Vida consagrada. Insistir y más insistir hasta la extinción total
Antes muertos que ser tachados de conservadores. O sostenella y no enmendalla. O todos equivocados menos yo. Cosas que pasan.
Se está celebrando en Madrid la 55ª semana nacional de vida consagrada bajo el título “Afrontar la reducción. Caminando y habitando en el desierto". Es la realidad.
Impactantes, crudas y muy reales las palabras del director del ITVR, Antonio Bellella:
“En los últimos años, “un viento fuerte produjo desorientación, un número de abandonos desalentador y una pérdida progresiva de relevancia social. Luego, el fuego fue consumiendo las fuerzas (y quemando a muchos) durante años de polémicas espirituales e intelectuales, desafecciones, disgustos, vacilaciones y posturas enfrentadas”.
“Más tarde, el terremoto llegó cuando los noviciados se vaciaron, el proceso de envejecimiento obligó a cerrar casas, muchas ilusiones se derrumbaron al tiempo que los proyectos nuevos no terminaban de cuajar. Poco a poco, se impuso una triple constatación: la de ser menos, ser más ancianos y estar bastante desorientados. Visto con frialdad y hablando con cierta crudeza, somos sombra de lo que éramos”.

Hay muchas formas de medir éxitos y decepciones. Cuando se publica un libro las ventas marcan el acierto o el fracaso. Gusta que te digan que se lee bien, que es entretenido, que ayuda a comprender mejor la vida de un párroco rural. Está muy bien pero ya.





