Yihadistas: ¿seguiremos eternamente con el buenismo?
Si a un servidor eso de acabemos con las armas, lancemos los fusiles al mar, viva el diálogo, y no a la guerra le parece bien. Me creo a pies juntillas lo de bienaventurados los pacíficos, prefiero los claveles a los rifles de asalto y me gustan más los atardeceres junto al mar que el resplandor de las bombas sobre las personas.
Lo de no a la guerra, acabemos con la producción y venta de armas, viva el diálogo como arma definitiva, hagamos una apuesta por la alianza de civilizaciones y la oración en común como forma privilegiada de concordia y entendimiento está bien, aunque luego en la práctica sea algo bastante inútil, tanto que el ocho de junio rezaban juntos el papa Francisco, el presidente israelí y el líder palestino y los pocos días estaban a leches estos dos últimos. Cosas de la condición humana.

Cuando estamos esperando la llegada a España de Miguel Pajares, religioso de San Juan de Dios, es asqueroso lo que en las redes sociales se vomita contra esta decisión y la persona misma del religioso. Cuánta bajeza moral, cuánto hijo de mala madre, cuanta mierda puede caber en las mentes de algunas personas.
Para los que no lo saben, la tirilla es ese pedacito de plástico blanco, o material similar, que nos colocamos los sacerdotes en la camisa negra para dejar constancia de nuestra condición de tales. No es especialmente cómoda ni incómoda. Te acostumbras como el ejecutivo a la corbata y punto final. No sé cuántas tengo. Te las regalan con cada camisa.