Esas cosas divertidas que escucha uno en sus iglesias
Un día de estos haré realidad el proósito de sacar un nuevo libro con esas cosas que uno escucha en sus templos parroquiales y que te sacan la sonrisa más tierna cuando no, en ocasiones, la loca carcajada.
Cada día rezamos el rosario en una de las parroquias. Mis feligresas, porque prácticamente son todo mujeres, llevan rezando el rosario yo creo que años y años. Eso es siempre buenísimo. Seguro que la Virgen María las tiene bien controladas y el día en que lleguen al cielo tendrán el mejor recibimiento.
El problema es que van cogiendo pequeños vicios, que no tienen especial importancia, pero que a uno le llaman la atención. Por ejemplo, la variación en el rezo del avemaría en el rosario, que por indulto o privilegio braojeño pasa de “ruega por nosotros pecadores” a “ruega por nosotros los pecadores". Ya sé que esto para un teólogo de campanillas sería motivo de tesis doctoral y que no faltarán quienes encuentren en el artículo añadido una fuente no sé si de herejía modernista, complicidad con los sedevacantistas o reminiscencias luteranas. Tampoco es para tanto.

De siempre, la prensa escrita ha contado con la sección de noticias, y con la sección de opinión. Dar las noticias ya es opinar, porque salvo las que no queda más remedio, y siempre se pueden dar de una u otra forma, la elección de las mismas ya supone una manera evidente de ofrecer el propio parecer.
Derribar una casa es cosa de un momento. Construirla, puede llevar años.
Vaya por delante que nunca lo he tenido claro. Eso sí, llevo escuchando eso de que la fe no es una ideología y de que convertirla en ideología es malísimo, desde hace años y años. Partiendo de estos presupuestos, voy a intentar explicar lo que uno entiende.





