Los obispos y la opinión
Hace unos días se dio en España una situación que en parte es habitual y en parte poco frecuente. El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, atacó a los obispos en un mitin político. Esto es bastante frecuente, porque en España todo lo relacionado con la Iglesia se usa como distracción para tapar las habituales corrupciones de los gobiernos. Lo infrecuente es que, en este caso, las críticas de Sánchez respondían a algo que sí había hecho un obispo (sin que yo diga que estuviera bien o mal hecho).
En concreto, el presidente de la Conferencia Episcopal Española, Mons. Luis Argüello, se pronunciaba en una entrevista sobre la conveniencia de que el Gobierno se sometiera a una moción de confianza, alguien propusiera una moción de censura o se adelantaran las elecciones, ante un conjunto de escándalos de corrupción que no hacen más que aumentar. También esto es infrecuente: que desde un alto cargo de la Conferencia Episcopal Española haya un pronunciamiento claro en contra de un gobierno, especialmente cuando es un gobierno socialista.

Me veo forzado, aunque con enorme gusto, a robarle un rato al estudio en este duro periodo de exámenes para responder justamente el

