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24.03.10

Se cura milagrosamente el peluquero comunista de Juan Pablo II.

Navegando por la red he encontrado la entrañable noticia que cuelgo aquí:

“ROME REPORTS
Wed, 24 Mar 2010 05:01:00

Roma/ITALIA.- Gianni trabaja en una peluquería de Roma desde hace más de 50 años. Por sus manos han pasado miles de clientes, entre ellos un futuro santo.

Hablando de todo y de nada, transcurrían las esporádicas visitas de Karol Wojtyla a la peluquería en la que trabajaba Gianni en los años 70, muy cerca del Vaticano.

Gianni Vecchio
“En una de las ocasiones le dije “Padre, tiene que saber que yo soy comunista”. Él me dijo: “No pasa nada, no te preocupes. Se ve que eres una persona buena”. Tenía muy buena memoria. Cuando entraba en la tienda siempre decía: “¿Cómo está mi comunista?” En otras ocasiones hablábamos de mi familia, de mis hijas”.

Así comenzó una amistad sin que Gianni supiera que ese sacerdote era cardenal y uno de los papables, es decir uno de los candidatos con más posibilidades de ser Papa.

Tras la muerte de Juan Pablo I, durante la elección del nuevo Papa, Gianni estaba en la plaza de San Pedro cuando Karol Wojtyla salió al balcón de la basílica. Entonces reconoció la voz de uno de sus clientes.

Gianni Vecchio
“Cuando lo vi en el balcón grité: “¡Yo lo conozco, le he cortado el pelo!” Corrí a casa a contárselo a mi mujer. “¡Han elegido Papa al sacerdote al que le cortaba el pelo! Fue un día muy alegre para mí”.

Durante los 27 años de pontificado, Gianni se encontró con el Papa varias veces. Pero esta amistad se hizo aún más fuerte tras el fallecimiento de Juan Pablo II.

A Gianni le dolía mucho la espalda. Los médicos le diagnosticaron una hernia de disco, una enfermedad muy dolorosa que afecta a los nervios de la espalda y de la pierna. Aunque Gianni ya estaba en el hospital para ser operado, no tuvo que pasar por el quirófano. Fue un milagro de su amigo Juan Pablo II.

Gianni Vecchio
“Cuando entré en el hospital vi una foto de Juan Pablo II y Madre Teresa. Estaba esperando para que me operasen al día siguiente y el médico decidió hacerme otras pruebas, otra resonancia magnética. Durante meses había sufrido dolores muy fuertes. Cuando me dieron los resultados, compararon las dos resonancias y la hernia había desaparecido”.

Ni Gianni ni los médicos podían creer que la hernia hubiera desaparecido. Pero así fue, Gianni ya no sentía ningún dolor ni en la pierna ni en la espalda. Se sentía como nuevo.

Gianni Vecchio
“Los médicos me dijeron que no sabían cómo había sido, pero la hernia ya no estaba, había desaparecido. Que todo estaba bien y así es. Sigo perfectamente”.

Gianni no ha vuelto a sentir ningún tipo de dolor relacionado con la hernia. Lo considera un milagro de su amigo Karol Wojtyla. Por eso decidió escribir su curación en una web del proceso de beatificación de Juan Pablo II.

Gianni Vecchio
“Un mes después me llamaron de Radio Vaticana para pedirme que testimoniara, que contara mi curación”.“Tengo todos los documentos, los informes médicos. Todo. Sé que cuando lo necesiten, se pondrán en contacto conmigo para que testimonie y poder formar una comisión que investigue mi caso”.

Un encuentro fortuito entre Karol Wojtyla, futuro papa Juan Pablo II, y Gianni Vecchio, peluquero comunista de Roma. Una amistad que ha cambiado la vida de Gianni para siempre.”

En este año, donde posiblemente, sea beatificado Juan Pablo II, esta noticia toma un relieve esencial.

La enseñanza que deseo transmitir es:

Como el peluquero comunista del Papa, hemos tenido, conocido, leido, oído y visto a Juan Pablo II y realmente era un santazo. Ahora nos estamos dando más cuenta. Más vale tarde que nunca.

Tomás de la Torre Lendínez


En el entierro de "Alto Guadalquivir"

Desde el año 1977, cuando llegaba el miércoles previo al Domingo de Ramos, era presentada en la ciudad de Jaén la revista “Alto Guadalquivir”, con un contenido netamente propio de la Semana Santa y todos los personajes, las cofradías, los enseres, la música, las costumbres, la gastronomía, y el variopinto panorama que se encuentra en torno al drama del Señor en su Pasión, Muerte y Resurrección, conmemorado en esta tierra andaluza.

Esta excelente revista todos los años hasta 2009, era costeada por la entidad financiera Cajasur, quien dentro de sus partidas económicas en el área social y cultural cumplía siempre con este compromiso. Como es sabido que esta caja cordobesa está en proceso de fusión con Unicaja a nivel andaluz, hoy no se presentará el número de la revista preparado para este año. Las situaciones internas de la entidad bancaria han llevado a este recorte de la subvención para “Alto Guadalquivir”.

Nosotros, hoy, deseamos lamentar la pérdida de una magnifica revista sobre temas de Semana Santa, que había alcanzado la mayoría de edad por méritos propios, sabiendo recoger muchos trabajos firmados por personas investigadoras del singular fenómeno de la religiosidad andaluza popular que en cada primavera anda buscando escaleras para subir al madero de la cruz. La colección completa de esta revista es y será una fuente documental de primera mano cuando se desee conocer la Semana Santa de Jaén y su provincia en los últimos más de treinta años.

A la vez, queremos reconocer la callada y servicial misión que el polígrafo jaenero don Manuel López Pérez ha coordinado, con paciencia benedictina y amor por los temas de su tierra, la confección, montaje y corrección de la revista “Alto Guadalquivir”. Este buen amigo ha elevado a esta publicación en un documento imprescindible para conocer y comprender la esencia de la Semana de Pasión del Señor Jesús. Cada año, cuando llegaba una fecha como hoy, y presentaba el número de la revista comenzaba afirmando: “Cuando nos reunimos a conocer la revista “Alto Guadalquivir” ya huele a Semana Santa en Jaén”.

Y, tenía y tiene toda la razón. Los que habíamos firmado algún articulillo, junto al resto de participantes, tal día como hoy lo apartábamos en la agenda para estar en el acto de presentación pública de una revista que parecía tener una larguisima vida.

Por eso, hoy enterramos a “Alto Guadalquivir”, revestidos de los mejores ropajes litúrgicos funerarios, le rezamos un sentido responso, se nos cae unas lágrimas por su pérdida que se mezclan con el agua bendita que el hisopo lanza sobre la caja de madera de pino donde yace el cadáver literario. Pero como somos cristianos, hombres de esperanza, confiamos que algún día vuelva a resucitar para bien de la Semana Santa de Jaén.

Seguramente, ojalá no nos equivoquemos, aunque sea con otro título y con la misma entidad fusionada, o con otra caja de ahorros, dentro de un año podamos asistir a la resurrección de una revista sobre asuntos de Semana Santa similar a la que hoy despedimos.

Pedimos a Dios nos conceda vida para ocuparnos de este futuro acontecimiento. Aquí lo contaremos.

Descanse en paz “Alto Guadalquivir”.

Tomás de la Torre Lendínez