Madrid pone en marcha el SARCU (servicio de atención religiosa católica de urgencias)

He de reconocer que raramente comento alguna noticia de la diócesis de Madrid en el blog. Para empezar, porque la archidiócesis tiene una excelente página web con información actualizada cada día, y porque la mayor parte de las veces lo que sucede es previsible: conferencias en A, charlas en B, confirmaciones en Z, la carta pastoral del cardenal – arzobispo. Y porque tampoco creo que sea la finalidad de este blog hacer de vocero de las cosas de la archidiócesis. Alguna vez cosas sueltas de la parroquia y punto. Lo de hoy sí quiero comentarlo por la novedad y por la utilidad.

¿Cómo que todo es igual? Ni en la vida, ni en la religión o la política. Y quien dice que todo es igual, en definitiva, lo que está afirmando es que no admite crítica hacia lo suyo.
En alguna ocasión, comentaristas me han dicho que por qué no nos olvidamos ya de la Amoris Laetitia. Facilito: no nos olvidamos porque los hay empeñados en sacar el asunto a colación día tras día. En Madrid, por ejemplo, y sin ir más lejos, este curso ya hemos tenido dos tandas de charlas para sacerdotes sobre el particular, y todavía hace poco otra sesión organizada por PPC y con tal relevancia que el propio cardenal Osoro presidió su inauguración.
Los sacerdotes sabemos mucho de personas con depresión, especialmente mujeres, que intentan salir de su estado acudiendo a una dirección espiritual, a la oración, en definitiva, al apoyo de la fe.
Jamás se me ocurriría llamar por teléfono a una casa particular después de las diez de la noche o antes de las diez de la mañana, salvo caso urgentísimo de fuerza mayor. Me parece de educación elemental respetar la privacidad ajena incluso con el teléfono. Bien. Pues esto, norma no escrita pero asumida de manera bastante generalizada, es algo que vamos perdiendo.