Fin de fiesta
Las fiestas de los pueblos son lo que son. Los que tenemos tres pueblos, tres fiestas patronales… o más.
Hoy ponemos el punto final a las fiestas de la Virgen del Buen Suceso en Braojos. En lo religioso, hemos tenido novena, misa solemne y procesión los días 8 y 9, ayer sábado, día 10, romería a la ermita con ofrenda floral y presentación de niños. Todavía hoy nos queda otra misa solemne a las 13 h. seguida de procesión. Antes, misas a las 11 en La Serna y a las 12 en Piñuécar. Muy entretenido, como puede verse. Cansado. Bastante cansado. Normal. Contento de cómo ha ido transcurriendo todo, pero cansado.
Consecuencia: que los próximos días los voy a dedicar a la tranquilidad: pasear, leer, rezar un poco, mimar a Socio y, básicamente, no hacer nada.
Se lo digo porque durante unos días no voy a publicar. Mis lectores, tranquilos que no pasa nada. Mis detractores, que no se hagan ilusiones. En unos días volveré, con fuerza.
Les dejo un par de fotos: una de las celebraciones de Braojos y el regreso con la Virgen desde la ermita al templo parroquial.


En mis tiempos de relgioso joven, hablamos de los años setenta, el llamado vulgarmente “Catecismo holandés” era algo así como la excelencia de la nueva modernidad conciliar. Podíamos ignorar a santo Tomás, sonreír ante Trento, ironizar sobre los padres de la Iglesia y despreciar el Vaticano I. Pero… había realidades intocables, infalibles y dignas si no de adoración, casi.
Ya está bien de presentar al hijo mayor como ese malvado que no se alegra de la vuelta del hermano pequeño. Vamos a repensar la historia que tiempo habrá de sacar las conclusiones.
Los datos son tercos y a nadie se le escapan. La tan por algunos cacareada antes primavera conciliar y ahora primavera de Francisco no es más que una mentira repetida con la loca pretensión de que llegue a ser verdad. Estamos bajo mínimos.