¡Señor –déjame decirte- qué bien se está aquí!
Siempre he escuchado que hemos de prepararnos para asistir a misa tanto en el aspecto espiritual pero también en el aspecto material y que, esa preparación, es ya una introducción en el no espacio-tiempo de Dios en el que se actualiza el sacrificio de Cristo que tiene su culmen en la Liturgia Eucarística.

A propósito los he mantenido en ascuas sobre la misa solemne en la Catedral de Guadalajara y es que, de no ser por cada suceso que la rodeó, no comprenderían la magnitud de la importancia que tuvo para mi y para todos aquellos que tanto la esperaron y esfuerzo pusieron para su celebración.
En México se me desordenó un tanto la vida debido a la diferencia de horario.
La tomé en Tlaquepaque, Guadalajara, Jalisco, México el día miércoles pasado muy temprano.





