El lioso y requetelioso culebrón del Valle de los caídos
Llevamos meses de dimes y diretes, desmentidos, confirmaciones, rectificaciones de tal nivel que a estas alturas es dificilísimo distinguir entre realidad, deseos, relato y búsqeda de salvación propia.
Pocas cosas claras a día de hoy. Lo único confirmado es que el gobierno de Pedro Sánchez tiene auténtica obsesión con el Valle de los caídos y que quiere cargarse todo aquello transformándolo en un ejemplo señero de democratización y denuncia de todo lo que huela a franquismo. Cosas de la desmemoria histórica.
Ahora viene el cómo. El gobierno social comunista que tenemos en España se da de bruces con una realidad tozuda: y es que el Valle es abadía benedictina y la basílica está sujeta a la jurisdicción de la Santa Sede, sin cuya anuencia no se puede tocar nada. Santa Sede. Y en cuento a la propietaria del conjunto, es la Fundación de la Santa Cruz, cuyos patronos son el jefe del estado, que tiene delegadas sus funciones en Patrimonio Nacional, y la abadía benedictina.






