Saciar la sed con polvorones
Increíble lo del papa en España. Las cosas como son. Hartitos estamos de decir eso de que España ha dejado de ser católica, los jóvenes no quieren saber nada con la Iglesia, la gente ya no viene a misa. Lo de siempre, seamos claros.
Llega el papa León a Madrid y, sorprendentemente, o quizá no tanto, resulta que hay católicos, que la gente acude a la llamada del papa. Los jóvenes pasan de todo. O no. Depende. Porque esos supuestos pasotas de hoy se convirtieron en 600.000 jóvenes que clavaron sus rodillas en el suelo ante el Santísimo. El papa fue muy claro. Habló de Cristo, de Dios, de comprometer la vida, de no tener miedo -cuántos buenos recuerdos de san Juan Pablo II-, de vida religiosa, de fundar una familia. Y los jóvenes ahí estaban.
Llegó la misa del domingo. 1.500.000 fieles. Impactante: silencio, oración, adoración al Santísimo. El papa reivindicando nuestras raíces de fe, la adoración, la caridad. Y la gente acudió.
Liturgia solemnísima, música impresionante, todo cuidado. Allí se respiraba a Dios. Y esos católicos, aparentemente desencantados, aburridos, desertores de la Iglesia de sus padres, acudieron y se redescubrieron.
Mi alma está sedienta de ti como tierra reseca, agostada, sin agua. Hay mucha sed de Dios, mucha sed del agua viva que colme un corazón reseco, deshidratado. Tanto, que bastó una llamada del santo padre, para que acudieran en masa. Nuestra gente está sedienta de trascendencia, belleza, espiritualidad. Sedienta de Dios.
No me valen las disculpas de siempre que desprecian todo lo vivido junto al papa León con esa vieja cantinela de que luego no van a misa el domingo. Yo no digo que España sea tierra de santos de altar, sino que somos una nación católica por historia, tradición, cultura y forma de ver la vida. Pecadores, eso sí. Claro que muchos de los que estaban junto al papa no irán a misa el domingo, evidente. Y habrá quienes vivan en pareja sin vínculo sacramental, y mentirosos, ladrones y embaucadores. Pecadores, sí. Pero católicos. Más de los que nos quieren hacer creer.
Tendremos que preguntarnos por qué, si somos católicos, nuestros templos están vacíos. Nos preocupan los jóvenes y ofrecemos, demasiadas veces, en lugar del Dios vivo y verdadero, talleres de reciclaje, cursos de monitor de tiempo libre, experiencia solidaria, liturgia sencilla -o cutre, según-, poco rezo y mucha marcha. Y no vienen.
Los templos vacíos. Normal. Templos cerrados, liturgia de salir al paso, primeras comuniones de chiste, funerales con el difunto en el cielo, moral descafeinada y un tirar resignados a que esto no tiene remedio.
Llega el papa, habla directamente de Cristo, coloca el Santísimo, la gente se echa al suelo de rodillas en medio Madrid, viven, vibran y redescubren el gozo y el orgullo de ser católicos.
Sí. Sed de Dios como tierra reseca, agostada, sin agua. Y cuando llegan a nuestros templos, a nuestras tan sabidas y sinodales ocurrencias, en lugar de agua viva reciben un puñado de polvo y nada en la boca, aderezado con un par de polvorones de Estepa. Y no vuelven. Normal.
6 comentarios
El CIS, controlado por el activista socialista José Félix Tezanos, decía en verano de 2025 que sólo un 28% de jóvenes se declaraban católicos. Pero el Informe Jóvenes Españoles 2026 de la Fundación SM (con datos recogidos en 2025), detecta un 45% de jóvenes que se declararían católicos (en 2020 sólo lo declaraban en este estudio un 31,6%).
Los jóvenes católicos practicantes, que en 2016 apenas eran un 8%, y en 2020 eran un 6%, en 2025 se habrían doblado, llegando a casi el 13%. Los otros católicos (no practicantes o poco practicantes), que eran un 31% en 2016 y menos del 26% en 2020, pasan a ser un 32%.
Pasar de un 6 a un 13 es DOBLAR. Dirán que un 13 por ciento es aún poco, pero es que antes era casi nada. hay crecimiento y se mantiene.
Pero si la Iglesia sigue hablando de humanismo, de "solidaridad" (palabra no católica tal cual se usa) en lugar de la Caridad Cristiana, si nos quedamos en lo horizontal ignorando bastante lo Vertical, pues entonces no avanzaremos nada, seguiremos en la crisis brutal e inimaginable en la que estamos. Y si todo es "misericordia" (con minúsculas), empalagosa y sin cambio de vida, entonces no vamos a ningún lado, nos quedamos en el laicismo masónico que asfixia a la ciudad de Dios.
Dios nuestro Señor está suscitando un resto fiel, a pesar de las traiciones y de la revolución post conciliar, porque se acercan momentos muy relevantes para la humanidad, y no precisamente tiempos cómodos ni tranquilos.
Esta crisis insoportable vino y viene desde el vértice de la Iglesia, y ya está grabada en los pobres corazones de muchos consagrados a través de inyectar veneno en los seminarios, las publicaciones, la teología, la pastoral modernista combinada con ambigüedades doctrinales, etc. No todos, y no siempre, ¡gracias a Dios!, pero es actualmente el paradigma dominador ad intra de la Iglesia, la terrible pastoral modernista post conciliar, al menos en una parte importante de la Iglesia. Y así estamos.
Claro que la España dormida ha despertado un poco, porque la descristianización a conciencia tan sólo lleva dos generaciones (como el post concilio, origen de la crisis), y todavía hay rescoldos en los corazones más católicos del mundo, los españoles. Un Papa nos visita después de 15 años. Claro que a Madrid ha venido gente de toda España y de todo el mundo. Claro que las ovejas se acercan con alegría al pastor para que las lleve a campos verdes y fuentes de agua clara... y obviamente no a mundanales "humanismos" llenos de escoria del pecado original y de satanas y sus demonios. Queremos la Verdad aunque duela al principio, no mentiras agradables ni humanismos horizontales que nos dejan vacíos y más secos que un polvorón. Para eso ya están las ONG´s de origen protestante y masónico, que acallan malas conciencias y dar de comer a muchos "solidarios" a sueldo.
Entonces recemos por el Papa, para que sea cada día más fiel a Cristo y contra-reforme la pestilente revolución post conciliar que infesta la Iglesia hasta niveles auténticamente insoportables, por lo que de traición al Redentor tiene, y por lo que de perdición de miles de millones de almas (me temo) tiene.
El mundo lo verá.
Bendiciones de un argentino!
Dejar un comentario
