Un padrenuestro no le ha de faltar
Pequeñas cosas de pequeños pueblos. No sé si Gandullas, en plano invierno, pasará algo de los cincuenta habitantes. El caso es que al llegar me encontré en la sacristía una muy deteriorada talla de Cristo resucitado: carcoma, grietas, pérdida de estuco y policromía. Lo comenté con la gente: o hacemos algo con la imagen o nos resignamos y la damos por perdida.
La hermandad de la Virgen de la Paz siempre tiene unos ahorros de las ofrendas a la Virgen, porque de otra cosa no disponemos. Se lo propuse y sin problemas. Vamos a restaurar la imagen.
Hace unos días ha vuelto a Gandullas el Señor resucitado tras semanas de restauración y ha ocupado el lugar que teníamos previsto, sobre una buena columna de piedra en el lado de la epístola. Este sábado lo ha podido ver la gente y están encantados. Apenas una sugerencia de mi parte: a ver qué pensamos, porque es el Señor y no se puede quedar ahí como si fuera un mueble más.






