Se consolida el rosario de hombres de Braojos
Ahí es nada, pero la de ayer fue la séptima edición. Todavía recuerdo las risas de la gente de Braojos cuando anunciamos la iniciativa:
- ¿Hombres? Pero si a estas cosas los hombres no van…
O si.
Ya saben mi teoría, tantas veces explicada:
- Con los templos cerrados, no irá nadie.
- Si no se ofrecen posibilidades, no responderá nadie.
Si se intenta… quién sabe.
Ayer, treinta y cinco.
Bendito sea Dios.
Bendita sea su Santa Madre.

10 comentarios
¡Bendita sea Ntra. Sra. del Buen Suceso!
Regina Coeli.
¡Ave María!
Tradicionalmente en los pueblos el rosario era cosa de mujeres.
Hoy en día y gracias creo que especialmente a San Juan Pablo II el rosario es cosa de todos almenos en las nuevas generaciones.
Pero en los pueblos es una excelente idea este tipo de iniciativas
Hoy en día y gracias creo que especialmente a San Juan Pablo II el rosario es cosa de todos almenos en las nuevas generaciones.
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Tan es así, que hasta el comunista y ateo de Roberto Vaquero nacido en el 86, en su canal de twitch y youtube (criado en colegio Católico)
https://es.wikipedia.org/wiki/Roberto_Vaquero
comentó que es fanático de los Rosarios, siempre lleva uno; y lo sacó a colación en el canal de uyoutube tras un viaje a canarias donde se compró otro rosario en una Iglesia
El no lo sabe aun, pero todo ello es signo de que pronto dejará su ateismo aparente
Entre muchísimas cuestiones, hubo una que se me quedó grabada con una fuerza tremenda al meditar la petición: “Danos hoy nuestro pan de cada día”. Porque uno descubre que Cristo no enseñó esa oración para convertirla en una lista de encargos domésticos dirigida al cielo, ni en una ventanilla espiritual donde pedir comodidades, caprichos sentimentales, pequeños intereses personales o absurdos existenciales revestidos de falsa piedad. El “pan de cada día” no es que te salga bien una compra en Wallapop, que te toque un ascenso para poder cambiar de coche antes que el cuñado o que determinada persona te haga más caso por WhatsApp. Y, sin embargo, qué fácilmente uno termina reduciendo una oración divina —literalmente enseñada por Dios— a una especie de catálogo de menudencias pequeñoburguesas bendecidas con agua bendita.
Ahí comprendí también algo bastante incómodo: que muchas veces uno no reza el Rosario, sino que lo usa. Lo usa como quien agita una tarjeta VIP celestial esperando contraprestaciones emocionales, materiales o sentimentales. Y entonces la oración deja de ser oración para convertirse en una mezcla extraña entre superstición refinada y sentimentalismo religioso. Porque claro, uno puede encadenar Avemarías durante media hora mientras interiormente está más preocupado por nimiedades, orgullos heridos, deseos infantiles o aspiraciones ridículas que por pedir verdaderamente el Pan que salva el alma. Y lo más inquietante es que exteriormente todo parece muy devoto: la voz suave, las cuentas pasando lentamente entre los dedos, la estampita al lado… pero por dentro quizá solo hay un desfile de trivialidades cuidadosamente barnizadas de religiosidad.
Yo me formé en esto por iniciativa propia —aunque evidentemente la gracia de Dios estaba detrás de esa iniciativa— y, visto con perspectiva, puedo afirmar con verdadera vergüenza que siento un bochorno absoluto al recordar la cantidad de Avemarías y Padrenuestros que recé durante años sin saber realmente lo que la doctrina enseña sobre cada petición del Padrenuestro. Porque una cosa es rezar con ignorancia involuntaria y otra descubrir después que muchas veces uno había pronunciado palabras santísimas con una ligereza casi administrativa, como quien firma documentos sin leer la letra pequeña. Y cuando uno comprende mínimamente la densidad teológica, espiritual y moral de cada petición, ya no puede volver a rezarlas igual. O, al menos, ya no puede hacerlo sin sentir cierto rubor retrospectivo.
https://www.enticonfio.org/conferencias/indice/padre-nuestro/
¿Que tiene especial el Rosario de hombres de Braojos, para que en una mañana desapacible personas mayores hagan 90 Km y otros tantos de vuelta; y otros "pierdan" la mañana del sábado tan propicia para el descanso despues de una semana de trabajo?
Nada, no tiene nada de especial. ¿O quizas sí?
Cantamos aquella vieja canción "toma Virgen Pura nuestros corazones...no nos abandones jamás".
Nos persignamos con la oración que, por repetida, pasa desapercibida, por la que pedimos a Nuestro Dios que por la señal de la Cruz nos libre de nuestros enemigos.
Con el "Señor mío Jesucristo" lamentamos nuestros pecados, los nuestros, no los del cura del obispo o del papa, no, de los nuestros y prometemos no pecar más, ayudados por la Divina Gracia.
Luego el Rosario con sus 50 Avemarias y 5 Padrenuestros y glorificamos a la Trinidad.
Todo en nuestra lengua materna para enterarnos bien.
Nada especial, un rosario sencillo y corriente.
Y para finalizar en Latin, la lengua utilizada durante siglos por la Iglesia, cantamos dos canciones que por ser sencillas entendemos lo que decimos: Salve Regina y Regina Caeli.
Y luego lo que tanto gusta a la Madre, compartir fraternalmente lo que cada uno traemos y charlar.
No se ofendan si digo que es el Rosario de los torreznos porque es como decir del amor materializado, el bueno.
Los aporta en buena cantidad, uno de los que acuden de Braojos, y no sobra ni uno.
Durante dias orea y prepara el producto para que mantenga solo la humedad debida.
Se levanta a las 6 de la mañana para hacerlos muuuuy lentamente, para que esten calentitos, crujientes sabrosos y hayan perdido la mayor parte de la grasa, la corteza parece una espuma sólida, crujiente y sabrosa. Torreznos de un bocado 4×3 cm, una delicia.
Especiales, de verdad especiales, tan buenos como el amor y el trabajo con que se hacen.
No los encontrarán en otro sitio.
Recuerdo ver en el cartel de las fiestas de un pueblo las actividades festivas en dos columnas bajo los títulos "actos religiosos" y "actos profanos". Siendo estos últimos concurso de cartas, y baile popular.
Y me sorprendió porque en los pueblos siempre hemos vivido las fiestas religiosas desde la liturgia y la religiosidad popular pero también desde la fiesta, el compartir mesa y mantel y algún que otro vaso en la verbena. No como partes antagónicas, sino como parte de un todo.
Felicidades D. Jorge, porque vd. tiene parte en ésto, ya que lo convoca , aunque por supuesto el Espíritu Santo trabaja en ello. Dios lo guarde y bendiga.
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