Saciar la sed con polvorones
Increíble lo del papa en España. Las cosas como son. Hartitos estamos de decir eso de que España ha dejado de ser católica, los jóvenes no quieren saber nada con la Iglesia, la gente ya no viene a misa. Lo de siempre, seamos claros.
Llega el papa León a Madrid y, sorprendentemente, o quizá no tanto, resulta que hay católicos, que la gente acude a la llamada del papa. Los jóvenes pasan de todo. O no. Depende. Porque esos supuestos pasotas de hoy se convirtieron en 600.000 jóvenes que clavaron sus rodillas en el suelo ante el Santísimo. El papa fue muy claro. Habló de Cristo, de Dios, de comprometer la vida, de no tener miedo -cuántos buenos recuerdos de san Juan Pablo II-, de vida religiosa, de fundar una familia. Y los jóvenes ahí estaban.
Llegó la misa del domingo. 1.500.000 fieles. Impactante: silencio, oración, adoración al Santísimo. El papa reivindicando nuestras raíces de fe, la adoración, la caridad. Y la gente acudió.






