“Pues mijita, no se preocupe, porque no es nada"
Hace pocos años se me presentó la oportunidad de ofrecer hospitalidad a uno de los hermanos de mi padre, un tío que -tan solo un año menor que él- era viudo, estaba muy enfermo y completamente arruinado.

Existen, en realidad, pocas cosas que pueda enseñar a alguien. De lo poquito que puedo transmitir que me parece tiene algún valor es sobre la mirada que echo sobre la realidad bajo la luz de mi amor por Dios, por su creación, por mis hermanos.
He observado que, por lo regular, la vida aún para personas de fe parece más algo que sucede y no algo que nos acontece, pasamos por sobre personas, actividades o situaciones como si de una autopista se tratara y no, como lo que en verdad son: don de Dios.