27.07.26

Elisenda Torras habla de Our Lady of Christendom (Nuestra Señora de la Cristiandad en Inglaterra)

Entrevistamos a Elisenda Torras, secretaria de la peregrinación de Nuestra Señora de la Cristiandad en Inglaterra. Hace balance de los dos primeros años de la peregrinación.

¿Cómo nace la peregrinación de Nuestra Señora de la Cristiandad en Inglaterra?

Nace de una inquietud compartida por un pequeño grupo de amigos católicos residentes en el Reino Unido que conocíamos peregrinaciones como París–Chartres y Nuestra Señora de la Cristiandad a Covadonga. Nos impresionó esa forma de vivir una fe que no queda encerrada en el ámbito privado, sino que se hace visible mediante la oración, el sacrificio, la belleza de la liturgia y la fraternidad.

Al preguntarnos cómo podía arraigar una peregrinación así en Inglaterra, descubrimos la historia de Nuestra Señora de Evesham. Según la tradición, allí tuvo lugar, hacia el año 701, la primera aparición mariana conocida del país, varios siglos antes que la de Walsingham. Sin embargo, sigue siendo una historia muy poco conocida y, en gran medida, olvidada. Posteriormente, san Egwin fundó en Evesham una gran abadía benedictina dedicada a Nuestra Señora, que fue destruida durante la disolución de los monasterios bajo Enrique VIII.

Por eso sentimos que Evesham era el destino natural y que debíamos contribuir, con mucha humildad, a recuperar esa memoria. Lo que comenzó como una conversación entre amigos se convirtió en una misión compartida, liderada por Andrea Cabanas.

¿Qué supone para usted formar parte del equipo central de la peregrinación?

Para mí es un regalo, una forma de servicio y también una responsabilidad. Detrás de cada decisión hay peregrinos, familias, sacerdotes y voluntarios que ofrecen generosamente su tiempo y sus talentos.

Como española que lleva más de diez años viviendo en Londres, esta peregrinación tiene además un significado muy personal. Vivir lejos del entorno en el que crecí me ayuda a comprender que no voy a la iglesia simplemente por tradición o cultura, sino porque elijo libremente vivir mi fe. Aquí he conocido amigos maravillosos y católicos de muchas nacionalidades, y esa diversidad me ha permitido experimentar de una manera muy concreta la universalidad de la Iglesia

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26.07.26

Renunciar a la pastoral de San José María Rubio es renunciar a la devoción al Sagrado Corazón de Jesús

REEDICIÓN LIBRO: “PADRE RUBIO: CRÓNICA DE UN SACERDOTE SANTO” por Agnus Dei Prod

San José María Rubio, sacerdote jesuita, no es un santo del siglo pasado cuya praxis apostólica ya está en desuso ¡No! La pastoral que ejerció el Padre Rubio es tan válida hoy como ayer. Siguiendo las pautas espirituales de este santo varón se llegaba a la santidad porque el Padre Rubio ejercitaba a los fieles en el camino santo de la santa perfección de la siempre vigente y actual formación cristiana a la cual estamos todos llamados. Miles de personas buscaban la dirección espiritual con él. ¡No perdáis el tiempo, hijos míos, no perdáis el tiempo! (Solía repetir el Padre Rubio). ¡Cuántas distracciones, caprichos, comodidades, intereses egoístas…! Y al final, llega la muerte tan rápido como un suspiro: ¿No te ves? Canoso y aún volcado en tu necedad de hacer tu voluntad… ¿Y cual es la voluntad de Dios? … ¡Qué seas santo! ¡No que seas “medio santo"!. España no mejorará si los españoles no se forjan en la santidad. El única camino es el de la renuncia al pecado mortal, combatir el pecado venial deliberado y las imperfecciones: huye de las malas compañías, de las lecturas perniciosas, del cine y televisión corrupto y corruptor, de las modas indecentes, del uso de tacos y palabras mal sonantes… formate con el Catecismo Tradicional de la Iglesia Católica, lee vidas de santos y aprende de uno y de otro, busca la santidad en la ejercitación de las virtudes cristianas (humildad, fe, mortificación, caridad, castidad, oración…) alejándote de todo vicio que ensucia tu alma: haz oración, penitencia…

25.07.26

El protagonismo del sacerdote: cuando deja de desaparecer ante el Misterio. Por Agnus Dei Prod

Hay una enfermedad espiritual que puede afectar al sacerdote sin que llegue a advertirla. No siempre nace de la vanidad, sino de una deformación pastoral aparentemente generosa. El sacerdote comienza a sentirse obligado a sostenerlo todo. Debe ser cercano, comprensible y acogedor; medir cada palabra, evitar silencios incómodos y procurar que nadie se sienta demasiado interpelado. Estas preocupaciones pueden ser legítimas. Pero, cuando la necesidad de agradar pierde su medida, el centro se desplaza. El sacerdote puede acabar más pendiente de los rostros que del altar, más atento a la aceptación que a la adoración y más preocupado por no incomodar que por introducir a las almas en el sacrificio de Cristo. El problema no es que sea visible. Por su ordenación actúa en nombre de Cristo y de la Iglesia. El problema comienza cuando esa visibilidad deja de ser ministerial y se convierte en protagonismo. Entonces la celebración empieza a girar alrededor de su voz, su carácter y su capacidad para crear un determinado ambiente. Ya no se limita a servir el misterio, sino que siente la necesidad de hacerlo atractivo y adaptarlo constantemente. Pero el altar no reclama un animador de lo sagrado. Reclama un sacerdote. El sacerdote no está allí para resultar interesante, sino para ser fiel; no para atraer las miradas hacia sí, sino para conducirlas hacia Cristo. Su grandeza consiste en ser configurado con Cristo, Sacerdote y Víctima.

24.07.26

Carmen Usano, invidente católica, vive entregada al cuidado de sus hermanos mayores, discapacitados

Carmen Usano tiene 69 años. Es la menor de una familia numerosa de 7 hermanos, de los cuales solo viven 3. Nacieron 6 de ellos con una enfermedad genética que les afectaba a la retina y les ha hecho perder la visión poco a poco y a edades ya mayores el oído también. 

Forma parte de la delegación de ayuda y acompañamiento a personas con discapacidad de la diócesis de Cuenca. Aporta ideas y ayuda lo que puede. También ha creado un grupo de WhatsApp de 150 personas y en adviento y en cuaresma organiza unas charlas de unos ejercicios espirituales ya emitidos con D. Andrés Pérez, sacerdote de la diócesis de Oviedo. 

En esta entrevista nos fa da testimonio de su fe católica y de la aceptación de la voluntad de Dios.

¿Cómo valora la fe católica que le inculcaron sus padres?

Para mí particularmente, y para todos mis hermanos, ha sido muy importante la fe que nos han transmitido, sobre todo mi madre. Era muy creyente y muy buena y nunca oí una queja de la pesada cruz que le había tocado vivir en esta vida. También he recibido la semilla de la fe de mis maestras y de sacerdotes y de algún movimiento dentro de la Iglesia Católica.

¿Qué supuso en su vida acabar perdiendo la vista?

Como te puedes imaginar tú y los lectores, a nadie le causa alegría saber que va a perder la vista, o cualquier otro sentido a lo largo de su vida. Yo creía que lo tenía asumido, al ver la evolución de la enfermedad en mis hermanos y también al enterarme de otras muchas personas que tenían esta misma enfermedad. Por cierto, se llama retinosis pigmentaria.

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23.07.26

Madre de familia denuncia la grave deriva de la educación sexual en escuelas católicas de Alemania

Varinia Arauco Vera, madre de familia peruana, residente en Alemania, nos cuenta de manera pormenorizada lo difícil que es educar a los hijos en la fe católica en el mencionado país. No solo denuncia la pésima educación estatal sino ante todo la degeneración de los colegios católicos, que enseñan cosas aberrantes a los niños, como consuencia de la gravísima heterodoxia doctrinal del Sínodo alemán.

¿En qué medida la educación estatal alemana es un peligro para la fe de los jóvenes?

Como madre de tres hijos, he conocido de cerca tanto la educación estatal como la educación católica en Alemania. Mi hijo mayor estudió en un colegio estatal y mis dos hijos menores asisten actualmente a un colegio católico. Esa experiencia me ha permitido comprobar que el mayor peligro para la fe no es un ataque frontal contra el cristianismo, sino una visión del mundo que relativiza la verdad y prescinde de Dios.

Uno de los aspectos que más me preocupó fue la enseñanza de la Religión. Aunque Alemania y Europa tienen profundas raíces cristianas, el cristianismo se presenta como una religión más entre muchas otras. Se estudia junto al islam, el judaísmo, el budismo y otras creencias, dando la impresión de que todas son igualmente válidas y que cada persona debe elegir la que más le convenza.

Cuando se explica el catolicismo, además, rara vez se presenta desde lo que la propia Iglesia enseña sobre sí misma. Apenas se habla de la sucesión apostólica desde san Pedro, del origen histórico de la Iglesia o de aquellos elementos que forman parte de su identidad. En cambio, sí se transmiten con frecuencia visiones parciales de su historia. Recuerdo que mi hijo llegó un día a casa diciéndome que Martín Lutero había abandonado la Iglesia porque los sacerdotes católicos perdonaban los pecados a cambio de dinero. Tuve que explicarle que el sacramento de la confesión nunca se compra ni se vende, que el perdón es un don gratuito de Dios y que esa afirmación no representa fielmente la doctrina católica. Del mismo modo, apenas se habla de la enorme aportación del cristianismo a Europa: del papel de los monasterios, de las universidades, de los hospitales, de la conservación de la cultura y de tantas obras de caridad. Muchas veces sentimos que debíamos completar en casa esa formación.

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