Un padrenuestro no le ha de faltar
Pequeñas cosas de pequeños pueblos. No sé si Gandullas, en plano invierno, pasará algo de los cincuenta habitantes. El caso es que al llegar me encontré en la sacristía una muy deteriorada talla de Cristo resucitado: carcoma, grietas, pérdida de estuco y policromía. Lo comenté con la gente: o hacemos algo con la imagen o nos resignamos y la damos por perdida.
La hermandad de la Virgen de la Paz siempre tiene unos ahorros de las ofrendas a la Virgen, porque de otra cosa no disponemos. Se lo propuse y sin problemas. Vamos a restaurar la imagen.
Hace unos días ha vuelto a Gandullas el Señor resucitado tras semanas de restauración y ha ocupado el lugar que teníamos previsto, sobre una buena columna de piedra en el lado de la epístola. Este sábado lo ha podido ver la gente y están encantados. Apenas una sugerencia de mi parte: a ver qué pensamos, porque es el Señor y no se puede quedar ahí como si fuera un mueble más.
Misa ayer jueves. Cuando entro en el templo me fijo en el resucitado. Tiene un jarrón con flores y una vela delante. Parece que no es nada pero ya hay otro calor. Dejó de ser una cosa más que nos han traído para aparecer ya como lo que es: Cristo resucitado.
Cuando llegan las señoras, esas cinco mágníficas de las que he hablado alguna vez, me preguntan con una sonrisa que es una bendición de Dios:
- ¿Qué le parece cómo está el Cristo? ¿Lo hemos dejado bien?
- Está precioso. Muchas gracias.
- Nos ocuparemos de que se sienta querido. Algún padrenuestro no le ha de faltar.
Ya ven. ¿Religiosidad imperfecta, infantilismo, cosas de pueblo? Quizá. La buena gente de Gandullas, esas mujeres que llenas de años, con frío, lluvia o nieve acuden al rosario, se arrodillan ante el Santísimo y no se pierden la misa por nada del mundo, no saben qué es eso del camino sinodal alemán, el sínodo de la sinodalidad, el lío con los lefevrianos o la necesidad de la conversión ecológica desde una mística de la itinerancia. Ni lo saben ni falta que hace.
Saben querer y rezar a la Virgen. Entonan el Tantum ergo sin saber muy bien lo que dicen, pero entiendiendo que es alabar al Santísimo. Oyen misa con devoción y ante su Cristo resucitado, que acaba de llegar recién restaurado al pueblo, se vuelcan con sus mejores galas: ese florero que les encanta, unas flores que no siempre pueden ser naturales y una vela colocada en ese pie que guardaban en casa. Y un padrenuestro que no falte.
¿Cómo era eso de que “Dios ha escogido lo que el mundo tiene por necio, para poner en ridículo a los que se creen sabios; ha escogido lo que el mundo tiene por débil, para poner en ridículo a los que se creen fuertes"? Pues dicho está.
18 comentarios
Enhorabuena, una talla restaurada impecable. Un Padrenuestro nunca le faltará.
Parroquia Santa María de la Alegría, calle Carlos V; Móstoles.
No es mi parroquia, no estoy haciendo publicidad, voy algunas veces voy.
Si pueden ver con el ratón el exterior, verán el Sagrado Corazón en uno de los laterales del edificio; supongo que no podrán entrar hasta el atrio y los salones parroquiales con el ratón. Les invito a que paseen con el ratón y vean nuestra ciudad; pero no vengan a vivir, ya somos muchos.
Dios te Salve, María...
Cuente con nosotros siempre que nos necesite.
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Lo de “pero no vengan a vivir, ya somos muchos” es, como mínimo, una frase curiosa en un contexto católico. En un foro donde se habla de parroquias, de Sagrado Corazón y, en definitiva, de una fe que presume —con razón— de ser universal, eso de “ya somos muchos” suena casi a oxímoron teológico.
Porque la Iglesia, hasta donde uno sabe, no es un club privado con aforo limitado ni un barrio cerrado con portero. No existe el “completo” para las almas, ni el “cupo cubierto” para los vecinos cuando se habla desde una parroquia. Decirlo así, aunque sea en broma, chirría bastante en un discurso que se supone abierto, acogedor y misionero.
Resulta llamativo invitar a pasear con el ratón, a contemplar el Sagrado Corazón, a admirar la ciudad… y acto seguido levantar la barrera con un “pero no vengan, que ya somos muchos”. Universalidad por un lado, control de acceso por el otro. Catolicismo en Google Street View, pero no en la vida real.
En fin, que uno esperaría de un foro católico menos lenguaje de comunidad de propietarios y un poco más de “venid a mí todos”. Aunque sea sin mudanza.
Si la expansión de la fe pudo surgir de tan escaso número de fieles, resulta difícil sostener que la debacle actual se deba únicamente a la falta de madres y abuelas piadosas. Tal vez buena parte del problema venga de quienes distorsionan la historia de la Iglesia, olvidando que su fuerza no reside en un número concreto de creyentes, sino en la fidelidad y claridad del mensaje que transmiten.
En otras palabras: la Iglesia ha sobrevivido siglos a guerras, persecuciones y escasez de fieles… lo que no sobrevivirá es la confusión histórica presentada como verdad.
Contrasta con esa otra religiosidad mas intelectual pero desconcertante por la manera de condenar con dureza lo que no coincide con su manera de pensar.
Como el comentario de hace unas horas, en que aprovecha este hecho positivo para cargar contra le geraquia:
"Excelente post, don Jorge. Estas " pequeñas cosas " evangelizan mucho más que las monsergas infumables del Trucho, Cobo, Argüello, Blázquez, el sínodo de la sinodalidad, la opción preferencial por los pobre y la sostenibilidad de una teología ecológica transversal de acogida".
La diferencia es abismal.
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Saulo, Saulo
¿Por qué me persigues?
Yo soy Jesús, a quien tú persigues.
no así los resucitados que han sido esculpidos casi desnudos, aquellos cuya talla ha sido utilizada por sus autores para guiñarle un ojo a la sociedad del impudor en que hoy vivimos.
Gracias
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