará al privado y enseñará el latín, entre otros motivos para aprender el inglés!
12/08/21 6:09 AM
  
Jorge Cantu
No olvidar que el latín fue 'lingua franca' desde el imperio romano y es 'lengua madre' de una variedad de lenguas modernas (no sólo las 'romances', por ejemplo el inglés tiene más vocabulario de origen latino que el de origen germánico) y que su estandarización como lengua común por parte de la Iglesia latina contribuyó grandemente a la difusión de la fe y la cultura cristiana, humanística y científica durante más de mil años y contribuyó a la unidad de la Iglesia en la expresión de la Fe y el culto sagrado. Es parte de nuestro patrimonio lo queramos o no.

Hay una hermosa anécdota verídica referente a un sacerdote misionero católico que se filtró en la China comunista durante el gobierno de Mao en los años 70 del siglo XX, un campesino lo vio pasar y lo saludó en chino, el sacerdote le contestó también en chino. Ese hombre comprendió que el extranjero era sacerdote católico, ya que los misioneros católicos extranjeros que ellos y sus padres habían conocido aprendían el chino en el Instituto de Misiones. Discretamente el hombre le pidió al sacerdote que visitara su aldea y entrara en contacto con una comunidad católica escondida de las autoridades. Le pidieron que oficiara la Misa y él accedió. Él comenzó la misa en idioma chino (anécdota posterior a la implementación del 'Novus Ordo') pero se dio cuenta que nadie de la comunidad lo seguía. Entonces cayó en la cuenta y reanudó la misa en latín ('Vetus Ordo') y entonces todos siguieron sin problemas el rito de la Santa Misa con el que estaban familiarizados por generaciones.
12/08/21 6:36 AM
  
Juan F
No entiendo que tiene que ver el hecho del amor por el latín, a encontrarle sentido a lo que el papa Francisco ha querido hacer de condenar a la extinción el que fuera el rito inspirado para la forma de dar el culto al Dios altísimo! Y decir que la única Lex Orandi la expresa el NO y entonces lo que fue ya no es? Lamento mucho su posición y no es un tema de oposición al papa ni a los que prefieren el NO sin importar la Tradición. VIVA CRISTO REY!!!

Nota de fray Nelson: Afirmé que le veo sentido a exigir que las lecturas y la predicación sean en lengua vernácula. Lo demás, supongo que es desahogo tuyo. Y por esta vez, pase.
12/08/21 6:43 AM
  
Lector
Recomiendo la lectura del impresionante libro "El latín, lengua de la Iglesia", de la comprometida cristiana francesa Bernardette Lécureux. Es de 1964, cuando ya se temía seriamente por el futuro católico de esta lengua. Al español fue traducido y prologado en 1975 por un latinista de la categoría de Sebastián Mariner. Todavía pueden localizarse ejemplares en Internet.
Atrévanse a saber.
12/08/21 8:52 AM
  
José ignacio
Muchas gracias por su muy buen y esclarecedor artículo fray Nelson.
12/08/21 10:07 AM
  
AJ
Desde luego, es usted todo un exótico

Nota de fray Nelson: Ciertamente mi interés no va por lo exótico sino por la belleza de ser plenamente católicos, sacando del tesoro "nova et vetera."
12/08/21 10:08 AM
  
Pedro 1
Hay un diccionario en línea publicado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas promovido por el profesor Francisco Rodríguez Adrados y en él el verbo hapto en voz media con genitivo se traduce como “tocar”. Incluso se traduce al español el versículo de San Juan como “no me toques”.
Yo no veo ningún problema en esa traducción. Jesús se aparece a María Magdalena para que no sufra, pero desea ascender al Padre y debió de decírselo con mucho amor. En el Nuevo Testamento Trilingüe de la BAC de 1988, aparece la versión de la Neovulgata y pone “Noli me tangere”. En la página del Vaticano, sí pone “tenere”. No sé por qué si se aprobó con “tangere”.
Aquí va hapto en el diccionario griego:
ἅπτω
• Morfología: [perf. med. jón. ἅμμαι Hdt.1.86]
A c. suj. anim. o abstr. y varios regímenes

I c. ac., en v. act. sujetar, atar ἔντερον οἰός Od.21.408, βρόχους E.Or.1036, βρόχῳ γ' ἅ. ... δέρην atar el cuello con una cuerda E.Hel.136, βρόχον AP 7.493 (Antip.Thess.), χορὸν ἅψωμεν formemos un coro A.Eu.307, πάλην ... μέλλει ἅψειν va a trabar una lucha A.Ch.868, cf. Pl.Cra.417e
•unir τὴν Μεγαρέων πόλιν καὶ Κορινθίων τοῖς τείχεσιν Arist.Pol.1280b14
•en v. med. ἁψαμένη βρόχον tras atarse un lazo, Od.11.278, A.R.1.1065, ἀγχόνην ἅψαντο se ataron una cuerda para ahorcarse, Semon.2.18, cf. A.Fr.47a.14, κρεμαστὸν ἅψεται ἀμφὶ βρόχον E.Hipp.110.

II gener. c. gen., en v. med.

1 c. gen. de pers. y partes del cuerpo tocar γούνων Il.1.512, cf. Plu.2.1100a, χειρῶν Il.10.377, γενείου Od.19.473, φόνου E.IT 381, τῶν σφυγμῶν tomar el pulso Arr.Epict.3.22.73, αὐτοῦ Hierocl.Facet.186, αὐτῶν Eu.Luc.18.15, cf. Eu.Marc.10.13, Eu.Matt.17.7, τῆς χειρὸς αὐτῆς Eu.Matt.8.15, μή μου ἅπτου no me toques, Eu.Io.20.17
•c. ac. indicando acción curativa τὸν δὲ ἁψάμενος Sol.1.62, χεῖρα ἥψατο Eu.Matt.8.3
•c. gen. de cosas τῶν τύμβων Hdt.4.172
•fig. ἄνθρωπος ... ζῶν ... ἅπτεται τεθνεῶτος εὕδων, ἐγρηγορὼς ἅπτεται εὕδοντος el nombre vivo roza con su propia muerte al dormir; despierto, roza con su sueño (c. juego de palabras con ἅπτω B 1 q.u.) Heraclit.B 26
•c. gen. de abstr. ἅπτεται τοῦ αἰσθητοῦ está en contacto con lo sensible Numen.11.19, ἅψασθαι μυστηρίων participar de los sacramentos Synes.Ep.41 (p.59)
•medic. adherirse ἡ σάρξ ... ἅπτεται τοῦ ὀστέου la carne se adhiere al hueso Hp.Art.50, αἱ ὑστέραι ... τῆς κύστιος Hp.Mul.2.137.
(...)

Nota de fray Nelson: Gracias por la transcripción que haces. Hay un orden en las acepciones, que conviene tener presente, sobre todo cuando se trata de lenguas antiguas. Sobre la parte propiamente lingüística, he incluido un análisis más amplio en esta otra respuesta a un comentario.
12/08/21 2:13 PM
  
Tulkas
Este artículo no toca el núcleo de la cuestión qué es la finalidad del latín porque ASUME calladamente que otras lenguas (¿el italiano, el inglés, el español?) cumplen ya la función del latín, que es ser lengua franca DENTRO de la Iglesia.

Usted no habla latín, no podría NI escribir un post en latín NI mantener una conversación fluída. Ergo, su opinión vale cero o menos que cero.

Nota de fray Nelson: Extraneum mihi videtur tuum commentarium in lingua hispanica scriptum esse...
12/08/21 3:45 PM
  
sofía
Muchas gracias por su artículo.
Nunca me ha gustado el latín, me suena fatal; sin embargo este artículo me ha hecho comprender q es una lengua q debemos tener interés en comprender los católicos, los hablantes de lenguas romances y los hablantes de otras lenguas q se quieran familiarizar con lenguas romances, así como los aficionados a la historia.
A estas alturas de la vida no me creo capaz de aprender griego o hebreo partiendo de cero, pero voy a probar con el latín. Empecé con el esperanto, q me suena igual de mal y es bastante menos útil, así q cambiaré esperanto por latín como afición para el tiempo libre.
Paz y Bien
12/08/21 4:34 PM
  
Lector
A veces se confronta el latín con lenguas venerables como el griego e incluso el hebreo, como si hubiese existido una especie de edad de oro en que toda la Iglesia habló griego redactando en esta lengua el Nuevo Testamento; hasta que la fuerza de la historia le obligó a ceder y a expresarse en adelante en el imperial latín... Pero no fue en ningún modo así. El latín acompañó desde su cuna a la Iglesia toda vez que fueron sus columnas, San Pedro y San Pablo, quienes decidieron instalarse en Roma y en ella encontraron finalmente el martirio. Los propios Hechos de los Apóstoles terminan con un Pablo recibido en la itálica Pozzuoli por una pequeña comunidad cristiana, para salir en breve hacia la inmortal Urbe latina y quedarse.

Nota de fray Nelson: Mi insistencia en el griego y el hebreo parte únicamente del hecho del lugar irreemplazable que tienen como vehículo primero de la Revelación bíblica.
12/08/21 5:03 PM
  
Feri del Carpio Marek
También desde el punto de vista intelectual es importantísimo el Latín. Muchos de los más grandes pensadores de la humanidad pensaron y escribieron sus obras en Latín: en primer lugar en las más nobles ciencias, que son la teología y la filosofía, tenemos, para citar algunos, a San Agustín, San Anselmo, San Bernardo, Santo Tomás. En matemática y física tenemos por ejemplo a Newton y Gauss entre muchos otros. Y lo mismo encontramos en otros campos del saber. Leer a esos grandes pensadores en la propia lengua en que escribieron tiene un valor enorme, pues toda traducción pasa necesariamente por la interpretación del traductor, ya no se está leyendo directamente de la fuente.

El hecho que el Latín ya no se usa, y por tanto no evoluciona con los cambios sociales, tecnológicos y culturales de las épocas no es un límite sino más bien una ventaja del Latín. Al ser lengua muerta, el cultivarla nos permite mantenernos en contacto más directo con las épocas pasadas en que se usó esta lengua. También al no evolucionar, permite mantener el significado auténtico de conceptos importantes de la filosofía y la teología. Finalmente es también una ventaja para su uso en la liturgia.

En cuanto a la traducción bíblica, no soy experto ni en Latín, ni en Griego, tampoco en exégesis bíblica, entonces no me consta que lo del noli me tangere sea como lo dices tú, o como lo dijo San Jerónimo. Si bien este último no goza de carisma de infalibilidad, por su conocimiento de las lenguas, culturas y mayor cercanía temporal con los acontecimientos evangélicos es una autoridad que no descarto tan fácilmente. Pero aún concediendo que sea como dices tú, que esa traducción sea inadecuada, el defecto obviamente que no se puede atribuir al Latín como lengua, sino a la traducción del Griego a la lengua romana.

En cuanto a la predicación, esta ya se daba en lengua vernácula antes de la reforma (más bien revolución) litúrgica del 70, y también las lecturas se leían en Latín y luego en lengua vernácula, entonces la crítica al rito tridentino en este respecto no cabe. Más aún, el CVII establece que se conserve el uso de la lengua latina en los ritos latinos. Entonces defender que en la nueva misa no se use el Latín, es desobedecer al CVII y creerse más sabio y más pastoral que la Madre Iglesia.

Por cierto, el mejor documento del Magisterio sobre el valor e importancia del Latín, lo escribió San Juan XXIII el mismo año que inauguró el Concilio. Importante tenerlo en cuenta, y leer ese documento.

Nota de fray Nelson: Debo decir, en primer lugar, que me encantan comentarios como este. Es de aquellos que enriquecen, complementan, elevan el nivel de la discusión, niegan o contradicen sobre la base de argumentos. En esa misma tónica, quiero expresarme yo sobre cada párrafo enviado por Feri.

Primer párrafo: totalmente de acuerdo en todo.

Segundo párrafo: No estoy de acuerdo. Una lengua que no se habla activamente por un número significativo de personas tiene la ventaja de la estabilidad conceptual. Pero esa ventaja sólo es válida en la medida en que nos referimos a los procesos intelectuales, académicos y eclesiásticos anteriores a que tales conceptos fueran acuñados. Es la razón por la que muchas veces es necesario citar las palabras en sus lenguas originales (ya se trate de latín, griego koiné, francés, o lo que sea) cuando sea hace un escrito de cierto nivel. Pero los mencionados procesos intelectuales, académicos y eclesiásticos no han terminado ni en 1800, ni en 1900, ni en 1962. Afirmar lo contrario sería negar la evolución del pensamiento humano y por supuesto también: la capacidad del pueblo cristiano de crecer en la profundización de la Palabra revelada. No hay motivo para suponer que en algún punto de la historia tenemos la caracterización y conceptualización completa y óptima de la Revelación. Cuidar lo que se ha conseguido no debe oponerse a avanzar en lo que se puede y debe avanzar. Es lo que ha hecho la Iglesia desde el siglo II con los primeros balbuceos teológicos que más adelante constituirían el magnífico tratado de la Trinidad.

Tercer párrafo: Mi comentario sobre aquel texto de Juan tiene un propósito específico (que no es criticar la colosal obra de San Jerónimo, vista en su conjunto). Lo que quiero destacar es que el latín no es autoridad última cuando se trata de aquello que es el alma de nuestra teología y fuente primera de nuestra fe: la Revelación. Y digo esto no para quitarle importancia sino para darle la justa.

Cuarto párrafo: El Concilio Vaticano II es un punto dentro del Magisterio ordinario de la Iglesia. Ya yo noto aquí en tu escrito una tendencia a "congelar" lo enseñado: algo así como "quedémonos sólo con los conceptos de la época en que el latín era lingua franca en Occidente; si vamos a avanzar, quedémonos sólo hasta el Vaticano II..." Ciertamente, el CVII tiene su propuesta con respecto a la lengua latina en la liturgia; y ciertamente el Misal de Pablo VI no sigue esa indicación específica, mientras sigue apelando al principio general de la participación activa y fructuosa. Ahora pregunto yo: ¿Pasa algo? ¿Es que debemos entender al Papa como simple ejecutor de disposiciones anteriores? Se entiende y es exigible que atienda la voz de un Concilio Ecuménico pero su autoridad pontificia--seamos claros--no brota del Concilio. por lo demás, escuchemos lo que dijo Sacrosanctum Concilium:

36. § 1. Se conservará el uso de la lengua latina en los ritos latinos, salvo derecho particular.
§ 2. Sin embargo, como el uso de la lengua vulgar es muy útil para el pueblo en no pocas ocasiones, tanto en la Misa como en la administración de los Sacramentos y en otras partes de la Liturgia, se le podrá dar mayor cabida, ante todo, enlas lecturas y moniciones, en algunas oraciones y cantos, conforme a las normas que acerca de esta materia se establecen para cada caso en los capítulos siguientes.
§ 3. Supuesto el cumplimiento de estas normas, será de incumbencia de la competente autoridad eclesiástica territorial, de la que se habla en el artículo 22, 2, determinar si ha de usarse la lengua vernácula y en qué extensión; si hiciera falta se consultará a los Obispos de las regiones limítrofes de la misma lengua. Estas decisiones tienen que ser aceptadas, es decir, confirmadas por la Sede Apostólica.


Subrayados míos. A la vista de esas salvedades ya previstas por el Concilio, difícilmente puede deducirse que San Pablo VI, o que el Papa Francisco, hayan obrado en contra del Concilio.

Quinto párrafo: personalmente estoy de acuerdo; aunque es asunto de discernimiento y casi de gusto personal.

De nuevo, gracias por un comentario tan enriquecedor.
12/08/21 5:26 PM
  
Lector
Y ya son ganas de enmendar la plana a San Jerónimo por parte de la sedicente Neovulgata; y de llevarse por delante, de paso, la riquísima tradición pictórica de los "Noli me tangere", metiendo ahí con calzador el "tenere". Cuando hasta el diccionario masivamente utilizado por los estudiantes de griego clásico de habla española --el de don José María Pabón (Vox)-- deja también claro que "hapto", en voz media, puede significar 'tocar' y 'coger'.

Nota de fray Nelson: No veo motivo para usar el despectivo adjetivo "sedicente." Con el texto griego a la vista son notables las mejoras de la Neovulgata en muchos puntos. Y de nuevo: que una acepción quepa no quiere decir que sea la más apropiada. Esto se puede demostrar en el caso que nos ocupa.

En efecto, Cristo Resucitado invita a otros a que perciban la verdad de su resurrección a través de los sentidos, incluyendo el tacto. En el mismo Evangelio de Juan, vemos al Señor invitando a Tomás a que toque las llagas de sus manos y de su costado (Juan 20,24-29). En Mateo 28,9 las mujeres que habían acudido al sepulcro le abrazan los pies, sin que haya ningún acto de reproche o distancia por parte del Señor. En Lucas 24,13-35, en el pasaje de Emaús, el Resucitado trata con particular cercanía a aquellos dos discípulos, hasta compartir la mesa con ellos; queda implícito el natural trato próximo y el tacto. En el mismo capítulo, versículo 39, indica expresamente a los discípulos: "¡Palpadme!" (pselaphésate). Podrían encontrarse aún otros testimonios.

De todo ello se deduce que el Resucitado no tiene problema con ser tocado, y que la traducción "No me toques" (Noli me tangere) no es consecuente con lo que nos dicen de Cristo los evangelios propios de la Pascua. Que ello haya producido representaciones pictóricas (que tienen su propio valor en términos de arte) no es culpa del griego ni del latín.

Si miramos la construcción gramatical, esta impresión se confirma. El imperativo está en voz media; no en voz activa. Si estuviera en voz activa, indicaría de modo simple: no me toques. Pero el uso de la voz media en el verbo haptomai indica el "adherirse" o "aferrarse." Por consiguiente, la traducción correcta, gramaticalmente, sería "No te aferres a mí" o también "Deja de tocarme" o de modo más simple: "Suéltame." Con razón la que tú llamas "sedicente" Neovulgata traduce al latín: "Iam noli me tenere…" Este tipo de discusión no se resuelve con ironías o anécdotas sino sobre bases más sólidas.

Y sin embargo, mi punto fundamental no es toda esta discusión lingüística sino que intento destacar algo que debería ser obvio para todos: el latín no es autoridad última cuando se trata de aquello que es el alma de nuestra teología y fuente primera de nuestra fe: la Revelación. Y digo esto no para quitarle importancia sino para darle la justa.
12/08/21 6:49 PM
  
Gerardo S. I.
Concuerdo con Ud.
Yo opino que raya en la idolatria los que dicen que el Latin es la lengua sagrada de la Iglesia.
12/08/21 7:42 PM
  
WALDEMIR GARCIA
Cito: "Por ello tiene todo el sentido la exigencia que hace Traditionis custodes de que las lecturas, en todos los casos, se hagan en lengua vernácula, según las traducciones autorizadas para cada lugar".

Coincido con el anterior planteamiento, aunque en la práctica hay y habrá que prestarle atención a estas "traducciones autorizadas" ya que muchas, como Usted sabe, no son correctas. Sin hablar del daño y confusión que provocan en los fieles, y el problema que implica corregir esto. En los tiempos actuales es muy difícil mantener la unidad en este sentido.

Dios lo bendiga Fray Nelson.

Instaurare omnia in Christo!
12/08/21 8:04 PM
  
Feri del Carpio Marek
Gracias fray Nelson por tu gratitud con respecto a mi comentario. Solo un apunte a tener en cuenta sobre tu respuesta al párrafo sobre el CVII: fue Benedicto XVI, cuyo magisterio es 50 años posterior al inicio del Concilio, quien más se interesó en una interpretación adecuada del Concilio, y fue precisamente él quien resaltó que lo importante del Concilio es la letra, sus documentos. ¿También observas en este Papa, perito del Concilio, una tendencia a congelar lo enseñado?

Cito aquí de la homilía de Benedicto XVI con motivo de los 50 años de la apertura del Concilio:

"Con el fin de que este impulso interior a la nueva evangelización no se quede solamente en un ideal, ni caiga en la confusión, es necesario que ella se apoye en una base concreta y precisa, que son los documentos del Concilio Vaticano II, en los cuales ha encontrado su expresión. Por esto, he insistido repetidamente en la necesidad de regresar, por así decirlo, a la «letra» del Concilio, es decir a sus textos, para encontrar también en ellos su auténtico espíritu, y he repetido que la verdadera herencia del Vaticano II se encuentra en ellos. La referencia a los documentos evita caer en los extremos de nostalgias anacrónicas o de huidas hacia adelante, y permite acoger la novedad en la continuidad."

Nota de fray Nelson: Por eso cité la letra (n. 36) de Sacrosanctum Concilium...
12/08/21 9:38 PM
  
Lector
¿Pero no se da usted cuenta, Fray Nelson, que los marcianitos del siglo XXI, los del B 2 y el C 1 en inglés, pretendemos dar clase nada menos que de griego "koiné", por ejemplo, a San Juan Crisóstomo, QUE HABLABA KOINÉ, y que era de la misma opinión que San Jerónimo en lo tocante al "Noli me tangere"?

Nota de fray Nelson: Es curioso tu argumento (dejando aparte la ironía innecesaria). Para en verdad decir que San Juan Crisóstomo era de la opinión de San Jerónimo, en la traducción que este hizo del griego al latín, el Crisóstomo tendría que haberse expresado en latín, usando el "Noli me tangere" de Jerónimo. Pero, como bien dices, ¡el Crisóstomo se expresaba en griego! Por consiguiente en el texto al que aludes, que es la Homilía LXXXVI [LXXXV] (en traducción al español aquí), el gran predicador tendría que haberse expresado en latín, cosa que por supuesto no hizo. El "No me toques", que aparece por ejemplo en la traducción a la que he citado, no es de Crisóstomo, ni puedes tú alegar en favor de tu tesis su autoridad por la simple razón de que él no se expresó en latín ni en español sino en griego, y en griego no tenía que hacer otra cosa sino repetir el "Me mou haptou" del que hemos venido hablando.

Si miramos la traducción (donde por supuesto aparecerá "No me toques", que NO es de Crisóstomo sino del traductor), nos damos cuenta que el sentido que este gran santo le da al texto no es el de no tocar sino el de "no te aferres a mí", es decir, como hemos sostenido: "¡Suéltame!". Transcribo lo del santo, a partir del enlace anterior:

¿Por qué le dijo Cristo: No me toques? Dicen algunos que ella le suplicaba cierta gracia espiritual, pues había oído a los discípulos decir de El: Si me fuere a mi Padre Yo le rogaré y El os dará otro Consolador. Pero ¿cómo pudo oír ella tal cosa de Jesús, pues no estaba con los discípulos? Por otra parte tales imaginaciones andan muy lejos del sentido de este pasaje. ¿Cómo pedía ella semejante gracia cuando Jesús aún no subía a su Padre? Entonces ¿cuál es el sentido? Yo pienso que se trata de que ella anhelaba entretenerse más en conversar con Jesús, y conversar con El como anteriormente lo hacía; y que a causa del gozo no acababa de elevar sus pensamientos, a pesar de que Jesús estaba, según la carne, en un estado mucho mejor.


Todo esto demuestra más bien por qué no se debe absolutizar el latín, aunque sean tan grandes los tesoros de sabiduría que nos han llegado ene sa lengua.

12/08/21 10:18 PM
  
Feri del Carpio Marek
La letra (n. 36) permite dar mayor cabida a la lengua vernácula en la liturgia de la palabra y oración de los fieles. De ninguna manera permite eliminar el Latín. En esto la edición del misal completamente traducido a lengua vernácula es una desobediencia al Concilio, al menos desde el punto de vista "congelador" de Benedicto XVI, al que yo adhiero.

Nota de fray Nelson: ¿Quién está eliminando el latín? No confundamos ritos, o formas de ritos, con lenguas... Lo de adherirse a uno u otro "congelador" (es decir, declarar terminada una doctrina no declarada formalmente como dogmática, y esto sólo en materia de fe y moral) sencillamente no es católico.
12/08/21 10:22 PM
  
Lector
Y por último, Fray Nelson, no le importuno más: me he alegrado mucho de que los redactores de la Neovulgata sí hayan respetado la misma expresión de San Jerónimo, pero en el famoso versículo 1 Crónicas 16, 22:

“Nolite tangere christos meos
et in prophetis meis nolite malignari”

Se conoce que en hebreo no es tan fina la frontera entre el tocar y el agarrar. O incluso tal vez se les pasó...

Nota de fray Nelson: En efecto, en hebreo el verbo de 1 Crónicas 16,22 es "naga" que sólo tiene como traducciones tocar, alcanzar, o incluso, golpear. Es un caso completamente distinto del mencionado en Juan 20,17. Además, el contexto excluye el sentido de "aferrarse," que sin embargo, podría entenderse en la traducción de los LXX. Dios te bendiga por tu veneración a San Jerónimo, y que el mismo santo nos ayude a evitar cualquier forma de idolatría con el latín.
12/08/21 10:39 PM
  
Feri del Carpio Marek
¿Quién elimina el Latín? Los misales que menciono, completamente traducidos a la lengua vernácula. No confundo ritos o formas de ritos con lenguas. Simplemente hice notar que el Concilio estableció que se conserve el Latín en el rito, permitiendo en partes específicas (liturgia de la palabra y oración de los fieles) el uso de lengua vernácula, lo cual no se ha cumplido, dando lugar a misales traducidos completamente a la lengua vernácula. Cada persona puede hacerse su juicio prudencial sobre la conveniencia o no de tal desobediencia al Concilio, pero objetivamente es una desobediencia a lo que pidieron los Padres Conciliares en Sacrosanctum Concilium.

Desde mi punto de vista es inconveniente precisamente por todos los elogios que tú mismo haces de esta lengua. Traducir completamente el misal, además de ser contrario a lo establecido en SC, llevó al paulatino desprecio de esta lengua en una parte significativa de clérigos y religiosos, privando a los fieles de la oportunidad de nutrirse de este gran tesoro espiritual, cultural y artístico, eso tú lo debes haber constatado con mucha mayor amplitud que yo.

Abandonar por completo el uso del Latín en una celebración eucarística (que es el caso de la inmensa mayoría de las celebraciones al menos en Iberoamérica) es incomprensible desde el punto de vista pastoral, teniendo en cuenta lo que tú mismo dices en tu brillante párrafo que comienza con esta hermosa frase:

«Desde el punto de vista litúrgico e incluso artístico, el latín resulta difícilmente comparable con ninguna otra lengua.»

Precisamente debido a lo que dices más adelante en este párrafo

«La prosa bellísima de tantas plegarias despierta, con toda razón, sentimientos de elevación y de percepción de lo sacro en muchos corazones de todas las edades.»

es que pastoralmente es adecuadísimo que se mantenga el uso de latín en las plegarias e himnos de todas las celebraciones, precisamente para permitir con mayor eficacia una verdadera participación activa y fructífera de los fieles.

Y también por otro motivo que vale la pena mencionar, la "catolicidad" de la lengua latina, en el sentido de su universalidad: si se hubiese mantenido lo establecido por SC, los fieles estaríamos familiarizados con el rito en lengua latina, y al ir a cualquier país del mundo podríamos acompañar con esa familiaridad la misa celebrada, y con los correspondientes frutos espirituales.

Pienso que un artículo como este hace mucho bien a la Iglesia, Fray Nelson, Dios te lo pague; pero no sé si coincides conmigo en que además de escribir elogios al Latín y reconocer su valor, es muy importante que en la práctica se promueva su conocimiento y familiaridad incluyéndolo en todas aquellas partes de la liturgia que el Concilio ha pedido que se conserve esta lengua, tanto en las plegarias como en los bellos cantos gregorianos en esta lengua.

Hasta el gobierno de Reino Unido se ha dado cuenta de la importancia y valor de esa lengua, y ha tomado medidas prácticas para familiarizar a su población en la misma, mientras que vergonzosamente muchos en la Iglesia la desprecian o se avergüenzan de ella, porque el modernismo les ha llevado a mirar con desprecio a su pasado (algo similar, por cierto ocurre con el desprecio a Santo Tomás en la formación de clérigos y religiosos).

Nota de fray Nelson: Yo promuevo el aprendizaje del latín. Lo he enseñado durante años. Rezo en latín (novus ordo) muchas veces. Sólo que considero que la verdadera tarea es ayudar a que sea conocido y amado, y para eso la sensatez, la serenidad y el sentido de pertenencia a esta Iglesia real nuestra, la Iglesia Católica, con el Papa Francisco a la cabeza, son nuestros aliados. Hacer capilla aparte; hablar del rito tridentino como "verdadera misa"; afirmar que lo sagrado se quedó circunscrito a los textos latinos... a la larga perjudica, y mucho.
13/08/21 12:25 AM
  
Marisa Rosas (Guadalajara, México)
Me parece interesante aprender latin por tres razones:
1- Aunque es una lengua "muerta", sigue viva.
2-Podríamos leer en su forma original muchos escritos realizados en esa lengua. Eso significa que podemos leer en el presente como si viajásemos al pasado
3-La ciencia usa el latin para nombrar: plantas, animales, descubrimientos (como LUCY), etc.
4-Soy abogad@. En Derecho hay muchas términos en latín. Para mí sería muy útil aprender esta lengua.
5--El Español tiene más del 70% de sus palabras con raíces latinas.
6-Ayudaría a aprender más fácilmente otras lenguas como el Italiano, Francés, Portugués, Rumano y hasta Inglés.
7- Como el aprender cualquier lengua actual, desarrolla inteligencia y otra manera de estructurar "por dentro". Cada lengua aporta algo en la estructura del pensamiento.
8- El que te vean tus hijos que aprendes algo "nuevo" pero con utilidad, como el latín, quizá poco común para muchos, se me hace valioso.

Yo digo que nunca es tarde para aprender una lengua nueva o cualquier cosa. Que a veces cuesta un poco más de trabajo conforme se avanza en edad, es verdad, pero mantiene el "ratón" de adentro del cerebro, trabajando y corriendo ( como los hámsters en su rueda en su jaula).
Espero pronto entrar a un curso de esta lengua y hacer mi esfuerzo de comprenderlo y aprenderlo.
La pregunta entonces sería en vez de por qué aprender latín, sería: ¿Por qué no aprenderlo?.
13/08/21 12:39 AM
  
Feri del Carpio Marek
Muchas gracias por el saludable diálogo, Fray Nelson. Solo comento una frase de tu última respuesta y ya no te canso más a ti ni a los lectores de comentarios :-)

« Hacer capilla aparte; hablar del rito tridentino como "verdadera misa"; afirmar que lo sagrado se quedó circunscrito a los textos latinos... a la larga perjudica, y mucho.»

De acuerdo que eso perjudica, pero, aunque conozca poco, mi impresión es que las personas que hacen eso son cinco gatos, aunque algunos tal vez muy bulliciosos. Mucho más perjudica la actitud de encasillar en ese grupo a quienes aman la Iglesia, la Tradición y la Liturgia, particularmente la misa antigua, porque ese encasillamiento es una estrategia mentirosa para ahogar a grupos auténticamente católicos, serenos y con pleno sentido de pertenencia a nuestra Iglesia actual y real que se empeñan en permitir que la Iglesia goce y se nutra de tesoros espirituales valiosísimos.

De hecho, los esfuerzos de esos grupos creo que son de gran eficacia en el combate a otro grupo, mucho más grande, que lamentablemente no hace capilla aparte, y los altos prelados de la Iglesia han renunciado al necesario uso de la autoridad para excomulgarlos: los herejes modernistas. Visto esto, llama la atención de sobremanera que el Papa Francisco sea tan indulgente con estos últimos, y se empeñe en sofocar a los otros, sin tener en cuenta en su actitud con estos últimos la advertencia del maestro Gamaliel a los judíos fariseos.
13/08/21 1:08 AM
  
Lector
Fray Nelson, no se me escape: en lo que digo que concuerdan Crisóstomo y Jerónimo es en la ausencia de contacto y menos aún de agarrones. Y Crisóstomo al menos, cuando leía griego, sabía muy bien lo que leía porque lo hablaba y lo escribía a diario. Usted culpa al latín de algo que ni siquiera está claro en el propio griego neotestamentario.
Éste es el texto crucial de San Juan Crisóstomo al respecto: "Homiliae in Ioannem" 86.1-2:

Tαύτης γοῦν ἀπάγων αὐτὴν τῆς ἐννοίας, καὶ τοῦ μετὰ πολλῆς αὐτῷ ἀδείας διαλέγεσθαι (οὐδὲ γὰρ τοῖς μαθηταῖς φαίνεται λοιπὸν ἐπιχωριάζων ὁμοίως), ἀνάγει αὐτῆς τὴν διάνοιαν, ὥστε αἰδεσιμώτερον αὐτῷ προσέχειν […] τὸν δὲ ἐκεῖ μέλλοντα ἀπιέναι, καὶ μηκέτι μετὰ ἀνθρώπων στρέφεσθαι, οὐκ ἔδει μετὰ τῆς αὐτῆς ὁρᾷν διανοίας ἧς καὶ πρὸ τούτου

"Corrigiéndole, pues, el pensamiento y la excesiva libertad de hablar con Él (pues vemos que ni con los discípulos se le ve que conversa así), la levanta en su modo de razonar a fin de que lo trate con más reverencia […] A quien ha de subir allá y no estará ya más con los hombres, no convenía en adelante tratarlo del mismo modo que antes”.

Y ésta es la exégesis que hace del fragmento nada menos que Juan Chapa Prado, teólogo, filólogo clásico y papirólogo de la Universidad de Navarra:

"Pero tampoco Juan Crisóstomo escapa a esta manera de entender el texto y se inclina por pensar que Jesús evita que María le toque porque esa acción no estaría conforme con su dignidad de resucitado. Por tanto, a pesar de que la traducción que se ha impuesto en la actualidad interpreta que María estaría agarrando a Jesús, el problema no queda resuelto. De ahí que haya también quien elige una vía parecida a la clásica y considere más probable que μή μου ἅπτου exprese una cierta intencionalidad y haya que traducirlo por: 'No intentes tocarme' o 'No te acerques', en conformidad con el significado del verbo ἅπτομαι como verbo de movimiento".

Nota de fray Nelson: Ante todo, quede claro que el Crisóstomo no usa la expresión latina, de modo que todo aquello de que no hubo contacto queda solamente en tu deducción. Pero tu deducción, o la de Juan Chapa, no explica lo que dije como respuesta a otro comentario tuyo, a saber, que el Resucitado se muestra sensiblemente, y de hecho dice expresamente: "¡Palpadme!" (Lucas 24). Tiene mucha lógica esto último: puesto que la resurrección es un hecho que implica de lleno la realidad corporal de nuestro Señor, y los cuerpos son percibibles por los sentidos, por eso Cristo quiso ser visto y también tocado, de manera que no quedase duda de la verdad de su cuerpo, es decir, que no se trataba de una alucinación o de un fantasma. En este sentido no es cierto lo que dice el Crisóstomo: que Cristo no mostró tal familiaridad con los discípulos (varones). Le vemos partir el pan con ellos en Lucas 24 y prepararles un desayuno en la playa en Juan 21.

Por supuesto, lo de "no intentes tocarme" es absolutamente incoherente con Mateo 28,9 que expresamente dice que aquellas mujeres le abrazaron los pies. ¿Sólo a la Magdalena, la escogida como primera testigo, según el plan de su Providencia, tenía Cristo que apartarla de cercanía corporal? Ciertamente el texto bíblico como tal no avala tal interpretación, que tendrá entonces un origen ajeno a la Biblia y a la praxis misma de Jesús; posiblemente algo relacionado con el modo de entender lo sagrado.
13/08/21 2:48 AM
  
hornero (Argentina)
Fray Nelson; todas mis simpatías hacia el latín y el griego.
Los comentarios son de gran valor, los he leído y disfrutado.
Y lo que es para mí importante, es que, ante todo su artículo, y luego los comentarios, me han llevado a recordar que más allá del valor de cada lengua como medio de comunicación humana, tanto en el orden teológico-filosófico-poético, como en el orden de la comunicación natural-racional común, su conjunto diversificado se originó como castigo al orgullo de pueblos descendientes de Noé que edificaban una torre para llegar al cielo.

“He aquí un pueblo uno, tienen todos una sola lengua…confundamos su lengua de modo que no se entiendan unos a otros. Por eso se llamó Babel, porque allí confundió Yavé la lengua de toda la tierra” (Gen 11, 6-10).

Ahora bien, ante la Esperanza que deparan estos tiempos signados por el anuncio del triunfo del Corazón Inmaculado de María en el mundo, así como por los enfoques proféticos de tres Papas: “restablecer la armonía primitiva” (Pío XII); la “Civilización del Amor” (Pablo VI); “Cruzar el umbral de la Esperanza” (S.J.P.II), cabe preguntarse si Dios restablecerá acaso la unidad de la lengua en el mundo, como fruto de la conversión de la humanidad.

“No estáis en el ocaso, sino en el renacer del más brillante Amanecer” (Mens. de la Virgen en San Nicolás).

Nota de fray Nelson: Leyendo Hechos 2, veo muy difícil entender la unificación de la humanidad en términos de una sola lengua, en el sentido usual de una lengua, como decir el latín o el inglés o el que sea. Pero que sí hemos de anhelar y esforzarnos para que haya unidad en Cristo y para gloria del Padre, ¡de acuerdo!
13/08/21 2:54 AM
  
Lector
Y respecto al versículo 1 Crónicas 16, 22 (contenido en el salmo 105):

“Nolite tangere christos meos..."

Creo que incluso al lector más ingenuo y menos observador de la Biblia, de Cervantes y hasta de Josemaría Escrivá, le evocaría inmediatamente el "Noli me tangere" de la Vulgata y del arte sacro, porque sin tener yo ni idea de teología, percibo un vínculo íntimo entre ambas expresiones bíblicas aparentemente tan separadas, y estoy seguro de que algún Padre antiguo o escritor piadoso lo vio en su día. En cualquier caso es cosa mía, pero refuerza igualmente mi convicción de que el "tenere" de la Neovulgata ha sido un dislate.

Nota de fray Nelson: Pues sí: es cosa tuya, según veo. Así como es cosa tuya ese lenguaje despectivo hacia una traducción latina muy fina y bien fundada como es la Neovulgata. Veo además que no has atendido a la argumentación bíblica que muestra que el problema no está en el "tocar". Muestras así con claridad adónde se llega por una sobreestima del latín. En fin, Dios nos bendiga a todos.
13/08/21 3:03 AM
  
Fray Nelson
Son abundantes los comentarios recibidos y mis circunstancias de tiempo no me permiten continuar con los interesantes desarrollos que proponen algunos de ellos. Mi agradecimiento a todos.
13/08/21 2:47 PM

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