El gran timo pastoral de lo que la gente quiere

Timo y de los gordos. Más que la estampita, el tocomocho, el nazareto y los conocidos trileros. Mucho más. Porque no es un timo, son dos en uno. Mucho mejor. 

El primero, es el de ponernos como objetivo pastoral eso de lo que la gente quiere o a la gente le gusta. Ni mucho menos. Aquí no se trata de preguntarse lo que la gente quiere, sino lo que Dios quiere. Ni lo que a la gente le gusta, sino lo que necesita. Mal empezamos. 

Pero bueno, me he levantado generoso y benévolo. Aprovechen. Concedo que sea bueno preguntar, debe ser el virus sinodal que sigue rondando, pero en ese caso se pregunta a TODOS. ¿Me explico?

Anoche, en el programa de noticias de cada viernes, toqué el asunto ese de la cartita que supuestamente han hecho llegar más de cincuenta sacerdotes de Vitoria a su obispo protestando por lo que a ellos les parece que es un desgobierno. Insisto, según ellos. Ya saben, es que la gente dice. 

En cada diócesis no falta un grupito de iluminados que se autoproclaman la voz de la gente. De esos curas de Vitoria dice el obispo que “si uno no lleva grupos, la parroquia la ha tenido cerrada casi siempre, no está cerca de los pobres, no confiesa nunca, no va a nada de formación, no va a los retiros ni a reuniones de trabajo… ¿En qué pasa todo el día? Es una minoría, sí, pero lo es, y con mucho tiempo para incordiar". Pasa igual en otras diócesis. Siempre ese grupito de curas que no dan bola pero que según ellos representan a todo el mundo, y que dedican su valiosísimo tiempo a todo menos a trabajar pastoralmente de verdad. Espíritus libérrimos que no pueden desgastarse en cosas como confesar, atender el despacho, celebrar misa, pero que saben lo que la gente y los demás curas piden, desean y necesitan. 

Gente así, en Roma y en cada diócesis, son los que nos vendieron que la Iglesia universal pedía a gritos un sínodo sinodal para hablar de lo buenos que son los gays que viven en pareja ejerciente, la imperiosa necesidad de acabar con el celibato sacerdotal y la urgente ordenación in sacris de mujeres. Qué cosas. Todavía tenemos en la retina el clamoroso vacío en Madrid el día de la clausura de la fase diocesana del sínodo sinodal. ¿Pero no era un clamor la necesidad del sínodo? Sí. Un clamor en el más absoluto de los desiertos. 

Vale. Pero bueno, la gente, realmente, ¿qué quería? Se me ocurrió preguntar en este blog a mis lectores qué pedirían.  453 respuestas. Una buena muestra. Todos por la misma línea: buena doctrina, parroquias atendidas. A nadie le importaban ni las parejas en situación irregular ni la ordenación de diaconisas. 

Pues siguen con la matraca. La penúltima, porque vendrán más, es que uno de los grupos de reflexión sinodal, que versa sobre los «Criterios teológicos y metodologías sinodales para el discernimiento compartido de cuestiones doctrinales, pastorales y éticas controvertidas», ha colado en su anexo dos testimonios de hombres con  tendencia hacia su propio sexo, en el que dicen que lo de Courage es muy malo y que Dios llos ha hecho así. Miren si estará todo manipulado que esos dos testimonios son de amiguetes bendcidos por el P. Jamen Martin. Pura manipulación. Ya saben, lo que la gente quiere. 

Acabé el programa de anoche hablando de Fátima. Más de 420.000 peregrinos este año. Eso es lo que la gente quiere. Frente al vacío sinodal, fruto de una imposición de arriba, no del deseo de los fieles -no fueron a  la clausura de Madrid ni los supuestamente convencidos- Fátima no necesitó empuje. La gente acudió por propia iniciativa. Pregunten a esa gente por el sínodo, el sacerdocio de la mujer, la bendición de parejas irrgulares, la Iglesia de base, altura o cotangente. 

¿No quieren saber lo que le gente desea y busca? Vayan a Fátima. Supongo que  para los listos y manipuldores del actual panorama eclesial lo de Fátima será una fe de segunda división que se tolera con una sonrisa de conmiseración. Con su pan se lo coman. Sigan preguntando a los de siempre.

1 comentario

  
anawim
Cuanta razón, P. Jorge.

El Sínodo de la sinodalidad desde mi punto de vista es un total desaguisado. Pero si en la Iglesia no hay que cambiar nada. Si lo que tenemos que hacer es cumplir lo mandado. Nada más. Con cumplir lo mandado nos santificamos. No hay que hacer nada más. Y los sacerdotes lo mismo, todo el día corriendo como conejos de un lado para otro y necesitas un sacerdote por fallecimiento o para Extremaunción no encuentras un sacerdote no en una parroquia, no le encuentras en toda la ciudad. Ahora vamos a hacer un curso de no sé que. Ahora vamos a hacer la espiritualidad de no sé cuantos. Mañana u rastrillo. Pasado mañana reunión con el grupo X de no sé qué. Y si pides un sacerdote para confesar, te miran a la cara, y sin tienes buen aspecto, te dicen no mira ahora no puedo. Me tengo que ir. Tengo mucha prisa. En otro momento. Pero que pesados. Hay que confesarles cuando ellos piden. Ahora no. Adiós. Pero el Sínodo de la sinodalidad si, porque hay que escucharlos...
16/05/26 10:20 AM

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