La Madre de Dios, la Madre María de la Purísima, el Estadio Olímpico y más preguntas.
Mañana, Deo volente, culminará la causa de la beatificación de la Madre María de la Purísima, hermana que fue elegida Madre general de la Compañía de la Cruz en el año 1.977, con la proclamación de la misma como Beata.
Para dicho acto, los delegados diocesanos Luis Rueda Gómez, Maestro de Ceremonias de la Santa Iglesia Catedral de Sevilla y Francisco Muriel Rivas elevaron la petición al Hermano Mayor de la Macarena de trasladar a la Virgen de la Esperanza para que presidiera el altar montado al efecto en el Estadio Olímpico, petición que fue atendida por el Hermano Mayor y su Junta de Gobierno.
Evidentemente, la beatificación de la Madre María de la Purísima es una enorme alegría para la Archidiócesis de Sevilla. Pero de esta felicidad que nos embarga, no impiden que me surjan preguntas en torno a este proceso de beatificación mañana quedará finiquitado, a la espera de la canonización de la Madre María de la Purísima. No todo el monte es orégano. Hay cosas que mis humildes entendederas no llegan a comprender.