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20.10.22

Carlos Astiz: “Cada vez son más personas las que ponen en duda el discurso oficial de los gobiernos”

Carlos Astiz es periodista y analista, doctor en Ciencias de la Información y profesor universitario. Ha trabajado en diversos medios de prensa, radio y tv, así como en distintas universidades, de España y otros países. Ha firmado trabajos sobre Política internacional, Comunicación Digital, Situación política e ideología, Arte, Comunicación Política y Corporativa, Implicaciones sociales de las nuevas tecnologías… Además, ha impulsado varias empresas y es miembro de diversas fundaciones, Laboratorios de ideas y ONG.

¿Por qué un nuevo libro contra la amenaza totalitaria?

Porque esa amenaza se ha hecho más concreta y extensa. Porque están intentando acelerar el proceso de transformación radical de nuestro mundo, eliminando sociedades completas, intentando fragmentar naciones, especialmente en América, induciéndonos a una crisis económica generalizada que está consiguiendo ya empobrecer amplias masas de la población mientras crece la desesperación, como lo demuestra el incremento brutal de suicidios.

Además han sucedido muchas cosas en este último año: la implantación de pases covid, intentando forzar a la gente a la vacunación obligatoria con dosis sucesivas e interminables, con explicaciones confusas y contradictorias, con contratos opacos y multimillonarios, con expertos que no existían o no eran tales, con una censura como nunca se había visto, con los grandes medios y las grandes tecnológicas censurando incluso tus comentarios más personales para imponer el discurso único y obligatorio…Todo ello ha desencadenado la resistencia en millones de personas y graves efectos adversos de esos productos inoculados en sectores amplios de la población que sufren una auténtica epidemia de problemas cardiovasculares o neurológicos, de los que nadie parece saber ni querer investigar.

Cabe además señalar que el paso del tiempo va descubriendo nuevos detalles que ponen en cuestión todo el discurso oficial y dejan mucho más al aire, mucho más claro, el intento globalitario de plasmar sus planes de destrucción en la realidad. Un ejemplo llamativo, reciente, ha sido la comparecencia de una alta directiva de los laboratorios Pfizer que reconocía, en el Parlamento Europeo, que no se habían probado esas “vacunas” antes de lanzarlas al mercado, lo cual significa- evidentemente- que la población a la que se han inoculado esas sustancias han sido, de hecho, las cobayas humanas del producto.

Además esta vez quiere convertirse en una especie de manual.

Es importante no solo señalar al enemigo, descubrir cuáles son sus planes y cómo actúa sino también inducir, a los que se quiere destruir, a que se organicen y resistan. Porque en esta batalla, en esta guerra, no solamente estamos defendiendo nuestra salud y nuestra libertad. Estamos luchando por conservar nuestra vida, la de nuestros hijos y la de nuestros nietos, sus expectativas de futuro, la posibilidad incluso de tener un futuro y que ese futuro sea más libre, más próspero y más generoso con los seres humanos de lo que nos ofrecen los globalitarios.

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15.10.22

14.10.22

Daniel Arasa: “Nada de lo que se siembra por Dios se pierde, aunque en la tierra no veamos los frutos"

Daniel Arasa, periodista y doctor en Ciencias Sociales. Padre de siete hijos. Ha publicado más de treinta libros, en su mayoría de historia contemporánea y de temas familiares y educativos. Es presidente de la Plataforma per la Familia y de la Asociacion Cinemanet.

En esta ocasión analiza su último libro ¿Tú por aquí? Conversaciones en el Cielo, una mirada muy lúcida y esperanzadora sobre el destino eterno de los que sean fieles al Señor.

Un libro titulado ¿Tú por aquí?…Hablando con usted me hizo ver que se refería a lo que diremos a aquellas personas que nos encontraremos por sorpresa en el Cielo, después de haber perdido su pista en la tierra. ¿Por qué decidió que esa idea fuese el título de su libro?

A lo largo de la vida nos relacionamos con muchas personas, miles. A muchas de ellas incluso hemos intentado ayudarlas a acercarse a Dios, y ha dado la impresión de que no tuvo efecto alguno. Con las vueltas que da la vida quizás les perdimos la pista y no supimos más de ellos. Pero igual llegamos al Cielo y nos las encontramos. Será una gran alegría, nos daremos un fuerte abrazo y, quizás, descubriremos que aquellas acciones nuestras que parecía que habían caído en saco roto fueron en realidad muy fructíferas. Comprobaremos que “nada de lo que se siembra por Dios se pierde”, aunque en la tierra muchas veces no lo captemos o no veamos los frutos.

Y es de desear, primero que estemos en el Cielo nosotros por misericordia de Dios (pues nadie puede asegurar su propia salvación) y que se salven el mayor número de familiares y amigos. ¿Cómo se compagina este buen deseo de ver a todos en el Cielo con lo que afirma la Palabra de Dios que dice que ancho es el camino de la perdición y muchos van por él?

Desde luego, el ingrediente básico para ir al Cielo es la gracia de Dios. Allí no llegamos nadie por nuestros méritos.

En el libro se habla también del Infierno, del Purgatorio, del Juicio de cada uno de nosotros tras la muerte. No se esconde que unas personas, no sabemos cuáles ni cuántas, van al Infierno porque no se han arrepentido del mal que han hecho. Todos hemos hecho cosas malas y cometido errores, pero Dios nos tiende la mano hasta el último momento.

Cuesta entenderlo, pero quienes van al Infierno lo han escogido ellos, porque la misericordia de Dios siempre está abierta al perdón, por grave que sea lo cometido, pero hace falta que también nosotros demos el paso de arrepentirnos. ¡Es terrible ver y oír a veces en la tele a alguien que declara que no se arrepiente de nada! Todos tenemos mucho de qué arrepentirnos. No solo por lo hecho, sino también por faltas de omisión.

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7.10.22

López Pizcueta analiza a fondo los puntos de la Agenda 2030 que son incompatibles con la fe católica

Tomás López Pizcueta (Barcelona, 1965) se licenció en Geografía e Historia (Historia Medieval) por la Universidad de Barcelona y obtuvo el Doctorado en la misma Universidad, en mayo de 1995. Es autor de diversas publicaciones especializadas, así como de Historia de la Empresa y otras materias. Es investigador sobre temas de actualidad, especialmente en todo lo relacionado con la imposición del Nuevo Orden Mundial. Ha impartido diversas conferencias sobre Masonería y sobre la Agenda 2030.

¿Dónde radica la malicia en la Agenda 2030 y qué puntos en concreto son incompatibles con la doctrina y cosmovisión católica?

Para entender la malicia de la Agenda 2030, hay que tener en cuenta que ésta se basa en todos aquellos documentos de la ONU, publicados ya desde mediados de los años 60, así como en las conferencias mundiales de Dacca (1964), donde ya se alentaba a la homosexualidad; de Río de Janeiro (1992), donde se habla de la “nueva ética universal de vida sostenible”; de Bucarest (1974), en la que se habló del control de la natalidad y de impulsar el aborto; la Carta de la Tierra (1993); la Conferencia de El Cairo (1994), donde se promulgan los derechos sexuales y reproductivos -es decir, el aborto- así como la igualdad de género; y también, no menos perniciosa que las anteriores, la Conferencia de Pekín, (1995), en donde se insiste en la promoción de la ideología de género.

Se concluye, pues, que sus postulados no son nada nuevos y que es el culmen de un trabajo de años, llevado a cabo por parte de las élites mundialistas, que quiere ser -y de hecho es- la hoja de ruta para la instauración del Nuevo Orden Mundial.

Muchos son los puntos maliciosos de esta Agenda. Por sintetizar, podríamos resumirlos en los siguientes:

Es un planteamiento que reduce al hombre a un ser vivo más de la Creación, esto es, le despoja de toda dignidad, al incidir en el cuidado de la Tierra como ente dotado de vida, que todos los males y desastres que sufre son producidos por el hombre. Gorbachov así lo dijo: “Se necesita hacer la transición de la idea del hombre como rey de la naturaleza a la convicción que el hombre forma parte de ella”. (Entrevista a Mijaíl Gorbachov en “Los Ángeles Times”, 8 de mayo 1997).

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4.10.22

Bielsa: “La censura prevenía contra el error doctrinal y preservaba la salud social de mercancías tóxicas”

Entrevistamos al escritor José Antonio Bielsa Arbiol, que analiza las claves de su último libro Libros proscritos: Lecturas alternativas frente a la reescritura de la Historia publicado en la editorial SND. Un trabajo muy necesario para dar a conocer aquellos libros vetados por el Sistema y el AGITPROP izquierdista.

¿Por qué era necesaria obra sobre los libros proscritos?

En los últimos veinte años estamos asistiendo a un acelerado proceso de reescritura de nuestra reciente historia patria, especialmente en todo cuanto afecta a la denominada “Guerra Civil” y a la Era de Franco. Los voceros del híper-subvencionado AGITPROP izquierdista, con su legión de “historiadores normativizados” y demás plumíferos bien pagados, están produciendo toneladas de libros, revistas y artículos tan tendenciosos como falsarios: la mentira sistémica y la aberrante tergiversación de los hechos históricos reina como nunca antes se había visto; tan sólo unos pocos historiadores serios, como don Pío Moa, refutan con sus obras esta tendencia. En este escenario indeseable, la mente humana es fácil de domesticar, tanto más cuanto en la mayoría de las cabezas de nuestros coetáneos desapareció toda sombra de juicio crítico, embotadas como están las mentes de tanta desinformación y propaganda maniquea. Ante esta horrenda coyuntura, la pertinencia de este libro a contracorriente está más que justificada.

¿Cuáles son los motivos por los que el Sistema, que en teoría alardea de libertad de expresión, censura con descaro estos trabajos?

Hay varios tipos de censura, a cual más resultona, pero sin duda la más efectiva de todas ellas es la censura del silencio, la cual lleva aparejadas diferentes mecánicas de actuación, desde la mera omisión hasta el ninguneo absoluto. Pongamos por caso que si un libro va a resultar beneficioso para los impronunciables intereses del Sistema, no tendremos dudas al respecto de que lo veremos “hasta en la sopa”, lo cual facilitará su adquisición por la incauta víctima potencial. Así trabaja la llamada industria cultural, dirigiendo y adocenando el gusto de los más. Pero si esa obra no resulta de interés para las estructuras de poder sinárquicas, globalistas y anticristianas que dirigen Occidente, el ocultamiento de la misma será descarado: en caso de que la censura no sea directa, bien mediante la prohibición (como ocurre todavía con algunos libros específicos), la censura implícita del silencio hará el resto.

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