La Caridad en Cuaresma (y siempre)
El otro día escuché que la caridad es “antes que estar dispuesto a dar, estar dispuesto recibir” tal como la disposición para recibirlo todo de la Divina Providencia que tuvo la viuda que entregó la única moneda que tenía poniendo de esa forma totalmente en juego su libertad.
Durante la Cuaresma la Iglesia me llama a realizar Obras de Misericordia (aunque más bien sería “a estar aún más atenta a las exigencias de la realidad y a los anhelos de mi corazón”); por lo mismo, cuando tenga ante mí a un sujeto a quien “misericordiar” tendría que preguntarme: - “¿Voy hacia él para dar o para recibir?”

Los santos son hombres y mujeres llenos de defectos sin embargo ante los cuales nos es imposible negar la fascinación que nos provocan.
Finalmente he comprendido para qué está en mi vida el Trabajador Estrella.
Escuchamos a un Juan Pablo II que desde joven apostó a mantenerse fiel a la imagen del hombre que halló reflejado en la mirada del Señor, lo estamos viendo subir a los altares.