¡Cuánta gritería!
Tengo más de dos semanas de estar preparando el invernadero para nuestro próximo cultivo de pepinos.
Han sido semanas muy intensas, de levantarme antes de las 4am y caer rendida a las 7:30 de la noche. Días muy intensos tocando agua, sustratos, tierra, plántulas; lidiando con problemas muy concretos como insectos, hojas dañadas, absorción de nutrientes, herramientas, calor y frío, lluvias y humedad, sudores y cansancios…

Empezaré por narrarles el embrollo que significa para mi cada viernes que es el día que debemos recolectar, lavar y empacar mil lechugas hidropónicas para una de las más, sino la más importante empresa que compra y distribuye hortalizas y legumbres a nivel nacional.





