Los ataques de Cuesta


Una de las máximas que el PSOE esgrimió durante la pasada campaña electoral, y que sigue utilizando tras las elecciones, es que la Iglesia apoya el voto al PP. Ya se sabe que en política no importa la veracidad o la falsedad de los argumentos utilizados, sino el rédito que se obtiene con ellos.

Esta situación es parecida a vivida en la Atenas del siglo V a. de C, la misma que vio surgir el genio de Sócrates, Gorgias, Protágoras, Isócrates y Platón, y sus debates sobre la virtud y la verdad, eso sí, la semejanza es grosera, grotesca y palurda.

Como no importa la verdad de las aseveraciones, sino su utilidad, Álvaro Cuesta ha vuelto a utilizar a la Iglesia como pim pam pum, utilizando la analogía de la crisis del PP. Sin embargo no ha explicado de donde deduce que el ideario del PP es el mismo que el de la Iglesia Católica, cuando precisamente en temas éticos el PP se diferencia con el PSOE en la inacción, en el no enmendalla; de hecho, el PP no eliminó ninguno de los excesos cometidos por el PSOE en su primera embestida, véase como muestra el tema del aborto.

Tampoco ha explicado el señor Cuesta los principios en los que se basa para argumentar que, los cardenales Cañizares y Rouco, son esos desaforados ultramontanos que tratan de utilizar el Estado como brazo de la Iglesia.

Deja sin explicar el diputado asturiano, por qué la ayuda espiritual «está muy bien» pero no que los sacerdotes «participen en las decisiones médicas», ¿acaso no están cualificados para dirimir temas morales?, ¿lo están mayormente los médicos o los políticos?

Si para el diputado asturiano, la libertad religiosa es «la libertad de creer o no creer», por qué el PSOE quiere imponer a la fuerza la moral de Estado, esa nueva forma de progresismo rampante con la que quieren lobotomizar a los infantes y púberes españoles, pero claro igual que no le pedimos peras al olmo, al señor Cuesta no se le puede pedir que sea consistente.

Las coincidencias entre el PP y la Iglesia sólo están en la cabeza del diputado Cuesta. Lo que no ha dicho este señor es que la Iglesia es la única que en estos momentos está defendiendo el baluarte de la libertad en España. La misma libertad con la que intentan acabar tanto el PSOE como una parte del PP, cada uno a su estilo y manera.

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