Envíame adonde quieras; y, si conviene, aun a los indios

Como indica mi breve presentación, he tenido la dicha de ser misionero fidei donum durante seis años. Normalmente no indico que pertenezco a la Archidiócesis de Toledo, porque no quiero que mis posturas personales se confundan con las de la Archidiócesis. Es una precaución que en otros tiempos resultaría absurda, pero no en la situación actual. Hoy, sin embargo, tengo que decir que, efectivamente, como sacerdote diocesano de Toledo pasé mis seis años como misionero en una de las dos misiones diocesanas de Toledo.
Hay que explicarlo un poco. En 1994, el Cardenal D. Marcelo González Martín, verdadera luz de la Iglesia en los oscuros momentos del inmediato posconcilio, tomó la iniciativa de abrir una misión diocesana en la que, como opción preferencial, ni exclusiva ni excluyente, los sacerdotes de Toledo pudieran vivir la dimensión universal de la Iglesia. La iniciativa cristalizó en una colaboración permanente entre las Archidiócesis de Toledo y de Lima, con una presencia de sacerdotes diocesanos de Toledo en una parroquia de Villa el Salvador, uno de los inmensos pueblos jóvenes de los conos de la capital peruana. Cuando partieron los primeros sacerdotes, D. Marcelo escribió una carta pastoral hermosísima titulada Toledo y Lima, diócesis hermanas. Me gustaría mucho poder compartir el texto, pero lamentablemente, aunque estoy haciendo lo posible, soy incapaz de encontrarlo.

En recuerdo del aniversario de la llegada del Evangelio al Nuevo Mundo, por medio del instrumento elegido por Dios, que fue el pueblo español, comparto este capítulo que cierra la brillante Historia Natural y Moral de las Indias, escrita por el P. José de Acosta, S.I., y publicada en 1590. La lectura providencialista de la historia es la única que podemos hacer los que tenemos fe, y ciertamente que es fácil hacerla cuando se tiene delante la narración de los hechos reales que sucedieron en esta portentosa obra de civilización y evangelización. Nadie mejor que uno de los que dedicaron su vida a la salvación de los indios, movido por el amor a Cristo, para recordarlo.
El pasado 14 de septiembre defendí con éxito mi tesina de licenciatura en teología dogmática en la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima. El trabajo fue dirigido por el

