La liturgia tradicional poquito a poco
Tras la reforma litúrgica del Vaticano II, prácticamente vimos desaparecer la liturgia tradicional. La Iglesia en su totalidad, salvo excepciones realmente escasas, abrazó con ilusión el misal de san Pablo VI. Apenas quedó algún grupúsculo exótico aferrado al misal de Juan XXIII, a la liturgia tradicional.
Sorprendentemente, lo que en la práctica estaba extinguido fue tomando impulso y cada día más. Hoy son muchos los grupos, las comunidades religiosas que reivindican la forma tradicional del rito romano y piden poder celebrar la liturgia tradicional. Las peregrinacionea tradicionales, Chartres, Covadonga, Luján, Italia, Portugal… aumentan de año en año.
Benedicto XVI entendió esta situación y, para facilitar la libertad de celebrar según el vetus ordo, publicó en julio del 2007 el motu proprio “Summorum pontificum”, donde afirma que tanto el misal de san Pablo VI, como el de san Pío V, según la edición de san Juan XXIII, son dos formas del rito romano a las que se dio el nombre de “ordinaria” y “extraordinaria”. Además, dio muchas facilidades a la hora de celebrar la liturgia tradicional.
Perfecto. Todos contentos y sin problemas especiales. Libertad. Bendito sea Dios.
Y así hemos estado hasta que en julio de 2021, y tras una supuesta consulta a los obispos, que en realidad nunca existió, el papa Francisco publica “Traditiones custodes”, donde declara que, contrariamente a lo que Benedicto afirmó acerca de la existencia de dos formas del rito romano, por él llamadas la ordinaria y la extraordinaria, “los libros litúrgicos promulgados por los santos Pontífices Pablo VI y Juan Pablo II, en conformidad con los decretos del Concilio Vaticano II, son la única expresión de la lex orandi del Rito Romano". Unido a esto, crecen las restricciones al punto de que en la práctica casi se hacía imposible celebrar el vetus ordo.
Hoy hace un año de la elección del papa León. Uno de los interrogantes es el de la liturgia tradicional. ¿Qué va a pasar? No parecía probable otro motu proprio derogando Traditiones custodes, pero había que ver los gestos.
De momento, la misa tradicional (rito tridentino) regresó a la Basílica de San Pedro en octubre de 2025, autorizada por el Papa León XIV tras años de restricciones. Para este próximo octubre ya está autorizada.
El Abad Primado de los benedictinos, Jeremias Schröder, ha afirmado que la Misa celebrada según el rito anterior a la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II «ha adquirido ya derecho de arraigo en la Iglesia» y ha reclamado que se permita «al menos en algunos ámbitos».
Aumentan las peticiones para celebrar con el misal de san Pío V y, salvo algún obispo recalcitrante, se dan sin mayor dificultad. Es decir, que no hay nada, pero se entiende todo.
Hace unos días me contaba un sacerdote que, en un encuentro del clero de su diócesis, y no es una diócesis especialmente conservadora, preguntaron al vicario general qué hacer si llega a una parroquia un sacerdote pidiendo celebrar la misa o algún sacramento con la liturgia tradicional. La respuesta fue el silencio. Las cosas están cambiando.
Traditiones custodes ahí sigue oficialmente. En la práctica… Pues eso.
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