El caso particular del pobrecito
Durante cinco días hemos tenido de retiro, silencio y meditación al presidente del gobierno de España. La razón que se nos ha dado a los españoles es que ese tiempo era necesario porque el señor Sánchez estaba pasando por un mal momento personal.
Traigo a colación esta historia porque desde hace tiempo podemos observar cómo se esgrimen los motivos personales, el sufrimiento, la sensibilidad como razones fundamentales para una modificación, renovación, destrucción muy posiblemente, de los principios de la doctrina católica, que deberían responder no a la verdad revelada y transmitida por la tradición, sino a la falsa y misericordiosa compasión ante los sentimientos personales o de colectivos concretos. Tampoco podemos olvidar esa idea según la cual la liturgia, por ejemplo, es válida en tanto en cuanto me hace experimentar emociones, y cuanto más fuertes, mejor.

Uno de los grandes frutos del post concilio fue la creación en cada ámbito eclesial, y por supuesto en las parroquias, de los consejos pastorales. Los tuve siempre en mis parroquias grandes hasta que llegó este momento de trabajar en la pastoral rural. Aquí lo de los consejos se nos queda muy grande. Imaginen. Un grupo estable donde se hallen representados todos los grupos y movimientos parroquiales -je-, que abarque todas las edades -ja-, reuniones estables, comisión permanente, estatutos, secretario y comunicación con vicaría y arzobispado -ja, je, ji, jo, ju-. Los consejos parroquiales son ese ámbito de reflexión en que se analiza la realidad parroquial, se proponen objetivos y se lanzan las distintas iniciativas.
Por la cosa de poner un poco de humor, que buena falta nos hace, decidí acabar mi
Hace no mucho ha venido a verme un matrimonio católico para hablarme de la primera comunión de sus hijos. Católicos de misa dominical y diaria en ocasiones, de confesión frecuente, oración habitual y dirección espiritual. Llega el momento de empezar a pensar en la primera comunión de sus hijos y en su parroquia les han dicho que las normas diocesanas contemplan tres años de catequesis, y que además de la asistencia de los niños durante esos tres años, también les recomiendan muy vivamente la asistencia a la misa de las familias los domingos. No lo entienden. Yo tampoco.





