A ver qué se nos ocurre... al revés
Todos hemos vivido esos momentos de reuniones, consejos, asambleas y demás zarandajas pastorales en los que la pregunta clave, en medio de la constatación de que somos menos, muchos menos, es ¿y qué podemos hacer para que venga la gente?
En una de esas reuniones, parroquia madrileña de barrio, y no me digan cómo ni por qué, apareció Rafaela. Por lo visto la cosa fue más o menos que al salir de misa le dijeron que había junta y que por qué no se quedaba. Pues por qué no.
Un rezo de urgencia para cumplir el trámite y la pregunta solemnemente propuesta por Marimar, secretaria y moderadora de aquella asamblea: ¿qué se nos ocurre?

El progresismo al uso tiene entre sus características el situarse en un plano superior consistente en una mezcla de suprioridad moral, superación de viejas teologías, adquisición de una más alta iluminación y condescendiente desprecio hacia esos pobres que se siguen apoyando en el catecismo y en lo de siempre, lo cual, para estos progres, insisto, es puro infantilismo que consienten como concesión al que no ha sido capaz de llegar más allá.
Comencé a retransmitir la misa por las redes sociales, en concreto por
En los pueblos, al menos en algunos, y desde luego en Braojos, tenemos nuestras costumbres, tradiciones o manías que son nuestras, y no pienso entrar en si tienen más o menos sentido, acierto, razón de ser o base de cualquier tipo. Tampoco busquen tres pies al gato, aquí todos son de cuatro, salvo la “Morita” que se dejó una patita en un mal cepo.





