La chinita de cada cual
Como confesor y como penitente me sé muy bien eso de que “siempre caigo en lo mismo”, cada cual en lo suyo. Es lo que suelo llamar la “chinita en el zapato” que tenemos cada cual.
Unos han recibido la del mal genio. Otros la soberbia, otros la imprudencia, este tienen el demonio de la carne, aquél la indolencia, estotra el pasotismo, aquí uno con la murmuración y allá otra con sus pecados de omisión incluso en cosas graves.
A cada cual nos parece que lo realmente grave es lo del otro. El imprudente no soporta al excesivamente pacato por sus omisiones, el dado a las omisiones se escandaliza por el atrevido y lenguaraz, el murmurador cree que lo grave es la carne, y el más carnal dice que lo grave es la calumnia.


No es para nada sencillo comprender el laberíntico lenguaje clerical – eclesial, compuesto de diplomacia, gestos, gesticulaciones, sonrisas, miradas y hasta de palabras en ocasiones. El común de los mortales se pierde, los fieles más o menos, los más avezados pescan algo, y el fondo queda para una élite de iluminados o muy bien informados a través de conexiones con lo alto en minúscula.
Acabamos de empezar el mes de mayo, mes de María. En mis tres pueblos lo celebramos según nuestras posibilidades y tradiciones. La religiosidad de Braojos es especial. Conservan ricas prácticas religiosas de siglos y costumbres de años.





