Curas, frailes y monjas. La ventaja o la desgracia de la sopa asegurada
Curas, frailes y monjas debemos ser los únicos habitantes de este planeta que tenemos asegurado el plato de garbanzos hagamos lo que hagamos.
En la empresa privada te juegas el plato de sopa constantemente. Flojedad en el trabajo, falta de coordinación, desobediencia a las directrices de la empresa, toma de decisiones manifiestamente contrarias a la política de empresa, te ponen directamente de patitas en la calle, con lo que esto supone de no comer y quedarte con la hipoteca colgando.Si en la empresa privada un trabajador toma decisiones que pueden hacer perder clientes, se va a la calle y lo sabe.

Hay que ver lo que se aprende en los pueblos, aunque sea a través de refranes y dichos o quizá precisamente gracias, en parte, a ellos. Por ejemplo, eso de que “si el cura anda a peces, cómo andarán los feligreses”. Se entiende a la primera. Es decir, si los mismos curas no nos tomamos en serio las cosas, qué podemos pedir a nuestros feligreses.
Ese viene a ser al final el gran criterio de vida litúrgica y pastoral en nuestra Iglesia. Hay muchas cosas que los curas sabemos que se deberían cuidar más. Pero, por no liarla… tragas o incluso fomentas para ser el cura campechano, cosa que hoy se lleva mucho. Me van a permitir que coloque algunos ejemplos sin orden ni concierto.
Hoy comenzamos el octavario de oración por la unidad de los cristianos. Espinoso asunto, porque tendremos que discernir si se trata de buscar una unión real AL PRECIO QUE SEA, o de reunirnos todos en la VERDAD.





