Ser cardenal de la santa madre iglesia no exime de soltar bobadas
Para nada. Uno podría imaginar que ser promovido a la dignidad de cardenal de la santa iglesia católica daría por supuesto en el sujeto, además de la consagración episcopal –en la inmensa mayoría de los casos- una cierta dosis de sentido común, y cuando menos de prudencia. Dicen que los cargos suelen aportar una cierta dosis de comedimiento, por la cosa de que no tienen las mismas repercusiones ni parecida difusión las ocurrencias de un cura párroco que de todo un señor cardenal. Estás arriba, hermano, así que ahora toca prudencia, sensatez, comedimiento y mucha ponderación.

Son cosas que pasan… cosillas dirán algunos… pero que pasan y aquí no pasa nada…
Me van a perdonar si alguien se siente ofendido, pero si tras las lecturas de la misa de ayer domingo, algún sacerdote de limitó a hablar de bastón, alforja, túnica para sacar la conclusión de que la Iglesia ha de hacer una apuesta por la sencillez y por acoger a todos, simplemente cometió un fraude con los fieles.
Nos viene bien recordarlo a los curas, y no está de más que también lo tuvieran en cuenta más arriba. El dueño hace y deshace con lo suyo como quiere. El administrador es aquél que está puesto por alguien para llevar sus asuntos según le pide el administrado. Si un administrador se cree dueño o toma decisiones en contra de su señor, está defraudando.