Cope y esRadio se hermanan en el deporte
Parecía que faltaba algo. El balón de fútbol en los finales de agosto no rodaba por el césped de los estadios españoles. Una huelga de jugadores estaba reteniendo una caravana de publicidad y profesionales en contar y cantar los goles en los fines de semana. A partir de hoy todo será como siempre.
Las grandes cadenas de radio, hoy hablo de ellas solamente, estaban hartas de mantener los caballos en los boxer y los jinetes estaban desesperados. Es mucho el dinero que corre en torno al fútbol.
Es el maldito dinero el que ha convertido en casi una religión con minúscula el deporte, de manera especial, el deporte rey. Esa dichosa religión lleva a extremos adictivos en algunos casos, por ejemplo, en familias enfrentadas en las horas de la emisión deportiva, o en fórmulas prebélicas entre seguidores de uno u otro equipo, generando una violencia que los psiquiatras han estudiado dándoles todas las vueltas posibles al asunto.




