14.03.26

Cuéntame un cuento

Corría el año 1991 cuando los “Celtas cortos” cantaban aquello de “Cuéntame un cuento y verás qué contento me voy a la cama y tengo lindos sueños”. En una remezcla de 2025, Ara Malikian aporta a ese tema su virtuosismo como violinista. Los cuentos, los relatos breves, las narraciones, las historias, las fábulas, las parábolas… nacen, quizá, de los sueños y ayudan a que estos sean más bellos, pero, sobre todo, nacen para ser, más que leídos, cantados, contados y escuchados.

Loli Barral (Mondariz 1974) recoge en su libro “Unha noite soñei e un conto che contei” ocho pequeños relatos que han ido surgiendo al hilo de la vida, a veces como singulares regalos con los que obsequia a sus hijos, Lois y Lope, en sus respectivos cumpleaños. Los títulos nos indican el universo imaginario, tejido de fantasía y de evocaciones, que puebla estas narraciones: “O pan da avoa Carmen”, “O lobo Xinico”, “¡Qué cuco tan cuco!”, “Xorxul: O can motorista”, “Lois o superheroe”, “Melindre e a súa lata de sardiñas”, “Marisiña, a araña costureira” y “A Meca”.

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5.03.26

Fe y emociones

En una reciente nota doctrinal titulada “Cor ad cor loquitur” – “el corazón habla al corazón”, evocando el lema cardenalicio de san Juan Enrique Newman-  los obispos de la Comisión para la Doctrina de la fe de la Conferencia Episcopal Española abordan el papel de las emociones en el acto de fe. La experiencia de fe, señalan, se caracteriza por la integralidad, ya que abarca a toda la persona humana en el conjunto de sus dimensiones. La fe es confianza y conocimiento e incorpora, asimismo, emociones y sentimientos.

            ¿Por qué poner ahora el foco de atención en las emociones? Se debe a dos factores interrelacionados. Por una parte, dicen los obispos, “en los últimos años se aprecian signos que indican un renacer de la fe cristiana, especialmente entre los jóvenes españoles de la llamada ‘generación Z’, aquellos nativos digitales nacidos entre mediados de los 90 y la primera década del 2000”. El segundo factor es la pujanza de nuevos métodos de evangelización, centrados en el “primer anuncio” de la fe, que conceden un peso importante a las emociones y a los sentimientos. El reconocimiento de los elementos positivos de estas iniciativas no debe impedir ver también los riesgos que pueden conllevar. Quizá el más importante de estos riesgos sea el reduccionismo “emotivista” de la fe, confinándola en el universo emocional y sentimental, haciendo que dependa excesivamente de la exaltación, del entusiasmo, de la efervescencia, de los cambiantes estados de ánimo, en detrimento de otras dimensiones constitutivas del creer.

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1.03.26

La visita del papa

 

El Vaticano ha confirmado la visita de León XIV a España del 6 al 12 de junio de 2026. Estará en Madrid, en Barcelona y en las Islas Canarias. Este acontecimiento es destacable tanto por el visitante como por el país visitado. El papa, por su oficio, representa a la totalidad de la Iglesia, ya que es el pastor universal de la misma. Como obispo de Roma y Sucesor de Pedro, es el nexo visible de unión de todos los católicos y el signo de continuidad con la tradición que proviene de Jesucristo a través de los apóstoles. España, por su parte, es una nación estrechamente vinculada al catolicismo. Sin esa referencia, no se puede entender su historia, su patrimonio artístico y su misma identidad cultural.

El papa Juan Pablo II viajó a España en cinco ocasiones. La primera de ellas tuvo lugar del 31 de octubre al 9 de noviembre de 1982. Visitó Madrid, Ávila – se celebraba el IV centenario de la muerte de santa Teresa de Jesús -, Alba de Tormes, Salamanca, Guadalupe, Toledo, Segovia – donde rezó ante el sepulcro de san Juan de la Cruz -, Sevilla – con la beatificación de sor Ángela de la Cruz-, Granada, Loyola, Javier, Zaragoza, Montserrat, Barcelona, Valencia, la Ribera del Júcar – afectada por las inundaciones – y, finalmente, Santiago de Compostela, en cuya catedral se desarrolló un memorable “Acto europeo”. En las diferentes etapas, el ambiente era de entusiasmo, con una enorme concurrencia de fieles.

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22.02.26

Burka

El Diccionario de la lengua española define la palabra “burka” del siguiente modo: “Vestidura femenina propia de Afganistán y otros países islámicos, que oculta el cuerpo y la cabeza por completo, dejando una pequeña abertura de malla a la altura de los ojos”.

            La definición es extraordinariamente elocuente. La vestimenta es solo para las mujeres. Tapa completamente el rostro y el cuerpo. Solo permite una malla a la altura de los ojos. Se podría entrar aquí en cuál ha sido el origen de esta singular prenda y qué sentido tiene su uso para quienes la llevan, pero no es imprescindible profundizar en este corto espacio en esos aspectos. Cabría, a decir de algunos, cierto relativismo a la hora de comprender otras culturas – relativismo “epistemológico”, en el sentido de ponernos en el lugar del otro -, pero eso no equivale, sin más, a un relativismo “axiológico”. Podemos llegar a entender hasta cierto punto otras costumbres, pero eso no significa que hayamos forzosamente de valorar todas ellas de modo positivo. No todo es bueno. No todo es aceptable. No todo da lo mismo.

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15.02.26

La postal

Existen al menos dos palabras para designar el coleccionismo de tarjetas postales: “deltiología” y “cartofilia”. Inventadas en 1869 por el profesor austríaco Emmanuel Herman, las tarjetas postales se difunden por España a partir de 1871, editadas por la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre. En 1878 la Convención Postal Universal generalizó su uso y aparecieron las primeras vistas de lugares. Entre 1897 y 1905 la casa Hauser y Menet, pionera de las artes gráficas en España, introdujo la tarjeta postal ilustrada utilizando fotografías reproducidas mediante la fototipia, fomentándose así su coleccionismo. Como el texto de la tarjeta quedaba a la vista, se pedía a los carteros que detuviesen la transmisión, incluso recurriendo a los jueces, de cualquier tarjeta postal que contuviese indicaciones contrarias al orden público o a la moral y buenas costumbres.

En la I Guerra Mundial, los soldados destinados a los diversos frentes solían recurrir a las tarjetas postales para comunicarse con sus familias. Era un medio más económico que una carta convencional y requería menos tiempo de escritura. Además, permitían la conexión entre el frente y la retaguardia, contribuyendo a mantener el ánimo de las tropas. También se utilizaban como un instrumento de propaganda, jugando con el patriotismo y la identidad nacional. La censura postal era practicada de modo frecuente por los gobiernos para evitar las críticas.

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