Catolicismo burgués

Existe un cierto tipo de católico al que lo único que le queda como tal es el nombre. Ciertamente tiene cierta aspiración a la divinidad, pero nada más. Tanto él como la sociedad han terminado diluyendo sus creencias en el mundo. Ha sido incapaz de madurar su religiosidad, su creencia en Jesucristo, el Hijo del Dios Vivo.

El estudio realizado por la fundación alemana Bertelsmann Stiftung es demoledor: el 79 % de los españoles es religioso, pero la influencia en su vida es baja, por no decir nula. La religión no es considerada como referencia en asuntos como el sexo o la política – yo añadiría que ni en el trabajo ni en el resto de aspectos de la vida. La elección del sexo o la política es pura propaganda -.

Estamos asistiendo a la emergencia de un catolicismo burgués, cierto tipo de católico al que lo único que le queda como tal es el nombre. Presenta cierta aspiración a la divinidad, pero nada más. Sus creencias se han diluido en el mundo.

Este catolicismo burgués ha sido incapaz de digerir su creencia en Jesucristo, el Hijo del Dios Vivo. En el camino se ha dejado el Cristo para quedarse con el Jesús, de esta manera es más fácil manipularlo y construirse un Jesús a su medida, a su vida muelle. La naturaleza divina del Señor no cabe en su vida ya que podría implicarle sobremanera.

Comodidad, tolerancia e individualismo serían las tres características que lo definen. La religión no es objeto de información, no le atañe a su vida, sólo en los momentos fuertes: nacimiento, casamiento y muerte.

La Iglesia ha dejado de ser el sacramento universal de salvación, el Papa no es el Vicario de Cristo; por tanto su enseñanza ha dejado de tener autoridad, lo que hable no les concierne.

Del Cristo, devenido en Jesús a su manera, a la Iglesia, como institución meramente humana. Todo ello consecuencia de una fe descuidada, superficial, además de la pereza y/o el cansancio. Multitud de creyentes, en medio de las agresiones sociales, han sido incapaces de dar respuesta a lo trascendente, la religión ha perdido su fuerza para configurar su vida.

Sin embargo, este catolicismo burgués no es lo llamativo – que lo es -, sino que en medio de esta mezcla de tibieza e increencia, siga habiendo un resto (36 % según el estudio), que con sus debilidades, sigan llenos de esperanza el camino que conduce hasta la visión beatífica de Dios, para habitar una tierra de la que mana leche y miel.

3 comentarios

  
Ana Mª Leyva
Mi impresión, profana, es que el número de creyentes es algo menor de lo que cita el estudio e igualmente menor el numero de practicamentes. En cualquier caso creo que esta situación se arrastra desde hace muchos más años de lo que parece. Tenga en cuenta que la supuesta religiosidad de otros tiempos, se valía de la obligatoriedad (por vía de la Guardia Civil si era necesario) En realidad no creo que nadie sepa con certeza el porcentaje de auténticos creyentes tanto de aquella como de otras épocas pasadas. Lo que si que es cierto es que la presión brutal que la Iglesia Española ejerció sobre una generación (en realidad varias), ha producido con el tiempo una animosidad hacia Ella de la que no se recuperará facilmente.
07/11/08 9:14 PM
la verdad es quel estudio esta muy bien es la realidad
es un catolicismo sin compromiso, un acosa como de costumbre, como norma social ,
es necesario dar un viarague radical en la enseñanza de la doctrina de cristo

07/11/08 9:42 PM
  
Luis Fernando
Gran artículo, Isaac.
08/11/08 1:19 PM

Los comentarios están cerrados para esta publicación.