Jubileo y esperanza
El papa ha hecho pública la bula de convocación del Jubileo de 2025: “La esperanza no defrauda” es el título, tomado de unas palabras de san Pablo, de este documento. El Jubileo es un año de gracia, un camino, una peregrinación de esperanza, que el romano pontífice convoca cada veinticinco años. El primero de ellos se celebró en 1300, aunque ya existía algún precedente; por ejemplo, el Jubileo compostelano, cuando la fiesta de Santiago coincidiese en domingo, concedido en 1122 por Calixto II.
San Agustín decía que “nadie, en efecto, vive en cualquier género de vida sin estas tres disposiciones del alma: las de creer, esperar y amar”. La gracia de Dios eleva nuestra condición creada y nos permite albergar una esperanza que nace del amor que brota del Corazón de Jesús traspasado en la cruz, que se fundamenta en la fe y que es irradiada, como una luz que ilumina la existencia, por el Espíritu Santo. Y con la esperanza, Dios nos otorga la paciencia que, dice el papa, “ha sido relegada por la prisa”, por el acuciante “aquí y ahora” que hoy hace de esta virtud una realidad extraña.

Para aproximarse a la cuestión de la relación entre la ciencia y la fe resulta útil leer a los grandes autores de la historia cristiana. Entre ellos, destaca con méritos propios san Agustín, obispo de Hipona (354-430). En uno de sus escritos, titulado “De Genesi ad litteram”, advierte de lo contraproducente que resulta, amparándose de modo erróneo en los textos bíblicos, contradecir los datos que sobre el conocimiento del mundo proporcionan la razón y la experiencia.
Una de las cuatro basílicas papales es la de Santa María la Mayor, edificada en la cumbre del monte Esquilino, una de las siete colinas de la Roma antigua. La tradición dice que la Virgen María se apareció en sueños al patricio Juan y al papa Liberio pidiendo la construcción de una iglesia en su honor en un lugar que indicaría milagrosamente. La noche del cinco de agosto de 358 apareció cubierta de nieve una parte del Esquilino. Y en ese terreno se levantó la basílica. Cada cinco de agosto, día de la Virgen de las Nieves, se conmemora en la liturgia este prodigio, haciendo descender desde el techo del templo una cascada de pétalos blancos.
Rino Fisichella, L’albero della scienza. Dio e/o Galileo, San Paolo (col. Sub lumine fidei), Cinisello Balsamo 2024, ISBN: 9788892244030, 221 páginas.












