Iglesia en la Pepa, Iglesia tras la Pepa
Han corrido ríos de tinta sobre el papel de la Iglesia española de aquellos años en la redacción y promulgación de la Constitución Española de 1812, la Pepa, proclamada tal día como hoy hace dos siglos.
Deseo fijarme solamente en dos aspectos que nacieron por aquellos revoltosos años y han llegado hasta nosotros.
El primero es la línea de pensamiento que defiende que la Iglesia Católica debe exigir meter la cuchara en el plato de las decisiones políticas concretas y ordinarias.
El segundo es la línea de pensamiento que advierte que la Iglesia Católica tiene que estar por esencial definición abstraída de los aconteceres sociales y políticos concretos y dedicarse al culto en el interior del templo.
Con estas dos ruedas, aparentemente paralelas, hemos circulado por las vías de la historia española en los últimos doscientos años pegándonos unos torpazos catalogados de siniestros totales, o hemos sufrido persecuciones descomunales en las propiedades, en las vidas y las haciendas de muchos miembros institucionales de la propia Iglesia en España.










