Las redes sociales se prestan para todo
Y, cuando digo “todo”, es, para todo.
Dejando de lado su aspecto sórdido y tenebroso, detengámonos en el luminoso, pródigo y honesto el cual es el que, obviamente, tendría que interesar a cualquier católico o persona de buena voluntad.

Hoy domingo, palabra, que me parecía estar escuchando al Señor decírmelo muerto de risa tras salir de misa.
Habiéndome el Señor sacado aquella sonrisa me dispuse a abordar el día con buen ánimo a pesar del frío, las pesadas y oscuras nubes.
Recién amanecía y yo, como siempre despierta desde muchas horas antes, salí a la terraza para asomarme al amanecer.
Je! No les estaré exagerando, pero hoy desperté pensando en qué lugar de mi misma estaría escondida la blogera optimista y entusiasta de hace algún tiempo. De hecho, desde hace meses vengo dándole vuelta a este asunto.