He regresado de México
Estando en Guadalajara y sin posibilidades de comunicarme con mis lectores fácilmente tuve tiempo para pensar y llegar a la conclusión de que mi relato sobre la experiencia de este viaje cuyo principal objetivo fue asistir a solemne misa tridentina en la Catedral de Guadalajara debía iniciarlo por el final.

En estos días he venido preparándome para la exhibición y venta de mis perolitos de cerámica por lo que he estado muy presente “en el mundo”.
He venido pensando en las situaciones en que me he metido y he salido trasquilada. Han sido todas situaciones en las que no he sabido o querido tener paciencia.
A mis cincuenta y dos años he tenido una experiencia que nunca tuve: un sacerdote me pidió perdón.





