Aplaudir con las orejas
Yo creo que hoy está casi en desuso, pero en tiempos la claque era fundamental en los grandes acontecimientos teatrales. La claque era un grupo organizado de espectadores que, a órdenes de su coordinador, aplaudían a unos, abucheaban y pateaban a otros y todo esto pues según los intereses, que no eran otros que a Fulano, haga lo que haga, aplausos y vítores, y a Mengano, pitos y abucheos.
Hoy, cuando todos proclamamos a diestro, siniestro y contrapunto que para nada nos afecta el qué dirán, vivimos la paradoja de encontrarnos en esta Iglesia nuestra a obispos, cargos eclesiásticos, medios de comunicación enganchados a ese a ver qué se dice y medir el volumen de aplausos de uno, las críticas de otros y los silencios de estotros. Cosa rara, por otra parte, ya que los mismos que devoran los medios digitales al segundo son los que suelen afirmar que pasan de las redes y que no les importa lo que se escriba. Pues mejor para ellos.






