InfoCatólica / Tomás de la Torre / Archivos para: Marzo 2010, 03

3.03.10

Una visita medida y estudiada

Una visita medida y estudiada. Tras la alegría de que el Papa Benedicto XVI llega a España en noviembre, es necesario reflexionar sobre las claves que han movido este acontecimiento para la Iglesia en España.

La primera es clara: El Papa conoce la situación política, económica, moral y cristiana de una región española como es Cataluña, tierra de misión en todos los planos, según nos informan a diario los compañeros de Germinans. El deseo papal es animar a las dos iglesias que se soportan mutuamente: la nacionalista y la de las catacumbas. Además, de estimular la línea recta que lleva el obispo de Tarrasa, que es por donde tendrá que caminar la Iglesia en Cataluña en los años venideros. La bendición de la Sagrada Familia es una buena ocasión.

La segunda es evidente: El Papa, está preocupado por la raíces cristianas de Europa, una de ellas es el Camino de Santiago, haciéndolo en el Año Santo. Viene como un peregrino más a reencontrarse con el eco de Juan Pablo II, cuando en 1982, gritó que Europa se descubre desde Santiago de Compostela. Es una sabia decisión papal.

La tercera es palmaria: Desde 1982 ningún Papa ha pisado Cataluña. Galicia tuvo la suerte de contar con Juan Pablo II en el año de la juventud, celebrado en 1989.

La ciudad de Valencia fue una privilegiada cuando en 2006 tuvo lugar el Congreso Internacional de la Familia, fecha y lugar elegido por Juan Pablo II, y que su sucesor respetó escrupulosamente.

Sin embargo, Sevilla y Madrid han contado con otras visitas del Papa polaco. Y ahora, Benedicto XVI en el año próximo vendrá a la Jornada Mundial de la Juventud a la capital de España.

Desde Roma se tiene en cuenta a la España de las autonomías. Y se trata de evitar el descarado centralismo madrileño. Con razón el Vaticano fue el inventor de la diplomacia positiva y equilibrada. Aquí tenemos un ejemplo.

Tomás de la Torre Lendínez

"Maranatha" en Jaén

Desde el domingo pasado se abrió un ciclo teatral en el Infanta Leonor. Lo
organiza la Asociación Maranatha con el grupo teatral Santa Cena. Al
frente de un montón de actores está el autor de la obra Maranatha,
Cristo vive, el poeta y escritor ubetense Ramón Molina Navarrete, quien
dirige todo el drama de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, que
es la trama completa de toda la obra.

Se ha agotado todo el billetaje y se colocará el cartel de completo. Acudirán
espectadores de la capital y de la provincia y de personas que viven
fuera de nuestros límites regionales.

La obra Maranatha se escribió para ser representada exclusivamente en
la ciudad de Úbeda, donde estuvo, durante todos los fines de semana de
la cuaresma durante cerca de treinta años. Miles de espectadores han
presenciado esta inigualable obra sobre el drama de la Pasión de
Cristo. Nunca ha salido de la ciudad de los cerros y las lomas.

Ahora, tras varios motivos, se va a poner en Jaén de modo singular y
exclusivo. Pero como el contenido es esencialmente un seguimiento de la
historia de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo es un mensaje
poco asumido por la sociedad actual tan relativista, tan estabulada,
tan materialista y tan escasa de valores esenciales humanos y
cristianos.

Esto ha supuesto que los organizadores se han encontrado un
montón de dificultades, de dimes y diretes, de anticipaciones de
ingreso de una gruesa masa monetaria, cuando el fin no es sacar dinero
por sacarlo, sino encontrarse, pagados los inmensos gastos e impuestos
municipales por el uso del teatro, con algo para seguir ayudando la
misión caritativa que la asociación Maranatha tiene establecida en sus
estatutos.

Por lo tanto, para Jaén hoy se abre un ciclo teatral singular como es
la representación firmada por el señor Molina Navarrete, quien ha
sabido orquestar a todos los nuevos actores aficionados que esta tarde
pisarán las tablas del escenario del teatro situado en la calle Millán
de Priego.

Se darán varias novedades en la escenificación que no deseamos
desvelar para que sea el propio auditorio quien vaya viendo cómo la
historia de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo es una
catequesis viva para todo tipo de espectadores, de modo singular para
los niños y jóvenes, ahora que tanto necesitamos evangelizar una
sociedad tan hostil con los valores religiosos y cristianos.

La obra Maranatha se merece verla muchas veces, porque es el reflejo
de la vida de cualquier persona: el drama de tener y no ser; el drama
de vivir y morir; el drama de servir y no ser entendido; el drama de
enseñar y luego olvidar; el drama de Cristo, que muere en la cruz y
resucita de entre los muertos para nuestra salvación.

Tomás de la Torre Lendínez